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Las obras de la Metroguagua en Paseo Madrid levantan ampollas

La actuación prevé ensanchar las aceras, añadir un nuevo carril y eliminar los aparcamientos

Operarios del Ayuntamiento trabajan en el ensanchamiento de las aceras en la calle Paseo Madrid. | | ANDRÉS CRUZ

Operarios del Ayuntamiento trabajan en el ensanchamiento de las aceras en la calle Paseo Madrid. | | ANDRÉS CRUZ

La última intervención hasta la fecha del proyecto de la Metroguagua en Las Palmas de Gran Canaria comenzó el pasado viernes con las obras de acondicionamiento en la calle Paseo Madrid, que perderá los aparcamientos a sendos márgenes de la vía.

Las obras forman parte del tramo que conectaría la Avenida Juan XIII y la calle Emilio Ley con Pío XII, a la altura del Parque Doramas. Esta actuación se suma así a los tramos ya finalizados del Paseo de Blas Cabrera Felipe, Pío XII - Galicia y Mesa y López, la calle Venegas o las que se encuentran ya avanzadas en la Base Naval. “Una vez culminemos este tramo, habremos completado todo el corredor central de la Metroguagua comprendido entre Bravo Murillo y la Base Naval con una longitud de 4,5 kilómetros y ocho de las paradas de la línea”, adelantó ayer el concejal de Urbanismo y Vivienda, Javier Doreste.

Vecinos y trabajadores de la zona se quejan de la falta de aparcamientos

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Desde primera hora de la mañana, la mini excavadora apostada en el comienzo del Paseo Madrid levanta estos días el cemento del lado izquierda de la vía (en el sentido de la marcha) para acometer lo que será la ampliación de las aceras. “Luego habrá que poner tubos nuevos y cambiar todas las canalizaciones”, explicaron ayer a este periódico dos técnicos que supervisaban el proceso. Las palmeras que flanquean la calle permanecerán en su sitio, si bien se modificarán algo los alcorques en los que descansan.

Obras de la Metroguagua en la calle Paseo Madrid. | | ANDRÉS CRUZ

Una vez culminado el arcén peatonal, se procederá a eliminar la acera y los aparcamientos del margen derecho para hacer espacio a lo que será el carril para la circulación ordinaria de vehículos. En medio estará el espacio para la guagua. “La idea sería que la conexión terminara en sesis meses y empezar ya en Emilio Ley”, adelanta el concejal.

Opinión de los vecinos

El principal escollo que encuentran los vecinos al proyecto es la eliminación de los aparcamientos en la vía pública allí donde avanza la metroguagua. El ambiente general es de descontento o bien de absoluta indiferencia. “A mí ni me va, ni me viene”, resumía un peatón que apenas dijo nada más.

“Tendrían que darnos facilidades para aparcar en la zona”, reclama Enrique Meyer, vecino de la misma calle Paseo Madrid, donde comenzaron las obras. Su padre, también residente en el barrio y también contrario a la actuación municipal, se manifestó hace dos años en contra de la implantación del proyecto. “Lo lógico sería que pasase por Juan XXIII y no por aquí, con estas calles tan estrechas. Verás la que se va a formar cuando vengan los padres y madres dejen a los niños en el colegio”, avanza el hijo.

Según el concejal de Urbanismo, Javier Doreste, el compromiso por el transporte público y por una ciudad sin tanta contaminación pasa por limitar el uso del vehículo privado. “La apuesta es por el transporte público. Para los coches ya hacemos los aparcamientos en la entrada de la ciudad, como el que se va a hacer por el Martin Freire”. Además del que ya hay en la carretera del Rincón, al lado del centro comercial Las Arenas.

“El impuesto que se paga es para circular, no para aparcar”, responde Javier Doreste

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Y es que la polémica sobre los párquines en las ciudades no deja de aumentar. Entre las nuevas restricciones en la zona azul, donde ya no se puede aparcar más de dos horas, y la eliminación progresiva de plazas tanto por la peatonalización y el carril bici como por la metroguagua, los conductores alegan que cada vez se encuentran con más dificultades para acceder a la ciudad.

“El aparcamiento debería ser libre, que para eso ya pagamos el impuesto”, opinan Teresa y Rafaela, funcionarias interinas que ayer se desplazaron a la capital desde otros municipios para asistir a la concentración en la sede de la Presidencia del Gobierno, en la plaza Rafael O´Shanahan. “Es que nos obligan a utilizar los privados, que son carísimos”, protestan. El ambiente está caldeado allí donde hay obras y más cuando estos afectan al desplazamiento de los vehículos.

“Es extraño que la gente se crea con derecho a tener un aparcamiento en la ciudad, el impuesto es para circular, no para aparcar. Además, las casas de esa zona tienen garaje propio” sentencia, tajante, el concejal.

Nunca llueve a gusto de todos y para Eloy Ordóñez, Jerónimo García Hernández y José Bocanegra, la metroguagua representa “el progreso” para la ciudad. “Es algo moderno. A mí que soy usuario habitual de guaguas me parece fenomenal”, defiende García. Para él, la razón de las protestas vecinales es el desconocimiento, “el problema es que la gente en realidad no sabe qué es la metroguagua”. Por si acaso hubiera alguien en la sala que aún lo desconoce, “es un sistema de transporte público colectivo que combina la capacidad y la velocidad del tren ligero o del metro, junto con la flexibilidad y la simplicidad de un sistema de guaguas”, explica la página web municipal.

“Verás tú que todo esto no va a llegar a buen término”, aventura uno de los taxistas que esperan en una parada de la calle Luis Doreste Silva.

Charlando entre ellos, apoyados en sus taxis, los cinco compañeros comparten la misma opinión contraria a la iniciativa, casi la podrían corear al unísono. “No hace falta la Metroguagua, con que aumenten la frecuencia de las guaguas que ya tenemos ya vale”, se oye decir a uno. “Pero sí ya hay carriles específicos para el transporte público”, añade el compañero. Y así van saliendo a la palestra varios de los argumentos que comparten los detractores del proyecto.

Para un transeúnte de la misma calle, la solución estaría en el punto medio: “Si la Metroguagua está muy bien, pero los comercios sin aparcamientos se mueren”.

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