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El cherne sigue siendo el rey

Aunque las restricciones amplían la gama de elegidos, el tradicional es el más vendido

Adrián Santana ayer en su pescadería del Mercado de Vegueta.

Adrián Santana ayer en su pescadería del Mercado de Vegueta.

En las pescaderías de los mercados de Vegueta, Altavista y Central el cherne ha sido el “producto estrella” para el sancocho de hoy, seguido por la corvina salada. El pescado fresco también se vendió mucho ya que algunos se decantaron por algo más sencillo al no poder reunirse en grupos grandes.

El rey del sancocho canario sigue siendo el cherne. Tanto el de ley como el blanco sahariano han salido triunfantes en las compras para el plato tradicional que se sirve hoy en muchos hogares canarios con motivo del Viernes Santo.

El famoso pescado, cuyo precio rondó entre los 13,90 y 17 euros en las pescaderías de los mercados de Vegueta, Central y Altavista, se empezó a vender desde hace dos semanas, y es que algunas personas prefirieron comprarlo con anticipación. A tal punto que en los últimos 15 días el local de La Moganera en Altavista despachó 950 kilogramos de cherne y ayer sólo le quedaban unas pocas piezas por ser el último día que tienen los consumidores para adquirirlo ya que la preparación previa conlleva unas 24 horas. “Gracias a Dios he vendido bastante aunque este año bajó un poco la demanda porque el anterior alcancé a expender 1.200 kilos de cherne. Sé que esa es la cantidad porque regalaba mojo canario y gofio por cada kilogramo y se me agotó la existencia de ambos desde el miércoles”, relató José Artiles, uno de los socios de La Moganera. El pescadero explicaba a su clientela que lo ideal era desalar el cherne dentro de la nevera y cambiarle el agua tres veces durante 24 horas a la vez que matizó que en su negocio se encargan de salar el pescado para “garantizar la calidad”. Además del rey del sancocho, despacharon sama y bocinegro, cuya demanda fue importante pese a que no se emplean en el plato típico.

Otro negocio que prefiere dar calidad a sus productos salando ellos mismos las piezas es el de Mary Artiles, en el mercado de Altavista, donde el cherne blanco se agotó ayer y sólo le quedaban el de ley -que es más graso-, corvina, fogonero y congrio como alternativas para la preparación del sancocho.

“No sólo compramos un buen producto sino que lo salamos de manera artesanal para que sea de calidad”, destacó Marcos Pérez Artiles, a la vez que detalló que el miércoles fue el día en el que registró más ventas ya que las personas suelen creer que cierran el Jueves Santo. Los que lo adquirieron ayer lo hicieron por la mañana temprano, apuntó, para poder garantizar el proceso de quitarle la sal. En 2020 agotaron sus existencias ya que no salaron la misma cantidad por el temor a que no se vendieran, mientras que este año no fue como lo pensaron pero sí despacharon cantidades parecidas a años anteriores con la diferencia de que las piezas eran pequeñas ya que al no poder reunirse en familia compran menor cantidad. “También hay gente que se ha llevado el pescado fresco como la sama para cocerlos al horno y en salsa”, explicó Artiles.

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Jueves Santo en los mercados de la capital grancanaria Andrés Cruz

Por su parte, el dueño de la Pescadería Adrián, en el Mercado de Vegueta, acotó que los únicos salados que vende son el cherne y la corvina, ambos provenientes de Mauritania. Martes y miércoles fueron los días más fuertes ya que los que acudieron ayer son las personas que por diversos motivos no pudieron comprar antes y recurrieron al festivo para hacerlo. “La gente sigue comiendo sancocho, es una tradición que no se pierde”, apostilló Adrián Santana mientras entregaba una bolsa con cherne a una cliente.

“En casa tengo todo preparado y solo me faltaba el cherne, por lo que me vine desde Almatriche para comprarlo aquí”, narró Cecilia Suárez, de 86 años, mientras Santana le preparaba el pescado.

En la pescadería María del Pino del Mercado de Vegueta el más vendido para el sancocho fue el cherne. “Siempre es así” desde el pasado lunes hasta el miércoles. Las ventas bajaron un 70% en este local así como las cantidades que compraban las personas tanto por motivos económicos como por las restricciones sanitarias.

En el caso de la pescadería Unión, del Mercado Central, el cherne salado continuó siendo el rey este año aunque también vendieron mero, sama, burro y otros tipos de pescados frescos para empanar, freír, hornear y hacer en salsa. El miércoles fue el día más fuerte de esta semana mientras que ayer estuvo flojo “porque la gente prefiere quedarse en casa ya que casi todo está cerrado por ser festivo. Además, han sido buenos todos los días de este año, incluso los lunes porque la comida es lo principal para las personas y como ahora no se puede viajar pues invierten más en comida”, sostuvo el empleado Jeremías Carvallo.

Para Lorenzo y Ana Vega, de la pescadería El Sargo del Mercado Central, las ventas “han estado flojas”, más que otros años “debido a la pandemia”. En este comercio el miércoles fue el día con mayor afluencia de clientes que buscaban el pescado salado para poder hacer su sancocho típico del Viernes Santo, mientras que ayer era el día para los que buscaban piezas frescas. Sin embargo, “la venta no ha sido como años anteriores, se me ha quedado pescado salado sin vender”, lamentó Ana Vega.

Hay quienes optaron por hacer platillos diferentes hoy debido a las restricciones sanitarias, y es que consideran que al no poder reunirse en familia “no vale la pena” invertir tanto tiempo en la preparación del sancocho ya que es “muy trabajoso” para que sólo lo consuman dos personas. Este es el caso de Rafael D., vecino de la zona, que al quedarse con su mujer este año ha optado por no cocinar el plato tradicional y es que, además, “es muy abundante” para dos comensales.

En la pescadería Artiles, del Mercado Central, “el producto estrella de esta semana” fue, una vez más, el cherne. “Este año las personas han empezado a comprar una semana antes y los días más fuertes fueron el martes y miércoles. Esto fue porque el año pasado muchos se quedaron con las ganas de hacer el sancocho por la cuarentena”, apostilló Antonio Artiles. “Las ventas han sido similares a las de otros años, sólo que el anterior fue más por compras a domicilio”, detalló el dueño de la pescadería Artiles.

Papas y batatas

Las papas y batatas no faltaron en la compra de los palmenses, y es que son “indispensables” en el sancocho. En la frutería Antonio Jiménez e Hijos, del Mercado de Vegueta, las ventas de estos tubérculos “ha sido buena porque la gente ha preferido estar en casa haciendo su comida en familia”, desgranó Alberto Jiménez. Sin embargo, manifestó que las compras son más pequeñas porque no se reúnen grandes grupos, sino los cuatro que están permitidos por las normas sanitarias.

En su negocio lo más vendido ha sido la papa de Tejeda con un precio de 1.50 euros el kilo, así como la batata de Lanzarote y las papas arrugadas del país. El pescadero, que ya se había hecho con corvina en la pescadería Adrián, recomendaba a sus clientes hacer mojo rojo para el sancocho y verde para el pescado fresco.

Susi Suárez -cuyo negocio situado en el Mercado de Vegueta lleva su nombre- vendió batata blanca de Lanzarote ya que “es la ideal para el sancocho mientras que la amarilla se deshace”. Este año ha sido, a su juicio, más flojo que los anteriores por las restricciones, y es que antes vendía cajas del tubérculo pero ahora son pequeñas cantidades por el límite de aforo. A pesar de todo, el sancocho tradicional de cherne sigue siendo el rey.

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