Suscríbete

La Provincia - Diario de Las Palmas

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Esplendor y ruina del Villa Edén, el viejo hotel al que iban los ingleses

Empieza la rehabilitación del edificio de La Cornisa | Fundando por Von Siemens, entró en declive tras la primera crisis turística de la capital

Esplendor y ruina del Villa Edén, el viejo hotel al que iban los ingleses José Carlos Guerra

El desaparecido hotel Villa Edén, en el número 5 del paseo de La Cornisa, alcanzó su máximo esplendor en los años 60 del siglo pasado de manera pareja al florecimiento del turismo en la capital grancanaria, una gloria que empezó a esfumarse cuando los turistas le dieron la espalda a la capital y eligieron el sur de Gran Canaria como destino preferido de sol y playa. Aunque fue fundado por un alemán, era frecuentado por ingleses tanto turistas como residentes en la capital, que acudían al lugar a comer a su famoso restaurante y a bañarse en su piscina. En su día se le calificó como el típico hotel inglés, pero hoy es apenas una sombra de lo que fue, aunque todavía se puede apreciar el aspecto señorial de la casona. Después de muchos años de abandono, el inmueble comienza a reformarse.

Y es que hace un montón de años que el inmueble comenzó a deteriorarse hasta convertirse en una pura ruina. Sus habitaciones han sido testigos de infinidad de historias protagonizadas por sus primeros huéspedes, unos turistas centroeuropeos e ingleses muy educados que disfrutaban de las fantásticas vistas de la bahía, y también por sus posteriores inquilinos, cuando se transformó en un edificio de apartamentos. Cuentan los vecinos que el hotel tiene una “gran historia”, incluida su época más oscura, a caballo entre los dos siglos, en la que “hubo de todo, drogas, prostitución, asesinatos y hasta suicidios”. Coincidiendo con el abandono del edificio a causa de las disputas entre sus herederos, el viejo caserón se llenó de okupas y la piscina, de tierra, aseguran.

Una duda si los asesinatos ocurrieron realmente o los vecinos se refieren a alguna escena de la película española A tiro limpio, de Jesús Moya, que eligió el Villa Edén como uno de los escenarios de su rodaje en Las Palmas a mediados de los 90 del sigo pasado. Nada mejor que un achacoso edificio en plena decadencia para contar la historia de unos delincuentes, uno de ellos encarnado por Tony Cantó, al que se puede ver en la película por el paseo de La Cornisa enmarcado por las espectaculares vistas de la bahía.

Seguramente es el mismo encuadre que se eligió como uno de los escenarios de la grabación en 1964 de la película Días Maravillosos, con Cliff Richards y The Shadows, empeñados en seguir, a bordo de una tartana, a una rubia típica montada en camello.

El primer ‘okupa’

El edificio tuvo también su hueco en la crónica de tribunales de este periódico, a cuenta de un tal Pedro Clavel Domínguez, que intentó adueñarse de tres habitaciones del sótano en 1983, esgrimiendo un contrato de compra-venta con el primer dueño que resultó ser falso. El hombre, que debió ser el primer okupa que tuvo el Villa Edén, fue dado por muerto en el ejercicio de unas maniobras militares y cuando los dueños intentaron desahuciarle intentó encastillarse en sus habitaciones rompiendo y cambiando tabiques. Al final, Clavel fue condenado por daños, amenazas y falsedad de documentos, con la atenuante de trastorno mental transitorio.

El edificio se encuentra muy deterioro, con mallas para evitar la caída de cascotes y las ventanas rotas . J. C. G.

“La voz no puede encerrarse. Pablo Hásel, Absolución”, reclama una de las pintadas que han crecido en los viejos muros del edificio, en el que la empresa Solynca, filial de la empresa constructora Pérez Moreno, ha empezado obras para rehabilitar un inmueble en el que se notan los muchos años de abandono. Este periódico intentó, sin éxito, hablar con la constructora para conocer el destino que tendrá a partir de ahora el inmueble en el que todavía vive alguna familia, según se aprecia por la ropa tendida en los balcones. Fuentes del Ayuntamiento indicaron que los propietarios realizaron una consulta hace tres años sobre los usos que podía tener el edificio. Otras fuentes de Urbanismo, aclararon que la empresa Solynca presentó una comunicación previa, un procedimiento alternativo a la solicitud de licencia, cuando se trata de una obra menor como una rehabilitación que no afecte a la estructura del edificio. La ley establece que el Ayuntamiento tiene 15 días para contestar y si en ese plazo no hay respuesta se entiende que hay permiso.

