Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La nueva vida de un antiguo ‘narcobuque’

El ‘Breath’, apresado con cocaína en 2018, vuelve a funcionar como remolcador tras ser subastado

El ‘Breath’, varado en el astillero Repnaval-Zamakona del Puerto de Las Palmas. | | ANDRÉS CRUZ

El ‘Breath’, varado en el astillero Repnaval-Zamakona del Puerto de Las Palmas. | | ANDRÉS CRUZ

Llegó al Puerto de Las Palmas en octubre de 2018 después de ser abordado con el equivalente a 41 millones de euros en cocaína. Tras ser subastado por la Autoridad Portuaria, el ‘Breath’ se pone a punto en un astillero del recinto capitalino antes de volver al mar, aunque ahora ya alejado de las mafias del ‘narco’.

Ocurrió hace dos años y medio, a las 6:55 horas del 17 de octubre de 2018. Tras varios días de pesquisas e intercambio de información entre agencias internacionales, un equipo de los Grupos Especiales de Operaciones (GEO) de la Policía Nacional realizaba el abordaje del Breath, un remolcador que navegaba de forma sospechosa a unas 1.000 millas al oeste de Canarias con rumbo a algún puerto europeo indeterminado. Los agentes hallaron a bordo algo más de una tonelada de cocaína repartida en 41 fardos que fueron descargados pocos días después en el Arsenal de Las Palmas de Gran Canaria. El barco fue decomisado en la misma operación y permanece desde entonces en el Puerto de La Luz, aunque la Autoridad Portuaria de Las Palmas ha logrado venderlo en subasta y pronto comenzará una nueva vida en el mar, ya alejado de las mafias internacionales de la droga.

El periplo del Breath por el Atlántico antes de su apresamiento había sido similar al de tantos otros barcos usados para el transporte ilícito de sustancias estupefacientes entre América y Europa. La información oficial del buque indicaba que había zarpado de un puerto turco y se dirigía a Mauritania, pero tras realizar una escala en Ceuta y atravesar el estrecho de Gibraltar varió de rumbo y llegó hasta las proximidades de Trinidad, en el Caribe. Ese no fue el único comportamiento que resultó sospechoso para la Policía, la DEA estadounidense y la NCA británica. Una vez en las Antillas, el Breath apagó el sistema de posicionamiento AIS y comenzó a navegar con una trayectoria circular entre la isla y Venezuela.

En esas aguas recibió el cargamento, compuesto por 41 fardos lastrados, balizados y “preparados para ser lanzados al mar”, según quedó probado en la sentencia por la que la Audiencia Nacional condenaba a los diez tripulantes de la nave a más de seis años de prisión. La cocaína incautada habría alcanzado un valor de 41 millones de euros en el mercado, de acuerdo con el tribunal.

Incendio en la sala de máquinas

El Breath tuvo que llegar al Puerto de Las Palmas escoltado por el buque de acción marítima Rayo de la Armada después de sufrir un incendio en la sala de máquinas, y una vez en el recinto capitalino quedó a su suerte, aunque atendido por la Autoridad Portuaria de Las Palmas dentro de su contrato de aseguramiento, mantenimiento y control.

El buque, a su llegada a la Base Naval en 2018 | | J. PÉREZ CURBELO

El proceso para dar salida al buque se ha alargado durante algo más de dos años, ya que la administración portuaria necesita obtener autorización judicial antes de sacar a subasta los barcos decomisados, y en el caso del remolcador llegó en febrero de 2019. A partir de entonces arrancó un proceso de enajenación que se tuvo que repetir hasta en tres ocasiones debido a la falta de ofertas y a otros contratiempos.

En la primera subasta, el buque salió a la venta por 500.000 euros, cantidad que había sido fijada en una inspección de Capitanía Marítima dado su estado de conservación, relativamente bueno. El informe estipulaba que el barco podía ser vendido “en el mercado de segunda mano y no como chatarra”, pero nadie presentó pujas por ese precio en la primera subasta, celebrada en la primavera de 2019.

Reparación en seco

El Breath, que ha pasado buena parte de este tiempo abarloado a otros buques abandonados en el pantalán de Fransari, volvió a salir a subasta en junio de ese mismo año junto al Titan III y al Maid of Orleans, dos narcobuques también atracados en Las Palmas, pero tampoco pudo ser vendido en esa ocasión pese a la rebaja efectuada en el precio de salida. La Audiencia Nacional tuvo que autorizar en enero de 2020 la realización de una nueva subasta por un valor reducido, equivalente al 30% de la tasación indicada por el inspector de Capitanía Marítima. Esa tercera convocatoria, prevista para el 20 de abril del año pasado, tuvo que ser suspendida por el estado de alarma y no se retomó hasta el 30 de octubre. Ese día, el remolcador fue finalmente adquirido por un nuevo armador que desembolsó 155.000 euros, según indica la Autoridad Portuaria de Las Palmas.

Una vez vendido, el astillero Repnaval Zamakona se encarga de su puesta a punto

decoration

Aunque el estado de conservación del Breath no es tan malo como el de otros antiguos narcobuques, necesita reparaciones antes de volver a hacerse a la mar. El informe elaborado por el inspector de Capitanía Marítima en 2019 repetía en varias ocasiones que el buque “no se encuentra en muy mal estado”, pero también reconocía la necesidad de acometer trabajos en el casco -la obra viva presentaba corrosión y falta de mantenimiento- y el equipamiento. El barco aún permaneció algún tiempo atracado en el muelle Sanapú tras la subasta, pero desde el martes se encuentra en una de las calles de varada del astillero Repnaval-Zamakona, donde será puesto a punto. En servicios de identificación y localización de buques como Vesselfinder ya figura con su nueva denominación, Apollo Sun.

Compartir el artículo

stats