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Crisis del coronavirus | Los coworkings y el teletrabajo

Los espacios de trabajo compartido de la capital resisten pese a la pandemia

La proliferación de las videoconferencias y las restricciones para viajar obligan a los coworkings de la ciudad a reinventarse y buscar nuevos perfiles de clientes

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Teletrabajadores de coliving/coworking Andrés Cruz

Los espacios de trabajo compartido de la capital resisten pese a la pandemia. La proliferación de los videoconferencias, las restricciones para viajar o para hacer actividades en grupo han hecho mella en el sector de los coworkings de Las Palmas de Gran Canaria. Ante tal situación, los diferentes establecimientos han optado por abrirse a nuevos perfiles, salir de sus zonas de confort en algunos casos, e ir en busca de otro tipo de perfil, entre los que destacan los nuevos teletrabajadores foráneos que han decidido huir de las restricciones que el coronavirus ha impuesto en sus países.

“Con la cuarentena la actividad se paralizó por completo, porque al final quien trabaja aquí puede hacerlo desde casa, pero es verdad que después la vuelta ha sido poco a poco”, señala Amparo Fuentes, quien gestiona el coworking Hashtag, situado en una vieja casona de Vegueta de 1911. En este caso trabajan con mucho público local, personas que quieren arrancar su negocio y no tienen para pagar un local o que no necesitan grandes espacios, explica. Desde informáticos, a diseñadores, doctorandos o, incluso, escritores.

Con el bajón de actividad la pasada primavera aprovecharon para cambiar las avejentadas planchas que cubrían el patio. Aprovecharon, además, la coyuntura para poner en marcha un proyecto que ya tenían en mente: adaptar un cuarto como sala infantil para así facilitar la conciliación de sus clientes. “Si ya existía antes la necesidad de compaginar el cuidado de los hijos con el trabajo, ahora es peor, porque hay quien es reticente a llevar a sus niños a la guardería o no ha encontrado plaza al bajar las ratios”, indica. “Al final el que es autónomo no puede parar de trabajar”, añade.

El otro proyecto que tenían en mente justo antes de comenzar la pandemia sí que no han podido hacerlo realidad, en este caso dirigido a un perfil de cliente en auge en la capital: los nómadas digitales. “Teníamos pensado crear un coliving [espacio de vivienda compartida] en la zona de Primero de Mayo, pero no pudo ser por la situación que se nos vino encima”, resalta Fuentes.

No obstante, a la idea le dieron una vuelta y han podido solventarla en cierta medida. “Hemos llegado a acuerdos con pequeños establecimientos de la zona de Vegueta y viviendas vacacionales para nosotros recomendarles posibles clientes y ellos adaptar sus tarifas a estancias más prolongadas”, señala Fuentes. “Al final ayudamos a un sector que lo está pasando mal por la falta de turismo y al mismo tiempo conseguimos que el nómada digital se quede más tiempo y no trabaje aquí solo unos pocos días”, detalla.

Y es que, aunque en Hashtag workspace están enfocados a un público canario, el de los teletrabajadores procedentes de distintos países de Europa está cobrando especial protagonismo con perfiles que antes de la pandemia no se veían. “Desde octubre se ha notado mucho la llegada de gente de fuera a teletrabajar con estancias largas”, señala Fuentes. Y a diferencia de lo que ocurría en los tiempos anteriores al Covid-19, ahora vienen sin fecha de retorno. “Aquí tenemos unos chicos que vinieron de Suecia en febrero por unas semanas y al final hasta terminar abril no se irán”, añade.

En el Coworking Vegueta también están en esa tarea de reinventarse y acoger perfiles nuevos de coworkers -anglicismo con el que se conoce en el sector a quienes alquilan una mesa o un despacho en un espacio de trabajo compartido-. “El negocio va bastante mal desde que comenzara la pandemia”, indica Goi Arteche, uno de los socios del establecimiento. “Funcionábamos con determinadas empresas de la Península cuyos miembros venían a la Isla para supervisar proyectos o, en general, trabajar unos pocos días”, precisa, “y ahora ese tipo de desplazamientos ya no existen”.

En su caso la pandemia les ha dado bien duro. Y es que las restricciones para viajar, con casi todas las comunidades autónomas cerradas perimetralmente desde hace meses, hace inviables y prescindibles cierto tipo de desplazamientos por trabajo. De hecho, los ingresos de la empresa de videoconferencias Zoom se dispararon un 326% en 2020, con unos ingresos que superaron los 2.200 millones de euros.

