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El Carnaval más triste de los iconos

Los personajes célebres de estas fiestas expresan su profunda pena por la suspensión

El Carnaval más triste de los iconos | QUIQUE CURBELO / JUAN CARLOS CASTRO

El Carnaval más triste de los iconos | QUIQUE CURBELO / JUAN CARLOS CASTRO

Muy tristes. Es así como se encuentran los icónicos personajes que dan vida al Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria tras la cancelación de las tradicionales festividades a consecuencia de la crisis sanitaria que llegó al país hace casi un año.

Si la celebración en 2020 fue “rara” debido al temporal de calima y viento que obligó a suspender algunos actos del Carnaval como la preselección de la Gala Drag después de que desfilaran 20 de los 28 participantes, lo ha sido mucho más la cancelación de toda la jornada carnavalera en la capital. Sin embargo, para estos personajes también fue un año de diversión. “El año pasado escapamos locos porque estuvimos en Tenerife gracias a una invitación de los compañeros que viven allá, lo pasamos muy bien aunque había una calima fuerte, por suerte lo vivimos bien”, apunta el hombre que da vida a Cantinflas en Las Palmas de Gran Canaria, Antonio Ramírez. “Quedamos en que este año ellos venían para acá y no se pudo dar, pero está pendiente”, lamenta.

El carnavalero, que cumple ya unos 40 años disfrazándose del actor mexicano, recuerda con nostalgia los años anteriores y resalta que siente “tristeza” al no poder celebrar estas fechas como de costumbre. “Mis compañeros y yo lo estamos pasando muy mal”, cuenta. El palmense, que nunca había visto suspenderse los carnavales, explica que ya habrá otros años en los que se pueda festejar pero en este momento considera que lo que debe primar por encima de todo es la salud.

“Hay que aguantar por la pandemia, se sabe que somos carnavaleros y lo llevamos en la sangre, pero hay que esperar porque la salud es lo primero y después podremos trabajar en nuevos proyectos para el próximo año”, señala el Cantinflas canario. Asimismo, recuerda que su amor por este personaje surgió debido a que cuando era joven vivía en El Polvorín y durante la celebración de San Antonio había un vecino al “que le decíamos ‘Pedro El Cantinflas’ y a mí me gustaba mucho verlo”. Con los años el murió y como a Ramírez le gustaba mucho el disfraz decidió pedirle a la mujer del difunto que le dejase el traje. “Me lo cedieron y desde entonces he seguido siendo este personaje”, resalta Antonio Ramírez con emoción.

El Che Guevara, representado por Ángel Santana, también vive con pena estas fechas que siempre han sido símbolo de alegría y a su juicio el coronavirus ha hecho que en este momento no se pueda “dejar salir esa sangre ardiente” de los carnavaleros. “Mis compañeros y yo llevamos la tristeza por dentro”, agrega. “Hay otras cosas más jodidas como la pandemia pero no dejamos de sentir ese amor de la gente y estamos aquí por ellos, para animarlos, para estar siempre a la órdenes del pueblo”, narra con sentimiento el carnavalero, a la vez que señala que no queda más que “vivirlo lo mejor posible porque con esta circunstancia muy poco podemos hacer”. Asimismo, explica que recordar los carnavales anteriores les ha servido de consuelo y es que “lo que nos calma es ver fotos y vídeos de otros años y así vamos pasando un poco esta mala gana de no podernos vestir”. Pese a la nostalgia insiste que lo primero es la salud y que pase la pandemia “lo más rápido posible para volver a la normalidad”.

El Carnaval más triste de los iconos

El Che también cree en el destino y es que recuerda que hace un año la calima invadió la capital al punto de suspender eventos y actividades escolares ya que salir a la calle para las personas alérgicas y asmáticas era complicado, más aún sin mascarillas que llegaron a agotarse por esas fechas. Y el transporte también se dificultaba porque este fenómeno afecta la visibilidad. El día más complicado para Santana fue “justo en la cabalgata del pasacalle de Las Canteras ya que ese día fue un poco raro por el viento y calor que hacía. Además, no pensábamos que fuese a haber tanta calima como ese día”, rememora, a la vez que añade que “las cosas pasan por algo” y es que entiende que la cancelación de varios de los eventos en el Carnaval pasado “evitó muchos contagios de covid. La mala suerte empezó con la calima”.

