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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Quino Sagaseta, el optimista furibundo

Compañeros del histórico laboralista y militante de la izquierda recuerdan su carácter generoso

Joaquín Sagaseta.

Con quince años, en plena dictadura, ya repartía octavillas por la calle. El abogado laboralista e intelectual marxista Joaquín Sagaseta, fallecido el jueves, es una figura imprescindible en la izquierda canaria del último medio siglo, desde la lucha antifranquista hasta la creación de Podemos.

Cuentan quienes compartieron con él medio siglo de camaradería que Joaquín ‘Quino’ Sagaseta, el histórico abogado laboralista y militante de la izquierda canaria fallecido el jueves a los 68 años, tuvo siempre la coherencia como guía de sus acciones. La cercanía, la generosidad y la ética en las que se apoyó en cada paso este empedernido lector y conversador son solo parte de la semblanza de un hombre que también dejó huella como intelectual marxista desde los tiempos de la lucha antifranquista y antiimperialista de la década de 1960 hasta la conformación de Podemos en el Archipiélago en los últimos años.

“Tenía un optimismo furibundo”, explica el historiador Agustín Millares Cantero, que lo conoció en 1967 en la Unión de Juventudes Comunistas, mientras participaba en una campaña de reclutamiento de nuevos miembros junto a Maximiliano Paiser Medina. Las revoluciones de aquella década habían despertado la conciencia política de aquel joven que con 15 años, en plena dictadura franquista, ya lanzaba octavillas en la calle. “Quino decía que para él lo decisivo había sido Vietnam, que aquella revolución le había marcado”, rememora.

Millares, que acaba de escribir un soneto para recordar a su viejo camarada, recuerda a Sagaseta como un gran lector cuya biblioteca ocupaba paredes enteras del suelo al techo y subraya su papel como intelectual marxista, bien a través de textos de reflexión política, bien promoviendo publicaciones como Publicidad Partidaria y Tribuna Comunista durante las décadas de 1970 y 1980. Entre los primeros destaca De grupo social a clase dominante. La revolución usurpada, publicado en las cercanías del nonagésimo aniversario de la Revolución de Octubre.

Fue “un comunista coherente”, en palabras del historiador Agustín Millares Cantero

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Sagaseta rompió con el Partido Comunista de España en la época de Santiago Carrillo, aunque continuó impulsando desde las islas distintas fuerzas y “siempre fue un comunista coherente; jamás renunció a su identidad de izquierdas y marxista”, según recalca Millares. Mantuvo una actitud unitaria que el historiador vincula “con la línea de unidad de todas las fuerzas frente al auge fascista”, también en la actualidad, y que cristalizó finalmente con su participación en el nacimiento de Podemos en Canarias hace menos de diez años.

En esta y otras formaciones compartió militancia con Meri Pita, quien al igual que Millares reivindica su capacidad para la reflexión política. “Era un hombre muy certero en los análisis”, apunta la diputada en el Congreso por Podemos. Sagaseta “distinguía lo personal y siempre tenía un respeto escrupuloso en el debate político”, aunque eso no lo salvó de recibir ataques que en su caso sí fueron ad hominem. En palabras de Pita, nunca vio la política como una carrera personal. “Eso, en la política, también en la izquierda, no es lo común”, apostilla.

La trayectoria de este “hombre de una sola pieza”, como ella lo describe, tampoco se entiende sin su constante labor como abogado laboralista, en la que defendió los derechos de todo tipo de colectivos de trabajadores. La diputada entiende el trabajo de Sagaseta ante los tribunales como parte del mismo compromiso que defendía en el plano social y político: “No era un abogado que defendía a la clase trabajadora”. Pita no escatima elogios -“si la existencia conforma al ser, Quino era un hombre extraordinario”- y considera que su figura trascenderá por la labor que llevó a cabo a lo largo de estas décadas.

Todos coinciden al describirlo como alguien generoso, hábil conversador y gran lector

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Junto a Pita, Javier Doreste también participó con Sagaseta en el nacimiento de Podemos en Canarias: “Estuvo desde el principio intentando aunar voluntades, pero también me acuerdo de otra campaña anterior en la que nos presentamos y de la cercanía con la gente, cómo explicaba que el sistema capitalista se traduce en problemas”. El primer teniente de alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, que también se encontró con él en otras militancias, considera que una de sus grandes valías fue el código ético por el que se rigió: “Era una ética que también llevó a su vida personal, pocas personas ha habido con esos niveles de exigencia y generosidad”.

Al final, los tres coinciden al describir a Sagaseta en términos similares. Generoso ante todo -“el interés general estaba por encima”-, lector impenitente hasta altas horas de la noche -“iba a las librerías de viejo de Madrid y Barcelona y conseguía incunables del marxismo, pero también manejaba literatura francesa, inglesa, española o latinoamericana”- y hábil conversador -“de los que siempre te hacía aprender algo, una de esas personas con las que puedes polemizar, pero no enfadarte”-. Sin él, concluyen, “el pueblo queda más al descubierto”.

Soneto para Quino Sagaseta

Las manos en los hombros de la tierra


tras besar las mejillas a la historia:


tu sonrisa cubría de memoria


la ruta punteada con estrellas.




El corazón decide abrir las puertas


al tormento sangrante a toda costa,


y cruzan por tu mar aquellas olas


que rompen bajo el sol de otras arenas.




Lo que importa llamarse camarada,


fue dispuesto a la luz de tu persona


en todos los rincones del mañana.




Sabré dónde encontrarte a cualquier hora


apenas con seguirte las pisadas.


Los seres como tú, no tienen sombras.




Agustín Millares Cantero


26 de febrero de 2021

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