El vertido de fuel que se produjo en enero 2016 en aguas del puerto de La Luz y que afectó a la playa de Las Alcaravaneras y al muelle deportivo de la capital grancanaria lo originó el pesquero 'Poong Lim 11', ha declarado ante la Audiencia de Las Palmas el jefe del centro de Salvamento Marítimo de Las Palmas, Roberto Basterreche.

El barco, un pesquero coreano atracado en el puerto y que se hundió el 20 de enero de 2016, pertenece a Ezequiel R.S. y Ana María L.L., matrimonio al que la Fiscalía y la Abogacía del Estado acusan de un delito contra el medio ambiente por el que piden una condena de un año y once meses de cárcel y el pago de una indemnización de tres millones de euros que debe afrontar la sociedad Chárter Marítimo, propiedad de ambos.

Los abogados del matrimonio y de la empresa reclaman su absolución y sostienen que el vertido no lo causó el pecio, sino varias fugas de fuel que se produjeron esos días en el puerto y en sus inmediaciones, que fueron arrastradas a su interior por el viento como ocurre en muchas ocasiones.

Esta tesis de la defensa, según Basterreche, quedó descartada por un estudio de simulación que se efectuó y que los abogados del matrimonio no creen tan concluyente.

El responsable de Salvamento Marítimo en Las Palmas ha afirmado que en los años que lleva al frente de este departamento no recuerda haber visto "otro igual" en el puerto de La Luz por su extensión.

Basterreche ha explicado además al tribunal las labores de limpieza y las muestras de superficie que se tomaron del vertido y que se enviaron a un laboratorio de Barcelona, junto con las que se cogieron del fondo marino por buzos contratados por la Autoridad Portuaria.

Ha dicho que el laboratorio determinó que se trataba de fuel ligero, una prueba que las defensas también cuestionan porque sostienen que se rompió la cadena de custodia de las muestras.

En esta jornada también ha declarado el responsable de la empresa de buzos que contrató la Autoridad Portuaria para que examinara el pecio y ha indicado que en las inmersiones que efectuaron el 23 y el 24 de enero apreciaron el primer día pequeñas manchas de vertido, pero en el segundo ya no había ninguna.

Este testigo ha señalado que los buceadores tomaron muestras en botes de plástico pero al laboratorio llegaron en otros de cristal.

El secretario y uno de los dueños de Servicios Portuarios Canarios, José Juan Socas, ha explicado que su empresa tiene adjudicada por la Autoridad Portuaria los servicios de lucha contra la contaminación marina, que la mancha del vertido era de "considerables dimensiones" y que se veía que el fuel salía del buque hundido.

Desde que se descubrió que se había hundido el barco -cosa que no ocurrió hasta dos días después-, se instaló una barrera de protección pero no sirvió de mucho porque el vertido había salido en las 24 primeras horas, ha indicado Socas, quien en sus 20 años de profesión tampoco había visto "una mancha así" en el puerto, que quedó "totalmente limpio" tras más de 30 días de trabajo.

La Autoridad Portuaria abonó a Servicios Portuarios Canarios 594.248 euros por las tareas de limpieza del derrame, ya que consideraba que el origen era del pecio, ha señalado Socas, quien también ha apuntado que pasaron la factura a Chárter Marítimo y que les comunicó que se la habían trasladado a la aseguradora para ver si estaban de acuerdo.

El presidente de la Autoridad Portuaria, Luis Ibarra, ha declarado que aunque el barco se hundió el día 20 no se tuvo conocimiento hasta dos días después, algo que, aunque "no era lógico, ocurrió", pues estaba abarloado, son más de 17 kilómetros de extensión, más de 100 barcos los atracados en el puerto y el suceso se produjo cuando ya casi era de noche.

Ibarra ha informado que se abrió un expediente sancionador contra Chárter Marítimo, empresa que además tenía adjudicada el control de los barcos que estaban abandonados y a la que reclama los gastos originados a causa del vertido del 'Poong Lim 11', entre ellos el dinero que se pagó a Servicios Portuarios Canarios.

El inspector de buque de Capitanía Marítima Daniel Rodríguez ha testificado que efectuó un informe contrario al plan de reflotamiento que presentó Charter Marítimo para rescatar el pecio por considerar que era "poco preciso" y, por tanto, no era seguro.

Además, meses después, en mayo, inspeccionó otros dos buques que tenía a su cargo Chárter Marítimo, el 'Naso' y el 'Aurora', y concluyó que se utilizaban como depósitos para almacenar combustible, lo que, según el fiscal de Medio Ambiente, Carlos Fernández Seijo, también ocurría en el buque hundido.

El capitán Marítimo, Francisco García Lascuráin, entonces jefe de Servicio de Inspección de Capitanía Marítima, efectuó un estudio de oficio en 2017 sobre las causas del hundimiento y concluyó que el barco tenía en sus tanques combustible y que se hundió a causa varias vías de agua, aunque pudo haber otros motivos, según ha expuesto al tribunal.