“Viene menos gente, pero los que llegan lo hacen por más tiempo”, indica Díaz, de WorkLab

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“Ahora nos abrimos a todo tipo de público que vaya en busca de un coworking”, señala Arteche. De esta manera, han dado cabida a públicos y perfiles que antes no tenían. Tales como jóvenes emprendedores que pasan hasta un mes en sus instalaciones hasta lograr ciertos ingresos; o personas que han venido a teletrabajar procedentes de países como Alemania, para evitar así las restricciones que existen allá.

En otro coworking de la capital con este mismo tipo de clientela que viaja y trabaja fuera en estancias cortas afirman estar ahora mismo en mínimos; pues dos de cada tres clientes se han esfumado por culpa de la pandemia y las restricciones a la movilidad en Península, de donde procede la mayor parte de su clientela.

Donde han ido tirando ha sido en el Gocoworking, que dirige Claudia González de León junto a su socia. “Al terminar la cuarentena pensamos que la recuperación iba a ser más rápida, pero no ha sido así”, apostilla. Lo cierto es que, mientras que en 2019 tenían lista de espera para poder optar a una mesa o un despacho, ahora hay sitio de sobra, explica.

En este tiempo han ido mejorando las cifras, aunque no todo ha vuelto a ser como antes. “Tenemos muchas menos reuniones presenciales, por ejemplo”, indica González de León. Y los talleres y cursos que realizaban numerosos clientes en la sala que tienen destinada para ello han desaparecido, añade, al ser actividades poco viables en tiempos de Covid-19.

En WorkLabs, situado en las inmediaciones del paseo de Las Canteras, cuentan con un público eminentemente extranjero, pues se han especializado para atraer a un perfil de nómada digital y similares. Pero la pandemia da una de cal y otra de arena. “Viene mucha menos gente que antes, pero los que sí vienen lo hacen por más tiempo”, indica Rafael Díaz Hidalgo. “En lugar de pasar en la Isla semanas o como mucho uno o dos meses se quedan cuatro, cinco, seis y hasta ya de manera indefinida”, explica el encargado de este establecimiento.

Y es que en este establecimiento han visto un mayor movimiento en un tipo de perfil muy determinado: los nuevos teletrabajadores y aquellos que salen de sus respectivos países de origen huyendo de las duras restricciones sanitarias. Algunos han llegado hasta por tiempo indefinido, señala el gestor de Worklabs; es el caso de un grupo de italianos cuya intención sería establecer en la Isla la sede su negocio de informática.

La crisis económica originada por el coronavirus, aún así, se deja sentir. “Aquí venían empresas extranjeras que tenían a sus trabajadores desperdigados por el mundo, en diferentes países, y durante unas semanas al año venían a mantener reuniones, conocerse, trabajar en proyectos”, explica, “pero todo eso ha desaparecido, ahora hacen todo por videoconferencia”, prosigue nombrando, una vez más, a zoom, la empresa que ha logrado ganancias millonarias gracias a la pandemia.

Trampolín para establecer empresas extranjeras en las Islas


Los espacios de trabajo compartido en coworkings de la capital se convertido en todo un trampolín para establecer empresas extranjeras en las Islas. Es el caso de Wavepiston, una entidad danesa que desarrolla energías renovables -undemotriz concretamente- e interesada en aprovechar las instalaciones de la Plataforma Oceánica de Canarias -Plocan-. Su representante en la capital, Esther Capote, trabaja desde un pequeño despacho en Hashtag coworking, en Vegueta, desde donde por ejemplo realiza videoconferencias con la central en el país nórdico. Algo que ha sido posible pues en este espacio ya trabajaba Noelia Pericon, con una consultora de empresas especializada en empresas canarias o del norte de Europa que quieran establecerse en ambas orillas y aconsejarles para seguir criterios de sostenibilidad. Y es que de eso se trata la simbiosis colaborativa que permiten este tipo de espacios, tal y como señala Amparo Fuentes, gestora de Hashtag. Este desembarco de empresas extranjeras en la capital ha tenido un impulso estos últimos meses con la llegada de nuevos teletrabajadores desde sus países como Reino Unido y Suecia.

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