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Semana Santa

La población local mitiga la hecatombe en las terrazas de Vegueta

El sector hostelero cubre los gastos gracias a la conciencia de los isleños con situación | Estiman que los ingresos en Pascua han caído a la mitad

Semana Santa: El buen tiempo anima las terrazas de Vegueta Christian Afonso

Gracias a la población local, esta Semana Santa ha sido menos catastrófica de lo esperado para el sector hostelero de Vegueta. Así lo apuntaron ayer varios propietarios de bares, restaurantes y tascas del casco histórico de la ciudad, en una nueva jornada de sol y calor que posibilitó que, un día más y tal y como ha ocurrido la mayor parte de la semana, muchas personas hayan decidido salir a la calle y consumir en las terrazas de la capital. 

No obstante, y pese a que los ingresos de los locales han sentado muy bien, la mayoría de ellos afirman haber perdido más de la mitad de la facturación que habrían tenido en condiciones normales una semana como la que acaba de finalizar, y aguardan esperanzados a que la temporada estival les ayude a levantar un poco el vuelo tras un año extremadamente complicado por la crisis sanitaria y la ausencia de turismo. Lo que sí admiten es que estas fechas sí les han ayudado a mitigar levemente los efectos adversos que venían arrastrando

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Semana Santa: La Pascua en las terrazas de Vegueta Andrés Cruz

En palabras de Ramón Sainz-Rozas, propietario de la cervecería Te lo Dije Pérez, la Semana Santa “prácticamente no se ha notado”, puesto que la fisionomía de Vegueta “ha variado mucho” al no haber actos eclesiásticos ni procesiones, que hacían que cientos de devotos se acercaran por el casco histórico estas jornadas. “El tiempo nos ha acompañado, por suerte, porque ahora solo podemos tener mesas en terraza, y eso significa que nuestros locales están a menos del 50%”, apuntó, para luego añadir que, pese a todo, la facturación en el caso de su negocio ha caído “mucho más de un 50%”.

Admitió que sí se ve “movimiento” de gente por las calles, pero que ello no puede inducir a la población a pensar que la hostelería va bien. “Es cierto que en momentos dados estamos todos llenos, pero son seis o siete mesas”, explica antes de lamentar que acabará la Semana Santa, pero no así el nivel 3 de alerta que les seguirá obligando a tener “menos de un cuarto del aforo que tendríamos en condiciones normales”.

“Aguantamos para mantener puestos de trabajo y familias”, asegura Sainz-Rozas.

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En una de las mesas de la cervecería se encontraba la familia Saavedra, asidua a este y otros locales de la zona alrededor de la Catedral. “Ahora hay más facilidades para reservar, llamas y es más fácil conseguir mesa”, bromearon, si bien lamentaron la situación por la que atraviesa el sector. Al mismo tiempo, aseguraron que el casco histórico “ha variado mucho con la pandemia”, y que se ha frenado el desarrollo económico y comercial que venía experimentando hasta el parón de la actividad por la Covid.

Algo más optimista se mostró Guacimara Hernández, encargada del restaurante El Rifeño, en la calle de la Pelota. Si bien reconoció que ha sido una semana “más tranquila de lo habitual estas fechas”, también se congratuló porque el habitante de la Isla se haya quedado y haya “ayudado mucho” al sector porque han podido “mantener los sueldos o pagar alquileres”. Durante estas Pascuas, la mayoría de días han conseguido llenar hasta el 50% de sus terrazas, salvo el martes y el viernes que fueron jornadas más flojas, y aunque no fue “una venta normal”, sí les permitió mantenerse activos con cinco de los 13 trabajadores habituales.

“Tirando por lo bajito, hemos perdido un 50% con respecto a una Semana Santa normal, pero esperábamos un cero y nos ha ido bien, gracias sobre todo a los canarios, que han sido conscientes de la situación tan delicada que estamos atravesando”, detalla Hernández, a quien su clientela le ha llegado a decir que consumen en las terrazas para ayudar a la gente de aquí a salir adelante.

En la calle Mendizábal, donde las terrazas llenan gran parte del espacio, el dueño de la tasca La Andaluza, Enrique, se mostró preocupado por la falta de clientela y porque la gente se encuentra “más retraída”. En su caso, ante la masificación de la vía, solo puede disponer de cuatro mesas en su terraza, lo que le limita mucho su aforo, pero sí admitió que, respecto a otras semanas, durante estas Pascuas hubo un ligero repunte en la caja, “pero nada sustancial”.

Los canarios son “conscientes” de la dura situación que atraviesa el sector, según Hernández.

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Tras abrir hace apenas cinco meses, Enrique afirmó que su idea de negocio en principio no se está cumpliendo por las circunstancias que ha tocado vivir, y espera “con anhelo” que la situación recupere la normalidad perdida cuanto antes, al lograr la “tan ansiada inmunidad de rebaño”. “Los fin de semanas por la tarde son mayoritariamente jóvenes los que suelen reunirse por esta zona y consumir, pero ese tipo de cliente no es el que busco para la tasca”, matizó.

Una de las cafeterías con más historia en la zona de Vegueta es El Monje, en la trasera de la catedral. Su encargado, Santiago Martín Bresso, argumentó que, debido al turismo casi cero y a la cancelación de las procesiones y otros actos litúrgicos, esta semana ha estado todo “parado”, si bien también es de la opinión de que los canarios “han salvado un poco” la situación. Asimismo, señaló que, en su caso y el de otros establecimientos de Vegueta, no están “mal del todo” gracias a la mayor afluencia de profesionales que tienen sus oficinas en el barrio histórico y que acuden a almorzar o tomarse un refrigerio. “Ellos son quienes han mitigado los efectos de esta situación en los últimos meses y los que nos han permitido seguir abiertos”, concluyó con rotundidad.

Hasta que la inmunidad no permita salir de la emergencia sanitaria y el turismo no se recupere, estos bares, cafeterías y restaurantes tendrán que seguir capeando el temporal con malabares y peripecias con el fin de salvar los puestos de trabajo.

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