Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Los socios del Náutico esperan un acuerdo para preservar una seña del deporte

“Para los regatistas lo supone todo”, señala Joaquin Blanco, deportista ligado al Club Náutico desde niño | La entidad ha sido la cuna de 20 regatistas olímpicos

Los socios del Club Náutico esperan un acuerdo para preservar una seña del deporte

Los socios del Club Náutico esperan un acuerdo para preservar una seña del deporte Andrés Cruz

Con casi 6.000 socios y más de un siglo de vida, el Real Club Náutico de Gran Canaria es toda una seña de identidad de Las Palmas de Gran Canaria. La negativa a renovar la concesión de dominio público una vez finalice esta en 2028 anunciada por parte del presidente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, Luis Ibarra, hace justo una semana ha abierto el debate entre quienes frecuentan sus instalaciones. ¿Qué debe hacer el Club de aquí en adelante? En general, esperan que ambas partes lleguen a un acuerdo y logren así dar continuidad a uno de los clubs más laureados de España en cuanto a deportes de vela se refiere, cuna de hasta 20 regatistas olímpicos y seis entrenadores.

“Para los regatistas el Club lo supone todo”, señala Joaquín Blanco Albalat desde Portugal, donde está preparando su clasificación para los Juegos Olímpicos de Tokio en la categoría de vela. “Esperamos que lleguen a un acuerdo con la Autoridad Portuaria de aquí a que se acabe el plazo; el Club tiene fama a nivel mundial entre los regatistas y la tradición siempre ha sido muy fuerte en la ciudad”, puntualiza el deportista.

Hijo del también olímpico Joaquín Blanco Roca, en su familia la membresía al Club Náutico ha pasado de generación en generación. “Desde los siete años he ido prácticamente cada día”, recalca. “Es verdad que hoy día existe también la Escuela de Vela en el Muelle Deportivo, pero en el Náutico la cantera sigue siendo importante”, comenta. Y es que, según precisa este deportista olímpico, para este deporte la desaparición del Club sería algo “terrible”. Pero, aún así, indica que intenta “ser optimista” y cree que todo irá a buen puerto entre ambas partes.

Ibarra planteó durante el último Consejo de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, el pasado lunes 12 de abril, que el Club Náutico compre el suelo correspondiente a la concesión de dominio público que finaliza en 2028 y que, tal y como anunció, no será prorrogada. La idea será desafectar la zona de la piscina, del solárium y de las canchas de pádel y mantener en propiedad de Puertos del Estado la dársena deportivas, dado su interés portuario.

La entidad ya es propietaria de una parte de las instalaciones; concretamente del aparcamiento delantero y buena parte del edificio diseñado por el arquitecto Manuel de la Peña a comienzos de la década de 1960. Este fue inaugurado en 1962 tras mudarse de su anterior emplazamiento junto al muelle de Santa Catalina, donde hoy está el Centro Comercial El Muelle y donde permanecían desde la fundación del Club en 1908. El resto de las instalaciones estarían sujetas a dos concesiones públicas otorgadas por la Autoridad Portuaria en dos momentos diferentes. Una parte corresponde a las zonas que Ibarra ha anunciado cuyos permisos no serán renovados y, por último, quedaría la dársena náutica, obra financiada en parte con la aportación de los socios e inaugurada en 2008.

“El Puerto tiene que definir qué quiere hacer con el Náutico”, resalta Javier Sánchez-Simón, expresidente de la Autoridad Portuaria y aspirante a presidir el Club hasta en dos ocasiones. “Como socios estamos perplejos”, aclara. “En mi opinión han lanzado un mensaje que deja la duda entre la ciudadanía acerca de qué es lo que pretende”, prosigue. “Ha denegado la tramitación de una prórroga de la concesión de manera precipitada”. En su opinión lo correcto habría sido renovar la concesión y al mismo tiempo iniciar la desafección de los terrenos dada la complicación que este último proceso conlleva.

Un servicio a la capital

A juicio de Sánchez Simón, la Autoridad Portuaria ha generado “un enfrentamiento entre la ciudad y el club”, cuando este considera que la entidad se encuentra totalmente integrada en la misma y que presta un servicio a la capital, en referencia al palmarés que tiene a sus espaldas en el ámbito de los deportes náuticos. “La operación de desafección es más complicada de lo que parece porque en esta intervienen varios ministerios”, incide. Es más, uno de estos sería el de Defensa, dado que las instalaciones colindan con el Arsenal de Las Palmas, “y no sé hasta qué punto los militares van a querer tener al lado a una institución totalmente privada”.

