El Arsenal de Las Palmas de Gran Canaria recibirá a comienzos de la próxima semana la visita del patrullero oceánico Furor en la que será su primera escala en la base naval de la capital grancanaria. El buque de acción marítima (BAM) más moderno de la Armada española se incorporó a su flota en enero de 2019 y ahora se dirige al golfo de Guinea, donde tiene previsto participar en operaciones de seguridad marítima y diplomacia de defensa.

Participa en una misión para vigilar las aguas del golfo de Guinea con los países ribereños

La escala del Furor en Las Palmas de Gran Canaria será breve. El buque, que partió este viernes poco después del mediodía de su base en la Región de Murcia con toda su dotación, recibirá en la Isla material y víveres para su viaje. Los protocolos sanitarios activados por la pandemia obligan a limitar los contactos a los estrictamente necesarios para la operativa, por lo que la tripulación no abandonará la nave en ningún momento y tampoco está previsto que embarque personal de la Isla.

A bordo viajan 63 hombres y cinco mujeres que fueron despedidos en la base de Cartagena con una ceremonia sencilla, también limitada por las medidas preventivas contra el coronavirus. A las 54 personas que componen su dotación habitual se ha sumado un contingente específico para esta misión. Entre ellos hay un Equipo Operativo de Seguridad (EOS) que pertenece a la Infantería de Marina y otro personal comisionado para la ocasión, como un intérprete, un médico o un instructor de buceo.

Seguridad marítima

La parada en Las Palmas de Gran Canaria será la última que realicen en tres meses en un puerto español. Durante este tiempo, el Furor navegará por la costa occidental del continente africano hasta las inmediaciones del golfo de Guinea, aunque tiene previstas escalas en cinco estados ribereños desde Mauritania (Nuadibú) hasta Gabón (Port Gentil y Libreville) pasando por Senegal (Dakar), Ghana (Tema), Nigeria (Lagos) y Camerún (Duala).

Además de las tareas de seguridad marítima, el Furor también participará en actividades de diplomacia de la defensa en todos esos países. Con ellas, la Armada busca estrechar lazos para reforzar los compromisos de España con la defensa de los intereses marítimos en un área que resulta especialmente sensible por la piratería marítima.

Además de su dotación habitual, a bordo viaja un equipo operativo de seguridad

El golfo de Guinea concentró la abrumadora mayoría de los ataques a buques registrados en 2020 en todo el mundo, un fenómeno que se ha incrementado en los últimos años y que ha elevado la preocupación de las flotas españolas que navegan habitualmente por esas aguas. El BAM también participará en el proyecto piloto de una Presencia Marítima Coordinada (CMP, por sus siglas en inglés) de la Unión Europea en la zona y realizará patrullas conjuntas con unidades de los países que visite, según indica la Armada en un comunicado.

Naves versátiles

El Furor recuerda en su diseño a los buques de acción marítima que tienen su base en Las Palmas de Gran Canaria. De hecho, es el sexto patrullero oceánico perteneciente a la clase Meteoro comenzada en 2004, aunque más reciente que los cuatro primeros barcos. Forma parte de la extensión de dos naves encargada a Navantia en 2014, pero a diferencia del resto de los BAM, que fueron construidos en los astilleros gaditanos de Puerto Real y La Carraca, este tomó forma en la atarazana coruñesa de Ferrol.

Los buques de acción marítima se encuentran entre las unidades más versátiles que componen la flota de la Armada. Disponen de una gran variedad de mecanismos automatizados, lo que permite reducir su dotación, y pueden alcanzar velocidades de algo más de 20 nudos. La vigilancia de los mares es su principal cometido, aunque también están capacitados para participar en el control de acciones terroristas, en operaciones contra el narcotráfico o en misiones de ayuda humanitaria.