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Física

María Pérez: “Existe una gran incógnita por estudiar, la que va de la materia inerte a un ser vivo”

María Pérez Zaballos en el paseo de Las Canteras. | |

María Pérez Zaballos en el paseo de Las Canteras. | |

Iba para paleontóloga y para astronauta pero aterrizó en el planeta Física, disciplina desde la que ha vertebrado su carrera hacia la biotecnología y la óptica fotónica cuántica, entre otras muchas. Es María Pérez Zaballos, una isleña que, a sus 30 años, forma parte de los 111 jóvenes más brillantes de la lista Nova. 

Dígame. ¿Usted realmente qué quería ser de mayor?

Todo me gustaba. Yo era la típica niña que quería ser desde paleontóloga a astronauta. Pero soy muy bajita y no pude ser lo segundo. Yo me dedicaba en casa al telescopio y al microscopio, y mis padres me daban fuelle a las aficiones. Y cuando me tocó elegir me decanté por la Física, así que me fui a Bristol con 18 años, porque además me gustan mucho los idiomas, algo que le debo a mi madre porque desde pequeña nos puso con ellos, con el inglés, con el francés o con el japonés.

Ah, que habla japonés.

Un poquito. He vivido temporadas cortas allá.

¿Qué se encuentra usted en Bristol?

Una mezcla de dos cosas, buenas facultades de Física, la segunda en su momento en Inglaterra y de las primeras del mundo, y la posibilidad de hablar inglés, que me gusta mucho.

¿Por qué física?

Cuando buscas respuestas fundamentales la física es lo más cercano que tenemos para saber por qué el mundo es cómo es. Pero entre la física y la biología existe un gran hueco que nos falta por conocer, muy bonito de estudiar, el que va desde la materia inerte a la que se convierte en un ser vivo. Ahí se localiza una gran incógnita.

Como los virus, que no están vivos ni tampoco muertos.

Lo de los virus es un ejemplo interesante de un organismo que está a caballo entre las dos cosas. Porque no se reproduce solo, sino que necesita de las células para hacerlo. Ahora trabajo en la farmacéutica más antigua del mundo, fundada hace 350 años, donde utilizamos los virus como vehículos para desarrollar terapias, ya que cuando entendemos cómo funcionan los puedes utilizar con fines terapéuticos, como por ejemplo utilizarlo para sustituir un gen malo por uno bueno introduciéndolo a través de un virus en una célula. Este tipo de terapias son muchas de ellas experimentales y será el futuro conforme vamos entendiendo que la biología se va a acercando a los estudios que se aplican en física, que va a lo más pequeñito, a ir aislando componentes para quedarnos con los elementos más sencillos en los que aíslas todo lo demás.

¿Y con qué herramientas?

Muchas vienen de la ingeniería y la propia física. Por ejemplo para estudiar el ADN mezclas técnicas de química y física, como es el caso de los fijadores que se utilizan para atrapar las cadenas de ADN. Es decir, que al final todo sirve cuando combinas las ramas del conocimiento. Los grandes avances de este siglo son fruto de la combinación de disciplinas.

Pero leyendo su currículum, ahí no acaba eso.

Yo he dado muchas vueltas, como bióloga, luego en óptica fotónica cuántica, del que hice un máster en Francia. Después de aquello hice una estancia en Canarias en Ciencias del Mar. Les pregunté en la ULPGC si podía trabajar gratis, como observadora, en un departamento superpuntero, porque tenemos una de las mejores facultades de Europa en la materia, para ver si me gustaba, y me dijeron que sí.

Cuente, cuente.

Bueno, pues estuve un mes y salimos de campaña oceanográfica, ejecutando una caza cerrada alrededor de las islas tomando muestras para estudiar las características de las aguas en nuestra zona. Pero luego me salió la oportunidad de hacer la tesis doctoral en el Departamento de Otorrino en la ULPGC y lo tuve que dejar.

¿En qué se especializó?

En implante coclear, un aparato que se pone mediante cirugía para los sordos profundos. Se trata del único sentido biónico que tenemos. Si pierdes la vista existen algunos dispositivos que se están desarrollando basándose en el implante coclear, pero están en desarrollo, mientras que el del oído ya es algo rutinario. Esto es un ejemplo de la combinación entre ingeniería y biología que apuntaba antes, en el sentido de que funciona con electricidad.

¿Este combo es aplicable a la lucha contra el covid?

Nuestra empresa no hace vacunas, pero suministramos muchos de los materiales que la componen, como los biorreactores. Son los ingredientes de la vacuna y requieren de ingeniería, empezando en cómo se cultivan esos compuestos en el biorreactor, el control de la temperatura, o las condiciones del medio.