El espectacular edificio de cuatro plantas rodeado de jardines ocupa toda una manzana que limita con el paseo de La Cornisa, Cronista Benítez Inglott y Doctor Apolinario Macías.

La fachada está rodeada de mallas para evitar la caída de cascotes y muchas ventanas de la planta baja están rotas. Aún sobreviven los ferrugientos restos del cartel con el nombre Villa Edén, que anuncia la piscina y el restaurante.

El primer dueño

El hotel fue construido por el alemán Carl Wilhelms Von Siemens en una fecha que ninguna de las personas consultadas es capaz de concretar, aunque todos aseguran que en los sesenta el hotel ya estaba funcionando. Los primeros turistas que se alojaron fueron alemanes aunque también eran muchos los que venían del Reino Unido.

Von Siemens vendió el hotel a la empresa francesa Costa de Marfil, que transformó el edificio en apartamentos y la casona terminó arruinándose por las disputas entre los herederos. Después de muchos avatares, el Villa Edén pasó a manos canarias en 2006, quienes a su vez vendieron la propiedad hace unos dos años a los actuales dueños.

José Moriana, un histórico empresario hotelero de la capital que impulsó el hotel Fataga, recuerda al Villa Edén como el típico hotel inglés. “Era un hotel muy clásico, muy británico, al que iban muchos matrimonios británicos a pasar la temporada. Estaba muy bien concebido y muy bien distribuido”, resalta Moriana, quien recuerda que cuando empezaba en la hostelería se fijaba mucho en otros hoteles para coger recortes y aplicarlos a su empresa. El Villa Edén fue uno de ellos. “Y me acuerdo que me llamó la atención por la excelente organización interior que había, cómo tenían las cocinas, las cámaras de frío, las marmitas... Había un cocinero canario que ahora no me acuerdo como se llamaba que se lo llevaron a Palma de Mallorca como jefe de cocina. En los 60 ya estaba funcionando, yo creo que se creó antes de esa década”, considera.

Esplendor y ruina del Villa Edén, el viejo hotel al que iban los ingleses

Recuerda que al alojamiento iban las tripulaciones de Iberia y también que, en su época dedicada al baloncesto, “después de los partidos en Schamann nos íbamos allí a tomar las cervezas. Tenia restaurante, piscina y terraza. En la práctica funcionaba como un hotel inglés”. La ciudadana británica Betty Burgess, afincada en la ciudad desde finales de los años sesenta también guarda gratos recuerdos de los inicios del Villa Edén y un hondo pesar por el abandono y deterioro que ha sufrido. “Cuando yo llegué a Gran Canaria era un sitio elegante, un hotel con un restaurante muy bueno. No sé si era un hotel inglés, pero lo que sí es cierto es que los ingleses iban allí. Fue de lo más elegante en su momento. Luego se deterioró y se llenó de okupas, un final muy desastroso”, lamenta Burgess, quien recuerda que sus primeros dueños eran alemanes. “Yo lo conocí antes de que se convirtiera en un edificio de apartamentos y en el desastre que es hoy. Recuerdo que el restaurante era estupendo y toda la gente que iba allí guarda gratos recuerdos de como era. No entiendo como lo pudieron dejar deteriorar tanto, hasta llegar al estado en que se encuentra hoy”. Los vecinos más antiguos del lugar recuerdan que La Cornisa era un descampado de tierra cuando el Villa Edén comenzó a construirse. Destacan con nostalgia que en su época buena fue “uno de los hoteles más emblemáticos de la ciudad y de los más antiguos”.

Compartir el artículo

stats