Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Un triste domingo de Ramos

Los feligreses viven una atípica celebración en San Telmo sin la procesión de la Burrita

Las ramas de olivo estaban prohibidas ayer en San Telmo. | | JOSÉ CARLOS GUERRA

Las ramas de olivo estaban prohibidas ayer en San Telmo. | | JOSÉ CARLOS GUERRA José Carlos Guerra

“Es extraño que no haya nadie”, apuntó resignada Rosa Rodríguez mientras miraba a su alrededor a las puertas de la ermita de San Telmo de Las Palmas de Gran Canaria. La crisis sanitaria del coronavirus ha llevado a la Diócesis de Canarias a suspender todas las procesiones de Semana Santa, por lo que los barrios históricos de Triana y Vegueta vivieron ayer un triste domingo de Ramos. Ni rastro del gentío que normalmente abarrota cada año la calle Mayor siguiendo al Señor en la Burrita para conmemorar la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén.

28

Domingo de Ramos en Las Palmas de Gran Canaria (28/03/21) JC Guerra

“Es muy triste que no haya nadie por aquí”, lamentó Rodríguez, una fiel devota que, pese a las restricciones, logró entrar minutos después en la ermita de San Telmo para escuchar la misa de las 12 del domingo de Ramos. No obstante, el aforo en el templo estaba limitado a 40 personas -para preservar las distancias de seguridad en el interior- por lo que fueron numerosos los fieles que, con resignación, tuvieron que escuchar la homilía desde fuera o bien marcharse por donde vinieron.

En este caso, primó la solidaridad entre los más devotos. Carmen Santana, por ejemplo, prefirió quedarse en el exterior de la ermita, junto a la puerta. “Ya fui a misa este sábado, así que no me importa quedarme fuera y así pueda entrar otra persona que no pueda estar de pie o lo necesite más”, explicó. Minutos después el sacristán termina por colgar el cartel de aforo completo.

El comienzo de la Semana Santa 2021 ha sido totalmente atípico. El paso del Señor con la Burrita, que data de 1897 y es de autor desconocido, permaneció guardado en su urna de cristal en la sacristía durante toda la misa. En su lugar, la parroquia colocó ante el altar una fotografía de la escultura rodeada de decenas de ramas de olivo. Pero no solo eso, pues hubo una medida que causó más de un malentendido a las puertas de la iglesia.

Medida anticovid

Como medida anticovid la Diócesis prohibió repartir ramas de olivo o de palma en San Telmo, como marca la tradición, tampoco introducirlas desde el exterior al templo para dar la misa. Al mismo tiempo, en la catedral sí estuvieron repartiéndolas, por lo que hasta la ermita de Triana llegaba más de un feligrés ramo en mano dispuesto a escuchar la misa como lo había hecho siempre. El sacristán se las retiraba y las guardaba mientras durara la liturgia, pero alguna que otra devota se marchó indignada al no poder acceder como pretendía. “Sin el ramo no entro”, se llegó a escuchar.

Más allá de las pocas decenas de personas que se congregaron en las inmediaciones de San Telmo, la calle de Triana lucía un aspecto casi desolador en la mañana de este domingo de Ramos. Poca gente paseando y las terrazas en restaurantes y cafeterías completamente vacías. El buen tiempo invitó, más bien, a los capitalinos a acudir a la playa o el campo. Tan solo algún que otro balcón con banderolas de la Virgen o el Cristo recordaban a quien pasaba por delante que ha comenzado la Semana Santa para los cristianos.

“La gente se ve que ha preferido ir a la playa, se van perdiendo las tradiciones”, señaló Carmen Santana a las puertas de San Telmo. “Ver todo esto así, los que somos creyentes y practicantes nos sentimos bastante mal”, resaltó. Un sentimiento que invadió este domingo a decenas de personas dentro y fuera del templo ante la cancelación de la procesión de la Burrita, un encuentro que cada año congrega a cientos de personas y en la que suelen participar muchas familias con niños.

Así se vivió el Domingo de Ramos en Las Palmas de Gran Canaria A.V.

En el resto del casco histórico se respiraba un ambiente similar este domingo de Ramos. Quizá el aire más festivo podían encontrarlo los feligreses y curiosos a las puertas de la catedral. En el interior del templo, también con aforo limitado, decenas de feligreses vivían la Semana Santa ante un altar cubierto de por ramas de olivo.

En la misma calle Obispo Codina el chileno Héctor Fuenzalida ponía la nota colorida y artesanal al domingo de Ramos. De manera improvisada vendía ramas de palma trenzadas por él mismo. “Es una técnica que aprendí de los indígenas ecuatorianos”, explicó. Con años de experiencia a sus espaldas en Chile y Andalucía, esta era la primera vez que se animaba a mostrar su particular habilidad en las calles de Las Palmas de Gran Canaria. “Esta es una tradición muy común en sitios como Elche, donde tienen un gran palmeral”, destacó el artesano.

Numerosos devotos y curiosos se acercaban hasta donde estaba Fuenzalida en busca de uno de sus palmitos, todos de diferentes tamaños y formas. De media tarda una hora en hacer cada uno y ha estado trabajando en ello desde hace varias semanas, detalló. “Se lo lleva mucha gente a la que le gustan las cosas creativas, queda muy bien como decoración”, apuntó. “Puedes barnizarlo, para conservarlo mejor, pero es muy durable, la palma tiene una fibra muy resistente”, explicó.

Por delante quedan unos días en los que tanto las parroquias de Vegueta y Triana, como la de La Luz del Puerto, tendrá que vivir la Semana Santa de puertas para dentro. Esta última, por ejemplo, organizó una exposición en las últimas semanas y en Santo Domingo la Cofradía de los Nazarenos prepararon el sábado el altar.

Compartir el artículo

stats