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La casona de Las Brujas sale a la venta o alquiler por culpa de la crisis económica

Los dueños ponen el edificio en el mercado inmobiliario por 1,9 millones de euros o 6.000 euros de renta al mes | La mansión fue hasta hace un año una sala de fiestas

Vista general de la casona histórica de Las Brujas, en Barranco Seco, ahora a la venta o alquiler. | | ANDRÉS CRUZ

Vista general de la casona histórica de Las Brujas, en Barranco Seco, ahora a la venta o alquiler. | | ANDRÉS CRUZ

La casona de Las Brujas, en Barranco Seco, sale a la venta o alquiler por culpa de la crisis que vive el sector de la hostelería y el ocio derivada de las restricciones decretadas para frenar la pandemia, según ha podido confirmar a este diario Antonio Puente, agente inmobiliario que gestiona sendas operaciones. Los dueños ofertan el edificio en el mercado inmobiliario por 1,9 millones de euros o 6.000 euros de renta al mes. La mansión acogía hasta hace un año una popular sala de fiestas y eventos multitudinarios.

El edificio está situado en Barranco Seco, junto a la rotonda que enlaza la variante de Tafira con la GC-31 y la circunvalación, muy cerca de la fábrica de Tropical y la depuradora de Emalsa. Ocupa una parcela que supera los 7.300 metros cuadrados, de los cuales 1.175 están construidos. La inmobiliaria lo publicita en los portales Idealistas.com y Fotocasa.es como un lugar idóneo para albergar un negocio de hostelería para celebraciones y eventos -sector al que se dedicaban los anteriores inquilinos hasta hace un año- o un pintoresco hotel a las puertas de Las Palmas de Gran Canaria.

La crisis económica y en especial la que sufre la hostelería ha hecho que el anterior inquilino dejara el negocio, el cual abrió sus puertas en octubre de 2004 tras la restauración de un edificio entonces deteriorado. “La sector no pasa por su mejor momento”, apunta el agente inmobiliario. Y es que el ocio nocturno lleva prohibido en toda Canarias desde el pasado agosto para evitar la propagación de la Covid-19, a lo que habría que sumar las restricciones con aforos muy limitados a la hora de hacer celebraciones y los dos meses de la cuarentena de 2020 que supusieron el cierre total de este tipo de establecimientos.

Urbanismo multó a la terraza en 2019 por una fiesta que se escuchó hasta en La Paterna

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El edificio conserva la tipología tradicional propia de una casa de campo canaria del siglo XIX, a pesar de no estar incluido en el Catálogo de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento capitalino. Precisamente, el anuncio hace hincapié en la abundancia de los suelos de tea y cantería presentes en las distintas estancias de la casona. Cuenta con un patio canario a dos plantas con una balconada de madera; además de otros elementos antiguos, como puede ser la capilla de la vieja hacienda.

En total, la finca tiene hasta ocho habitaciones y cuatro baños. En la planta baja hay una gran cocina industrial y varios recibidores, mientras que en la superior se disponen las distintas estancias con una zona de bar y un gran aseo. El edificio también tiene una azotea transitable, según el anuncio. La parcela cuenta, además, con un gran porche cubierto, almacenes, terraza exterior y zona de aparcamiento.

Lo cierto es que esta sala de fiestas llegó a tener popularidad en su década y media de andadura. Sus celebraciones de Año Nuevo estaban entre las más multitudinarias en los últimos años en la capital grancanaria. También llegó a acoger bodas y otro tipo de eventos, tanto de día como de noche. 

El local no estuvo exento de polémicas. La concejalía de Urbanismo llegó a expedientar a la empresa con una multa de 3.000 euros por los ruidos que provocó una fiesta a altas horas de la madrugada en el verano de 2019. Los vecinos de diferentes barrios de Ciudad Alta se quejaron del estruendo y la Policía Local llegó a asegurar que la música podía escucharse desde La Paterna.

Meses más tarde, y durante reiterados fines de semana, el Servicio de Obras Públicas del Cabildo denunció a través de sus redes sociales que numerosos jóvenes atravesaban a pie los túneles de San José de madrugada procedentes de Las Brujas. Cabe recordar que se trata de una autovía, por lo que la Guardia Civil acudió a la zona en numerosas ocasiones.

La crisis económica fruto de la pandemia ha llevado a que numerosos empresarios bajen la persiana por última vez. Una situación en la que el sector de la hostelería se ha visto especialmente afectado al estar siempre en el punto de mira de las restrincciones. En la capital han sido varios los establecimientos que ya han cesado su actividad definitivamente.

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