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El alcance real del nivel 3

Las nuevas restricciones tendrán un efecto colateral en los pequeños negocios de las Islas

El alcance real
 del nivel 3

El alcance real del nivel 3

No sólo los restaurantes, gimnasios y salas de juego se van a ver afectados por el nivel de alerta 3 aprobado ayer por el Gobierno. Los pequeños comercios de las dos zonas comerciales de la capital grancanaria reconocen que la medida va a tener consecuencias también para ellos que viven de la misma clientela.

Al final se cumplió lo que muchos temían. El nivel de alerta 3 que tanto pánico había despertado entre los bares y restaurantes de Gran Canaria, y que había planeado como una auténtica sombra amenazante durante los últimos días de esta semana, fue aprobado ayer por el Gobierno de las Islas y ya es una realidad en toda su crudeza que obligará a cerrar gimnasios y salas de juego, además de bares o restaurantes que no tengan terrazas en el exterior. El resto tendrá que reducir mesas y comensales y cerrar a las 22.00 horas como nuevo toque de queda.

Esto, desde luego, era algo que ya todos sabíamos. Sin embargo, las consecuencias no se van a quedar ahí, porque el cierre de la hostelería va a tener unos efectos colaterales en los pequeños negocios de las dos grandes zonas comerciales de la capital grancanaria como son Triana y Puerto. Y es que, teniendo en cuenta que España es un país basado en el sector servicios, todos los comercios de cara al público van a tener que cambiar algunas normas si quieren sobrevivir en esta realidad.

En un principio, la primera medida que van a tomar muchos de estos establecimientos, ya sean de venta de productos electrónicos, gafas, perfumería, ropa o bisutería, será adelantar el cierre media hora ya que el número de ventas de estos pequeños negocios está muy supeditados por esos clientes que acuden a cenar a restaurantes pero que antes suelen pasar y curiosear por sus tiendas.

Esta es la inteligente reflexión que hicieron ayer algunos de los propietarios de las tiendas situadas en la calle Luis Morote que, precisamente, subsisten en su mayoría gracias a la llegada de turistas de los cruceros en el Puerto de La Luz. Se trata de negocios regentados por comerciantes de origen hindú que llevan varias generaciones viviendo de las ventas de aparatos electrónicos, ropa o productos de belleza. Anil Shamdasani Shamdasani, propietario de la perfumería Arkay, subraya que desde la pandemia “vamos por un 40 % menos de ventas, aunque hemos tenido meses que hemos cerrado porque al haber menos poder adquisitivo la gente no se perfuma, no se maquilla, etc.” En su opinión, el nivel de alerta 3, es una medida para frenar un poco las reuniones sociales, “ponérnoslo difícil para no poder vernos, para que no nos mezclemos”, algo que está bien, “pero habría que buscar otras fórmulas porque sentarnos en una terraza no creo que sea una vía de contagio”, asegura.

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Esta medida va a afectar a la economía “porque la gente no se recoge ni sale tanto”, pero es que, además, en su opinión, también crea psicológicamente cierto temor. “Saber que estamos en alerta 3 les produce un miedo a las personas mayores o vulnerables”, reflexiona, “y que piensen ‘iba a dar un paseo a la playa y ya no salgo’, porque se supone que estamos peor que antes con lo que la gente se queda en casa y hay menos tránsito y menos compras”.

Shamdasani cree que lo de decretarlo 14 días es para no sea tan impactante, pero que es “como cuando nos confinaron que nos dijeron ‘oye vamos a tenerte sólo quince días”, pero durante este tiempo va a salir el contagio que hubo en Vegueta durante los día de Navidad. “Lo que estamos viviendo es muy complicado”, asegura. “Y es difícil para el que legisla ya que hay mucha gente que no entiende lo que están haciendo, pero los políticos son los que están rodeados de técnicos que les tienen que aconsejar”.