“Te vas a Cambridge y ves gente brillante, sí, pero que no desarrollan el ingenio que existe en las islas”

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¿Adónde vamos a llegar?

Existen muchos ámbitos con proyección. Pero a mí, el que más me gusta es el de la bioelectrónica.

Explíquese.

Lo que sostiene Elon Musk con Neuralink. A mí no me gusta una parte de lo que propone, como la de colocar un implante para aumentar las capacidades del ser humano, pero sí el de esa bioelectrónica que va a permitir que una persona en silla de ruedas vuelva a caminar. Esto ya se está aplicando. Hay gente que ahora ves caminado y es impresionant. A mí me conmueve. Tengo personas que se han visto en esas circunstancias por accidente y si pudiera verlas caminar sería un sueño.

Y dígame. Estar incluida en la lista de los 111 jóvenes con más talento del país, ¿qué me dice de la odisea?

La verdad es que es un honor. Yo voy desarrollando mi carrera, que se fundamenta en la curiosidad, muy enfocada a mis cosas y nunca te esperas que te ocurra algo así. Estoy supercontenta, pero también hay que reflexionar que aquí, en las islas, hay muchísimo talento que se incrementa con la necesidad. Te vas a Cambrigde a hacer un doctorado y observas que hay gente brillante, sí, pero que no desarrollan el ingenio de las islas, donde con menos recursos he visto el progreso de proyectos superinteresantes y eso merece un doble reconocimiento.

¿En qué casos concretos?

En muchos, pero le puedo citar el Banco Español de Algas de Taliarte, el Departamento de Otorrino y el Instituto Universitario de Sistemas Inteligentes y Aplicaciones Numéricas en Ingeniería, de la ULPGC, o el Departamento de Genética del Hospital Insular, que para mi gusto es una pasada, y muy puntero. Los recursos que tenemos y la capacidad que tiene la gente de sacar proyectos muy top es digna de elogio.

¿Qué empujón necesitarían?

Yo creo que no se debería basar todo en financiación pública. Deberíamos adaptar la legislación para crear iniciativas privadas como pymes, porque al final Cambridge, Oxford o Harvard funcionan porque tienen un sistema potente de transferencias tecnológicas y de propiedad intelectual. Las universidades son generadoras de esas tecnologías de base que luego desarrollan las empresas.

Algo que aquí no existe.

No somos expertos, digamos. Se intenta, pero no hay recursos.

¿Qué haría usted para darle carpetazo a la hamaca?

Como ya se puede teletrabajar montaría empresas que ofreciera servicios digitales, de software, pero aquí existen muchas más potencialidades. Existe una empresa en Arinaga que está investigando los principios activos de la flora endémica, que es de lo más interesante. Y ahora estoy trabajando en un proyecto difícil basado en las frutas y verduras locales, que tienen un nivel de altísima calidad y están cerca de Europa, y con productos que solo se dan en climas tropicales. Por ejemplo el mango. Dese cuenta que un alemán llega pagar por el mango 15 euros, y nosotros los vendemos a 3 euros. Canarias respira calidad, y cuanto traigo a mis amigos y les doy a probar nuestras frutas se vuelven locos y eso que nos sale más caro cogerlos que venderlos.

¿Qué se podría hacer?

Después del doctorado me interesó la vertiente comercial, cómo funciona una empresa en su papel de negocio e hice un máster…

¿Pero otro?

Si, si. En Gestión de Empresas Biotecnológicas. Analizando el problema de aquí se detecta una legislación muy restrictiva para la exportación, que se podría realizar a esos mercados ofreciendo unos precios más caros, incluso con una producción limitada.

Observando su progresión, andará entre apuntes de nuevo.

Ahora estoy con un curso de Genética con la Universidad de Stanford. A mí lo que apetece es aprender ahora, y así las cosas luego se van hilando. A mi me apasiona el tema de la educación y animo a los jóvenes a que hagan lo que quieran. La Agencia Espacial Europea lanzó hace poco un concurso sobre las expediciones a Marte, sobre una exploración de larga duración, con tres premios. Monté un grupito de amigos y presentamos una propuesta utilizando microalgas con el Banco Español. Ganamos los tres galardones. Lo que quiero transmitir es que si tu vas haciendo lo que te llama la atención, luego los conocimientos van confluyendo, y de ahí surgen las ideas innovadoras. Creo que eso es lo que más me define: el juntar elementos inusuales.

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