El Gobierno de Canarias y el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria rendirán homenaje a los activistas de la comunidad homosexual que sufrieron persecución durante la dictadura franquista colocando placas alusivas en dos lugares de la ciudad significativos para este coletivo: el parque de Santa Catalina y el polideportivo López Socas.

En un comunicado, el Consistorio destaca que esos dos espacios “se convirtieron durante la dictadura y la transición democrática en lugares emblemáticos para la colectividad disidente, por ser espacios de encuentro y protección, así como sitios donde se ejerció el control y la represión estatal de manera contundente”. La concejal de Igualdad de Las Palmas de Gran Canaria, Mari Carmen Reyes, visitó ayer los dos enclaves junto al director general de Diversidad del Gobierno de Canarias, Víctor M. Ramírez, para estudiar la futura ubicación de las placas conmemorativas.

La primera se colocará en el parque de Santa Catalina para el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia (17 de mayo) y la segunda estará instalada en el López Socas para Día Internacional del Orgullo LGTBI (28 de junio).

“La persecución, las penas de prisión por la aplicación de leyes penales y de peligrosidad social y la represión policial que sufrió la comunidad LGTBI durante la dictadura la convierten en uno de los colectivos más perseguidos en este periodo; por ello, es necesario contar su historia y significarla en lugares tan emblemáticos como éstos”, argumenta Reyes.

La concejal cree por ello “imprescindible hace visible la lucha de la comunidad en esta época, para que la sociedad conozca cuál fue la realidad que sufrieron estas personas durante tantos años y cómo sus reivindicaciones se tradujeron más tarde en conquistas sociales fundamentales”.

Por su parte, el director general de Diversidad del Gobierno canario destaca la importancia de iniciativas como esta como “mecanismo de reparación y reconocimiento de las vidas de las personas que sufrieron persecución por sus identidades y orientaciones disidentes y del valor que tuvieron al convertirse en auténticas resistentes y, en los primeros años de la transición, activistas en defensa de los derechos que históricamente les habían sido hurtados”.