Bhart Thawani Thawani, de Sunglass Fashion, subraya las consecuencias que va a tener en pequeñas tiendas como la suya. “Si el cierre de los restaurantes es a las diez de la noche nosotros vamos también que adelantar la hora porque saldrán a cenar mucho antes y a partir de las ocho ya no habrá nadie en la calle”. Y es que, efectivamente, este cambio de horario en la hostelería provoca que no acudan clientes a su tienda. “Ahora, en vez de cerrar a las 20.30 lo haremos a las 20.00, mientras que ellos van a cerrar a la 21.00 para estar a las 22.00 en casa”.

La situación de pandemia ha afectado muy negativamente a este negocio de venta de gafas de sol. “Ya poco podemos hacer”, señala. “Si bajas un 25 % las ventas el Gobierno te ayuda, pero tan solo con 400 euros, y nosotros recibimos esa aportación con el cese de actividad en marzo o abril, pero no ha sido lo mismo para todo el mundo porque a los autónomos nos han tratado fatal”, añade.

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Vinod Shamanz Aashirwad es el propietario de la tienda Quemoviles.com, especializada en ventas de móviles, portátiles, accesorios, etc. Este empresario señala que con la pandemia “hemos perdido una gran parte del negocio porque no hay cruceros, no hay turistas, y tampoco puedes decir nada porque se supone que están haciendo algo por el bien y hay que aceptarlo”. Pero Shamanz asegura que con el nivel 2 bajó mucho el negocio “porque mucha gente no tiene trabajo y no viene a comprar, con lo que la llegada de clientes ha descendido entre un 40 y 50 %”.

Madhavlal Bhagwani, de la perfumería Topaz, situada entre Luis Morote y 29 de abril, recuerda que, sobre las cifras de contagiados “empezamos muy bien en marzo”, pero luego volvió la insensatez y en Navidad se vivieron situaciones lamentables en los centros comerciales en donde no hubo control de las multitudes “creándose un fuego que ahora estamos pagándolo”. Para Bhagwani “en el negocio pequeño se controla el aforo y las medidas de seguridad sociales, pero en los centros comerciales ninguno y están pagando los platos rotos todos”.

Lo peor para este empresario es que con los hoteles cerrados y los vuelos cancelados no viene cruceros, se ha reducido drásticamente la llegada de turistas y gente de la Península “y mi negocio depende en su mayoría del extranjero”.

Su comercio, en particular, ha bajado un 80 % las ventas, con lo que ha tenido que cancelar contratos o llevar a trabajadores a un Erte. Y asegura que “si hubieran controlado bares, restaurantes y discotecas en su momento no hubiera pasado todo esto” . Y ya para finalizar, en la misma calle Luis Morote, llama la atención una tienda de belleza algo exótica que lleva poco tiempo funcionando en la zona pero con mucho éxito.

Se trata de Buena Cosecha en la que atiende la joven dependienta Fátima Falero Martín, que está especializada en cosmética natural, jabones artesanales que fabrican ellos mismos, champú, exfoliantes para el pelo y la piel, etc. El negocio lleva funcionando desde hace dos años con una clientela muy fiel. Fátma Falero asegura que “estas medidas van a tener una consecuencia en todos los comercios de esta calle”, porque la característica de esta zona del puerto destaca por la alternancia entre restaurantes y comercios que se retroalimentan entre ellos y lo que suceda en uno afecta al otro. “Nosotros cerramos a las 21.00 horas, pero con el nuevo toque de queda la gente se recogerá antes”, asegura. “Si con el nivel 2 a la 19.00 horas, ya no había tanta gente, imagínate lo que sucederá con el nivel de alerta 3 que hará que las calles estén vacías mucho antes”.

Esto provocará que “la gente cambie su rutina de ocio” y que haya un intervalo horario mucho mayor en el que las tiendas, como la suya, no recibirá clientes. Por tanto, todo esto derivará, como en el resto de los negocios, en que tengan que cerrar mucho antes.

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Los negocios luchan por sobrevivir ante el nivel 3 de la pandemia José Carlos Guerra

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