Para el hombre que da vida a Ernesto Guevara desde casi 20 años después de que su cuñado de origen cubano le dijese que se parecía mucho al comunista argentino y este amante del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria decidiera participar en las fiestas bajo ese personaje, rememora los momentos de felicidad y destaca uno de ellos, que fue conocer a quien da vida a Fidel Castro en la capital. “Cuando tomé la decisión de representar a El Che Chevara contacté con Fidel y le dije que me gustaría estar a su lado, entonces él con todo el amor de su corazón me dijo que iba a estar con él y desde ahí somos uña y carne, inseparables”, dice emocionado. “Soy El Che porque me lo he ganado pero también por la ayuda que me dio él con todo su corazón”.

El Escocés y presidente de la asociación Personajes del Carnaval de Gran Canaria, Enrique Legaza, lamenta esta situación “incómoda” por la que pasa la sociedad a causa de la pandemia. “Decía un compañero que era una pena porque perdimos un año y yo le respondí que si somos responsables ganamos muchos más”, señala el carnavalero, que suma 32 años ya vinculado a una tradición importante de la ciudad. También insiste en que, desde la distancia, dan ánimos para poder empatizar y estar alrededor de la gente que les aclama. Es por ello que, “con responsabilidad”, intentará pasear disfrazado hoy por las calles más emblemáticas de Las Palmas de Gran Canaria como el parque Santa Catalina y el Paseo de Las Canteras.

Eso sí, agrega un nuevo complemento a su vestuario y es un gel hidroalcohólico “para demostrar que hay que ser responsables”. Por ello también ha invitado a sus compañeros a que salgan de manera individual y cumpliendo con las normas sanitarias vestidos de sus personajes para “regalar alegría” a la población.

Pedro Rodríguez, que da vida a El Borrachito, ha explicado que se siente “un poquito mal porque ya son 35 años celebrando el Carnaval y parece que no, pero se extraña bastante”. Asimismo, recuerda que “lo primero es lo primero”, por lo que añade que hay que ser consciente “de la época que estamos, hay que apretarnos los calzones como dice el dicho”. Esta es la primera vez que no cumple con la festividad aunque acepta que es “por una causa justificada”. Para Orlando Morales, conocido por su papel en las fiestas como la Reportera carnavalera, esta decisión por parte del Ayuntamiento capitalino no era una novedad, por lo que lo vive con “resignación e ilusión”. “Un año pasa rápido, pronto estaremos pensando en el Carnaval de 2022, así que por ahora es mejor no hacer locuras y respetar las normas para que podamos disfrutar el año que viene”, apunta.

La abuela, siempre presente

Los carnavaleros no olvidan a Miguel Alcántara Cabrera, el hombre que dio vida a la abuela del Carnaval, y es que para muchos de estos personajes fue una persona “increíble”. “Fue un señor que estuvo muchísimos años al frente del Carnaval, incluso en tiempos de dictadura cuando era imposible disfrutar de estas fiestas, pero él intentaba salvarlo disfrazándose de lo que podía”, cuenta El Escocés con nostalgia. “A pesar de su edad prácticamente era el primero que decía sí a todo, en uno de los últimos eventos a los que acudimos terminamos a las cinco de la mañana y yo estaba más cansado que él. Se sentía orgulloso del carnaval”, matiza con emoción.

“Siempre lo llevamos en nuestros corazones, era un símbolo bastante importante y una persona sabia que nos guiaba. Teníamos pensado recorrer Las Canteras como hacíamos con ella -la abuela- e irnos por el parque Santa Catalina como hacíamos todos los años”, revive El Che. Todos los personajes insisten en algo y es respetar las normas sanitarias, que la tristeza se transforme en esperanza y en la ilusión de poder celebrar otros carnavales juntos. “La pandemia nos cambió la vida a todos, hay objetivos que no pudimos cumplir pero no nos vamos a rendir y sé que esto pasará, volveremos a la normalidad y nuestro Carnaval continuará. Hay que tener paciencia, las calles volverán a estar llenas y nosotros estaremos ahí dándolo todo por el pueblo. Patria o muerte”, concluye El Che Guevara.

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