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Vecinos de la mujer asesinada por su hijo reconocen que era “muy conflictivo”

Los residentes recuerdan a Josefina E., a la que no veían desde hace dos años, como buena persona

Crimen en Pérez del Toro La Provincia

Los vecinos de la mujer fallecida anteayer en el barrio capitalino de Arenales, supuestamente a manos de uno de sus hijos, comentaban ayer que el presunto parricida era una persona “muy conflictiva” tanto con sus familiares como con las personas que se topaba en la calle.

Residentes de la calle Pérez del Toro amanecieron ayer consternados después de enterarse de que dos de sus vecinos se hallaban muertos en el piso en el que residían en el número 34 de la citada calle que permaneció custodiada en la mañana por la Policía Judicial. Aseguraban, pidiendo mantener el anonimato, que desde hace un par de años dejaron de ver a ‘Pepita’ -como le llamaban- y que, al preguntarle a su vástago con el que residía en la vivienda, éste respondía que ella se encontraba bien pero que no salía del domicilio ya que las escaleras eran complicadas para ella. Los vecinos explicaban ayer a este diario que ella era buena.

“Sus nietos la querían mucho”, relatan personas conocidas de la familia de Josefina

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Una de las personas que la conocía más de cerca relató que habían tenido el mismo médico de cabecera por lo que mantenían un contacto directo. Así fue que una vez Josefina E. P. de 85 años comentó que le resultaba difícil acceder a su domicilio debido a que este tenía escalones muy estrechos. Su vecina le había recomendado vender la vivienda para comprar una más accesible. Sin embargo, con el tiempo dejó de verla pero nunca se enteró de que ella estuviese encamada por una enfermedad. Al hijo, José L., de 48 años, “no lo venía mala persona” pero tampoco llegó a mantener mucho contacto con él. Nunca les vio o escuchó discutir por lo que quedó “impactada” cuando se enteró del suceso y vio a los bomberos sacar el cuerpo de su vecina por la ventana. “Que un hijo te maté es muy fuerte”, lamentaba la mujer entre lágrimas.

Antonio Morales, en el centro, ayer en el Cabildo. | | LP/DLP

Antonio Morales, en el centro, ayer en el Cabildo. | | LP/DLP

Otra residente de la calle explicaba que Josefina fue madre de cuatro varones pero se quedó viviendo con el hijo quer provocó su muerte, José L. E., de 48 años, y la hija de éste, ante los problemas de su padre con el alcohol y las drogas, se fue del domicilio de su abuela. De José L. otra vecina no dejaba lugar a dudas: Era un “sinvergüenza y conflictivo” con su familia y con las personas a su al rededor. Hace dos años Pepita cayó encamada pero cuando Marcos L., de 19 años, llegó desde Fuerteventura a vivir en el piso se tranquilizaron pues “sus nietos la querían mucho”. Aseguraba esta vecina que Marcos L. estuvo cuidando a Josefina E. P. hasta el día de su muerte por lo que cree que, cuando se la encontró muerta, supuestamente a manos de su tío, comenzó a discutir con él. Durante la riña ambos resultaron lesionados, él sufrió varios cortes mientras que José L. E. fue herido de muerte.

El joven, que confesó a la Policía Nacional que había apuñalado a su tío después de que éste matase a su abuela, había venido a estudiar a la capital y aseguraron que viene de una familia unida a excepción del supuesto parricida al que calificaron de “oveja negra”. La madre de Marcos L. que vive en Fuerteventura es docente.

Varios vecinos de Arenales consultados ayer añadieron que José L. E. había estado en prisión por “temas de drogas” pero nunca tuvieron conocimiento respecto a antecedentes de maltrato. Aunque informaron que lo habían echado de la vivienda familiar por problemático.

Silencio y condena por la violencia machista

El presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres, la consejera de Igualdad, Noemí Santana y la directo-ra del Instituto Canario de Igualdad (ICI), Kika Fu-mero, asistieron ayer en la sede de Presidencia en Las Palmas de Gran Canaria y en la sede el Parla-ment, a sendas concentraciones de repulsa en me-moria de Josefina E. P. De acuerdo al protocolo acordado por el Gobierno de Canarias, durante el acto se leyó el manifiesto de condena con el objeti-vo de tener presente el motivo de la lucha diaria contra la violencia machista y que “el silencio nun-ca más vuelva a ser la respuesta ante un caso de asesinato machista”. Con este último homicidio ya son 97 los feminicidios por violencia de género confirmados en Canarias desde el año 2003. Por su parte, “el Cabildo rechaza cualquier tipo de violencia machista, en este caso el de una señora desprotegida”, dijo ayer Antonio Morales junto a la consejera de Igualdad del Cabildo, Sara Ramírez, que subrayó que la Ley Canaria Contra la Violencia de Género es más amplia que la estatal y además de la realizada por las parejas o exparejas entiende por violencia de género toda aquella que sea ejerci-da contra las mujeres. “Hay una realidad, y es que una mujer ha muerto asesinada por un hombre de su propia familia”, añadió Ramírez | LP/DLP

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