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Los vecinos de El Batán reclaman reparar la ladera sobre el centro de salud

Las piedras caen con cierta frecuencia en la trasera de la calle Severo Ochoa

Ladera sobre la calle Severo Ochoa, en El Batán. | | JOSÉ CARLOS GUERRA

Ladera sobre la calle Severo Ochoa, en El Batán. | | JOSÉ CARLOS GUERRA

Los vecinos de El Batán reclaman reparar la ladera sobre el centro de salud del barrio. Esta es una de las principales reivindicaciones que tiene pendiente esta zona de Las Palmas de Gran Canaria, según destaca Ramón Montesinos, presidente de la asociación de vecinos. En los últimos años se han colocado mallas protectoras que intentan contener las piedras, pero, aún así, caen teniques con cierta frecuencia en la parte trasera de la calle Severo Ochoa.

El barrio de El Batán está construido sobre unas laderas de fácil erosión. La parte trasera del centro de salud San Roque San Juan está repleta de socavones y corrimientos de tierra. A la altura del número 2 de Severo Ochoa la ladera carece de malla metálica y aunque está más retirada del edificio que la parte que sí cuenta con protección la caída de teniques es algo habitual en los alrededores. En el parquillo abandonado que hay justo al lado del portal -un pipican improvisado- hay unos cuantos ejemplos de estas piedras que caen con cierta frecuencia.

En la calle Maire Curie, situada justo encima de estos bloques, las arquetas de una tubería de saneamiento están en mal estado, según alertan desde la asociación de vecinos. De hecho, la alcantarilla está repleta de parches, por lo que con «cierta frecuencia» se producen roturas y malos olores.

«En esta parte de la ladera no hay firme, por eso aquí no se hizo otro bloque», explica un vecino de la calle Marie Curie, «suele haber corrimientos de tierra, entonces cuando eso pasa o con las raíces de los árboles, pues se producen roturas».

En la misma ladera y dos calles por encima, en Luigi Pirandelo, la vía sigue sin asfaltar en su tramo final el cual da acceso a dos casas terreras que ya corresponderían a San Roque, según destaca el presidente de la asociación de vecinos. La calzada, que carece de aceras pero cuenta con alumbrado público, es de tierra y gravilla, eso sí, tiene una valla protectora.

Muros de la calle Florinda

La asociación de vecinos, al igual que la de San Roque, lleva además años reclamando la reparación de los muros de la calle Florinda que lindan con la autovía del Guiniguada, la GC-110. El Ayuntamiento aprobó el pasado marzo sacar a licitación esta actuación dentro del Plan de Cooperación del Cabildo por un valor de 1,06 millones de euros en conjunto con la mejora de taludes en calles de los riscos de San José y San Nicolás.

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