Sánchez Simón señala que el caso del Club Náutico de Gran Canaria no es igual a los de Mallorca e Ibiza -donde la Autoridad Portuaria de Baleares les ha denegado ampliar la concesión pública que ostentaban-, pues el de la capital aglutina a una gran cantidad de socios y cuenta con una historia detrás. La situación tampoco sería comparable, comenta, a la operación que se realizó en 2003 para desafectar el Metropole. Por aquel entonces las instalaciones del club de natación ya habían quedado retiradas del mar a raíz de la construcción de la Avenida.

El exdirector de la Autoridad Portuaria también cuestionó el planteamiento realizado por parte del concejal de Urbanismo de la capital, Javier Doreste. A su juicio este sería “erróneo”. “¿Para qué va a querer comprar lo que está ahora en la concesión si lo que le interesa es el aparcamiento para retranquearlo?”, señala. Es más, Sánchez Simón afirma que con la desafectación “difícilmente” saldrá otro comprador que no sea el Club, “quien se hiciera con esa zona quedaría en un sandwich entre una propiedad privada y otra concesionada [la dársena]”, explica.

Derecho “preferente”

Doreste, señaló la semana pasada que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria aspira a quedarse con el náutico si el Puerto retira finalmente la concesión y que ejercerá su derecho “preferente” en el trámite de desafección. Mientras, el alcalde, Augusto Hidalgo, aclaró el viernes que una posibilidad sería que el Consistorio adquiriera los terrenos y después los pasara al Club a modo de concesión pública; pero, reiteró que su intención fue defender la permanencia y continuidad de la entidad en su ubicación actual.

Lo cierto es que el Ayuntamiento lleva varios años intentando llegar a un acuerdo con la directiva del Club Náutico para retranquear el aparcamiento delantero, un acuerdo similar al ya alcanzado con el ministerio de Defensa para modificar la fachada de la Base Naval. El proyecto permitiría culminar el frente marítimo que hoy día comienza en el parque Santa Catalina y enlazarlo con el de Las Alcaravaneras.

Por su parte, la presidenta del Club, Maica López aseguró la semana pasada que todas las opciones están sobre la mesa y que por ahora no descarta ninguna, incluida la vía judicial. Aunque precisó que la opción preferente será intentar “prorrogar la concesión”. La junta directiva ya ha convocado a los socios el próximo día 29 de abril para abordar qué respuesta deben tomar ante la decisión de la Autoridad Portuaria. La reunión ya estaba programada de antes, pues tiene carácter ordinario, pero aprovecharán la cercanía de la fecha para tratar este tema.

Un antiguo miembro de la junta directiva, vicecomodoro en la década de 1970, afirma que “lo que funciona hay que dejarlo funcionar”. En su opinión, el Club tendría que haber comprado los terrenos que van a ser desafectados ahora cuando Juan Marrero Portugués estaban al frente de la institución náutica, pero que entiende que por aquel entonces era algo “complicado” puesto que los socios tuvieron que sufragar parte de la construcción de la dársena de embarcaciones deportivas.

Más de 5.000 socios

Más que una entidad privada es semicolectiva, puesto que tiene más de 5.000 socios”, apunta este antiguo directivo, quien también ha sido monitor de vela en varias ocasiones en la escuela del Club. Este denuncia que en más de una ocasión han existido intereses “especulativos” con respecto a la parcela del Náutico y tacha de “insolencia” la propuesta de Javier Doreste. Este socio destaca la importancia arquitectónica del edificio y los problemas que tuvo desde un principio, pues hace 60 años la idea era construirlo donde hoy se encuentran las canchas municipales de Las Alcaravaneras, obra que fue rechazada y paralizada entonces por los vecinos del barrio al ser en plena arena.

A fin de cuentas, ese servicio y esa seña de identidad ha sido esa capacidad del Náutico para llevar a lo más alto del deporte a la capital y a varios de sus hijos. Seis socios han sido medallistas de oro en diferente Juegos Olímpicos: Luis Doreste Blanco, Roberto Molino, José Luis Doreste, Domingo José Manrique, Patricia Guerra y Fernando León Boissier.

Onán Barreiros ha participado en los juegos de Pekín 2008 y Londres 2012 y en su opinión espera que la Autoridad Portuaria y el Club lleguen pronto a un acuerdo. “Con la historia que tiene detrás, es uno de los más laureados del mundo, tiene mucho peso en este deporte”, señala el regatista a este diario. En su caso empezó de adolescentes a raíz de unas actividades escolares y allí se quedó. Con todo, espera que la situación vaya “a buen puerto”.

Compartir el artículo

stats