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Un megayate de 275 millones en el Puerto

El 'Kaos', atracado en el muelle Sanapú, tiene más eslora que los ferris rápidos que habitualmente conectan las Islas

El yate de lujo 'Kaos' recala en La Luz C.A.

El Puerto de Las Palmas vuelve a recibir yates de grandes dimensiones tras el frenazo de 2020 causado por la pandemia del coronavirus. El muelle Sanapú acogió este jueves la escala del Kaos, un lujoso barco de recreo de más de 100 metros de eslora que salió a la venta hace algo más de tres años por 275 millones de euros. El buque, que procede de las Islas Vírgenes de los Estados Unidos tras un viaje de dos semanas y media, quedó atracado a primera hora de la mañana en el muelle Sanapú, donde las sinuosas curvas de sus cubiertas de aluminio no pasaron inadvertidas para las personas que acuden a pasear habitualmente por esta zona del istmo.

Consignado en Gran Canaria por MH Bland, el Kaos es uno de los primeros yates de grandes dimensiones que recala este año en el recinto capitalino. Lo hace como parte de un viaje de reposicionamiento transoceánico que arrancó el pasado 27 de marzo en el puerto de Charlotte Amelie, capital del archipiélago antillano. Durante su estancia en el Sanapú tiene previsto realizar el vaciado de sus tanques y cargará provisiones antes de seguir rumbo al estrecho de Gibraltar y adentrarse en aguas del Mediterráneo de cara a la próxima temporada de verano.

Aunque no alcanza los 140 metros del megayate Yas, que atracó en el muelle Santa Catalina hace justo cuatro años, los 110 metros de eslora del Kaos -más que la mayoría de los ferris rápidos de línea regular que navegan entre las islas transportando pasajeros y carga- lo sitúan entre los mayores yates que han pasado por el Puerto de Las Palmas en los últimos años. En el momento de su entrega en 2017 era, de hecho, el mayor construido hasta el momento en los Países Bajos.

Dos dueños

En los cuatro años transcurridos desde su puesta a flote inicial, el Kaos ya ha cambiado de propietario en una ocasión y ha sido sometido a la primera gran remodelación de su decoración interior. Bautizado en un primer momento como Jubilee, debía haber estado destinado al jeque Jalifa bin Hamad Al Thani, emir de Qatar, pero el mandatario árabe falleció un año antes de la entrega del yate por su constructora, la firma Oceanco. 

El barco salió a la venta a través del broker de yates Burgess por 275 millones de euros, de acuerdo con la prensa especializada, que señala a Nancy Walton Laurie, dueña junto a su hermana de la multinacional de tiendas Walmart, como su propietaria desde 2018. Según indicó entonces la empresa intermediaria, la venta fue un proyecto llave en mano. A su entrega, el Kaos quedó preparado hasta el más mínimo detalle, como las toallas, aunque el precio final que desembolsó la empresaria por el megayate continúa siendo un misterio. 

Fue adquirido por la propietaria de las tiendas Walmart tras la muerte de su dueño original

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El casco del Kaos es de acero. No así su superestructura, que es de aluminio y genera un efecto de trampantojo al crear la sensación de tener más cubiertas de las cuatro que en realidad posee. Sus motores diésel, con una potencia conjunta de 9.656 caballos, le permiten navegar a una velocidad máxima de 18 nudos y cuenta con una autonomía de 5.000 millas náuticas.

 A bordo, el yate cuenta con espacio para 30 pasajeros repartidos en quince camarotes, además de una suite principal en una cubierta exclusiva, y puede alojar a 43 tripulantes. El yate, que navega bajo pabellón de las islas Caimán, dispone de un helipuerto en la cubierta de proa y una piscina en la popa, además de una gran zona de solarium. 

Cuestión de calado

Hace ya más de dos años que los barcos abandonados que abarrotaban el Sanapú dieron paso a los megayates. La dársena conformada por este muelle, el del Refugio y el Pesquero es el lugar elegido por la Autoridad Portuaria para impulsar la llegada de embarcaciones náuticas de gran porte, aunque las de mayor calado aún no pueden atracar en la zona. La administración tiene previsto acometer unos trabajos de dragado que garantizarán la operatividad en estas aguas, según indicó el presidente de los Puertos de Las Palmas, Luis Ibarra, tras la reunión el consejo de administración del pasado lunes. Los fondos, cubiertos de fangos tras siglos de actividad portuaria, llegan a ser de solo cinco metros en algún punto. Tras las obras tendrán una profundidad mínima de seis metros y medio.

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