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Los gimnasios toman los parques

Los centros de deportes, afectados por el nivel 3, salen a la calle para mantener vivo el negocio

Algunos de los clientes del gimnasio Crossfit Las Canteras entrenan sus ejercicios habituales en la Plaza de la Música durante la mañana.

Algunos de los clientes del gimnasio Crossfit Las Canteras entrenan sus ejercicios habituales en la Plaza de la Música durante la mañana.

Dice el refrán que “a grandes males grandes remedios”. Y el mejor ejemplo podría ser la manera en la que los responsables de los gimnasios grancanarios están intentando sobrevivir reciclándose de la forma más práctica e inteligente posible tras comprobar cómo sus respectivos negocios eran los más damnificados de la actual alerta 3 que se limitaba a un “cierre” sin otra opción como la hostelería.

La vía de escape, por tanto, ha sido en estos momento los parques al aire libre y las clases on-line. Con un resultado desigual, a razón de la fidelidad de los clientes y a veces incluso del lazo de afinidad que haya surgido entre los deportistas y los entrenadores, todavía es muy pronto para saber si la medida ha sido acertada o no porque sólo al final de mes, y tras hacer cuentas y comprobar la diferencia entre los ingresos y gastos, se pude afirmar que la opción valió la pena. Aún así, hay que destacar que a muchos de estos profesionales les mueve, más que el beneficio económico, un aspecto algo más altruista como el ser consciente que están haciendo algo bueno para la salud de la sociedad. Y muchos de ellos envuelven además sus clases de un saludable aire de sana socialización y encuentro personal que resulta muy atrayente para algunos deportistas.

Tres ejemplos sobresalientes en este sentido son los que viene a continuación. El primero, el gimnasio Crossfit Las Canteras, especializado en entrenamientos de alta intensidad, y donde trabaja de recepcionista Ivanka Otero Olea. El centro combina las clases al aire libre con las de Instagram, con la diferencia de que estas últimas son gratuitas. En su caso, ella reconoce que “hemos notado una bajada considerable ”, pero calcula que entre el 40 y 50% de su clientela se ha mantenido y ha querido seguir haciendo deporte “porque han comprobado que les sirve para olvidarse de sus temas de trabajo, tanto física como psicológicamente”. Los monitores acuden con los deportistas a la Plaza de la Música, desde las 6.30 de la mañana hasta las 9 de la noche con una duración de entre 45 y 50 minutos por cada clase. “Nosotros siempre hemos dicho que si no puedes con ellos únete, y por eso hemos buscado una explanada grande que sirve para correr, hacer zancadas, saltos, etc., y modificamos la clase a ese espacio, pero de manera organizada”.

Aunque todo esto, claro está, sea con los minutos necesarios entremedias para hacer cambios y cumplir con las normas de protocolo. “Nosotros habíamos empezado con doce personas, pero la policía nos permitió llegar hasta dieciséis porque en esa plaza hay mucho espacio, se puede trabajar bien y cada deportista lleva su esterilla y material de deporte”.

Los gimnasios toman los parques

Por otro lado, están las clases on-line a través de Instagram. Hay una en directo, a las 10.00 de la mañana, que va dirigida a unos 20 clientes. Pero el vídeo se queda en la página y cualquiera puede hacer los ejercicios durante el día.

“Siguen estos ejercicios gente de Sevilla, Italia o Luxemburgo, porque lo que nos interesa es que la gente siga activa, que no se pare, porque se ha demostrado a través de documentos que ha subido el índice de personas con paradas cardiacas, que hay problemas de obesidad más grande. Lo que queremos es que la gente haga deporte aquí, en Madrid o Dublín”.

Uno de los aspectos más destacados de los entrenadores es que modifican las clases según la persona. “Le decimos que nos adaptamos al nivel que tiene y al material con el que pueda trabajar”.

A pesar del éxito de la propuesta, Ivanka Otero señala que el futuro no está claro y dependerá bastante de si se hace realidad lo que ha dicho el Gobierno ya que “las ayudas que iban a dar no llega” y “aunque decían que iban a aplazar los pagos del IGIC ya han empezado a cobrarlo”.

Otro ejemplo de supervivencia es el del gimnasio Next Level Canarias, que dirigen las entrenadoras Irina del Río y Nadine Novillo, especializado en entrenamiento funcional de alta intensidad, y que también combina las clases en parques con los ejercicios on-line. En el primer caso el entorno elegido es la Fuente Luminosa con lo que también han tenido que hacer modificaciones. Esta última señala que “antes las clases eran de una hora y ahora hemos subido a hora y media para que dé tiempo de limpiar el material, para que no se junten los clientes de las distintas sesiones y estén más espaciadas”, pero la jornada consta de cinco clase al día, dos por la mañana y tres por la tarde, con treinta minutos entre cada una.

“Desde las siete y media ya estamos llevando todo el material para la fuente”, aclara. “Normalmente lo cargamos en un coche una de las dos y a la vuelta lo mismo”. Descansan de las 11.00 a las 15.00 horas y están hasta las 9 de la noche. “Esto tiene sus pros y sus contras”, señala. “En los parques es bastante más fácil entrenar porque puede entrar más gente respetando la distancia de seguridad ya que al final son hasta cuatro metros entre personas”, afirma en un principio. Pero lo negativo es que “todo el rato dependemos del clima. Si llueve tenemos que irnos. Y aunque a mucha gente le encanta entrenar al aire libre por todo lo que conlleva, a las 8 de la noche hace un frío que se nota”.

Sin embargo, reconoce que se habrá mantenido el 80 % de los alumnos. “Hemos tenido mucha suerte ya que los clientes son muy leales” y como lo demuestra en las actividades paralelas que realizan ya que “a lo mejor un fin de semana organizamos una carrera por el campo y la respuesta es muy buena”. En cuanto a las clases telemáticas, afirma que tienen solo cinco clientes y es un servicio más. “El circuito está preparado y se lo mandamos a los alumos que lo soliciten, pero es un circuito grabado anteriormente, no son clases en directo, se les manda los vídeos personalizados a cada uno”.

Dos de los monitores del Crossfit Las Canteras en una clase telemática.

Finalmente, un proyecto curioso que parece pensado para la situación actual es Training on Las Palmas que carece de un local físico. Uno de sus responsables, Pedro Toledo, aclara que “la gente ya trabaja y vive entre cuatro paredes para seguir igual al final del día”. Y lo que podían hacer en un gimnasio también era posible “fuera en la calle de una forma más completa, con un contacto más directo, trabajando todo el cuerpo y respirando aire puro”, aclara.

Training on Las Palmas acude al Auditorio, Parque Romano y Las Alcaravaneras con un sistema que lleva funcionando desde 2015 y como no poseen un local físico que la gente reconozca, la mayoría de sus clientes llegan por el boca a boca o las redes sociales. “En un gimnasio se apunta tres meses, luego se quitan y se vuelven a apuntar en otras fechas, pero aquí la gente dura años y es bastante fiel porque le gusta la dinámica al ser un trato directo”, añade.

También para Toledo es un valor importante el lado humano con el cliente para que éste sienta que sí, hace deporte, y en el entorno más apacible posible.

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