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Arte | El Juguete del Viento, ¿de La Puntilla a Plaza de España?

Un desacierto muy artístico

Seis expertos en arte consideran que trasladar la obra de César Manrique al interior de la ciudad le haría perder su sentido

El Juguete del Viento de César Manrique en La Puntilla. | | MI PLAYA DE LAS CANTERAS

El Juguete del Viento de César Manrique en La Puntilla. | | MI PLAYA DE LAS CANTERAS

Seis expertos en arte y arquitectura analizan la viabilidad de instalar la réplica del Juguete del Viento de César Manrique de La Puntilla a la renovada plaza de España, tal y como solicita una iniciativa ciudadana. La mayoría lo considera un error ya que la obra perdería el sentido para el que fue creada.

Un despropósito y un desacierto. Así califican varios expertos e historiadores del arte la idea ciudadana de instalar la réplica que se está preparando del Juguete del Viento que César Manrique erigió en La Puntilla en la renovada Plaza de España, en sustitución del actual conjunto escultórico de Luis Alemán Montull. Hace dos semanas, una iniciativa en redes sociales de un grupo que se hace llamar 'Defensa del paisaje de la Isla' ponía sobre la mesa esta posibilidad, aprovechando los cambios urbanísticos de los últimos tiempos en el entorno de la avenida Mesa y López, ya que entendían que era una oportunidad para favorecer la obra del genial artista lanzaroteño en la ciudad, donde solo hay otra de sus creaciones en el paseo de Las Canteras.

Vista aérea de la renovada plaza de España con el conjunto escultórico de Montull en el centro, en abril. | | ANDRÉS CRUZ

En la petición realizada a través de las redes sociales, esta plataforma ciudadana comenta que Gran Canaria está «llena de esculturas indigenistas», pero que en cambio adolece de obras de Manrique, de la que solo se cuentan un par de ellas: una, ya mencionada, en la plaza Arquitecto Miguel Martín Fernández de la Torre, que se denomina ‘La mujer y su sombra’, y otra creación de la serie de juguetes del viento que se instaló en Arucas, en la rotonda de la gasolinera y el restaurante de comida rápida. Para el grupo, islas como Tenerife y Lanzarote, de donde el genial artista era natural, respetan mucho más su figura, e indican en su escrito: «Para gustos se hicieron colores y nos parece mucho más interesante el Móvil de César que cualquier escultura indigenista».

El Juguete del Viento de La Puntilla fue retirado por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria en noviembre de 2016 debido a su avanzado estado de corrosión y el peligro que suponía que cayera alguna de sus piezas. En febrero de 2019, la Fundación César Manrique explicó a este periódico que el deterioro de la escultura era tal que se hacía inviable el restaurarla, por lo que la única opción era realizar una réplica. Todo era causa, según apuntaron, de un mantenimiento inadecuado dado el contexto en el que se encontraba, junto al mar y sometida al impacto de la marisma y las inclemencias meteorológicas. El organismo encargado de velar por la obra artística del artista lanzaroteño también comentó que es necesario hacer una reproducción de la misma ya que al haber tantos elementos nuevos que incorporar no se estaría hablando, en términos artísticos, de la obra original de César Manrique.

Desde ese 2016, lo único que queda del Juguete del Viento en La Puntilla es la base y el soporte en el que se encontraba erigido, lo que da mala imagen del entorno. Desde la plataforma ciudadana que solicita su traslado a la plaza de España se hace hincapié en que esta escultura «aportaría un plus» al nuevo espacio de Mesa y López, ya que resulta «evidente que el móvil no resiste el ambiente marino» de la zona de la capital en la que se encontraba hasta la fecha. Sin embargo, la mayoría de expertos en arte y arquitectura consultados por este periódico no creen que la solución sea cambiarla de lugar, ya que fue pensada y creada para encontrarse en ese ambiente costero, sino dotarla de herramientas o mecanismos que eviten su corrosión.

«Ahora, no se puede malgastar el dinero en estas cuestiones»

Daniel Montesdeoca - Director del Museo Néstor

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En opinión de Daniel Montesdeoca, director del Museo Néstor y asesor en materia de conservación de monumentos del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, hacer este traslado de esculturas «no sale gratis», por lo que no cree que sea oportuno «malgastar el dinero público» en un momento como el actual, «en los que la ciudad tiene tantas carencias en otros campos» debido a la actual crisis sanitaria y económica. Además, considera que llevar a cabo esta iniciativa le parece «complicado» ya que ambas esculturas se encuentran «en un emplazamiento para el que están diseñadas».

«Está bien que la ciudadanía proponga soluciones estéticas, porque al fin y al cabo disfruta de esos espacios, pero hay que tener un poco de rigor», agregó Montesdeoca, quien en cualquier caso, aseveró que este tipo de decisiones deben ser llevadas y tratadas en la Comisión de Cultura del Consistorio capitalino para que sea debatida y analizada. Por otro lado, indicó que el viento es un elemento primordial para que este móvil tenga sentido, y se mostró escéptico, en una opinión compartida por la mayoría de entendidos en esta cuestión, de que en la plaza de España haya tanta presencia de este fenómeno como para hacer mover sus diferentes piezas, tal y como pretendía Manrique en su idea original.

«Manrique diseñó esta escultura para estar junto al mar»

Ángeles Alemán - Doctora en Historia del Arte por la ULPGC

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La doctora en Historia del Arte por la ULPGC, Ángeles Alemán, afirmó de manera categórica que la idea de cambiar de ubicación la escultura es «un disparate total». Según su versión, «César Manrique la diseñó para que estuviera al lado del mar», por lo que «está muy bien donde está, no creo que se tenga que mover». De hecho, fue mucho más allá al asegurar que el artista lanzaroteño se sentiría «decepcionado» si quitaran su móvil de La Puntilla, donde además «tenía una ilusión por llegar a hacer un parque junto al océano en esa zona». La profesora de la Universidad también esgrimió que es «importante» centrarse en lo que quería Manrique conseguir con esa obra en concreto: situarla en el emplazamiento donde está y no en otro, puesto que toda creación «tiene su sentido» para que esté en el lugar en el que se decide erigir.

«Lo ideal es sustituir la creación actual de plaza de España»

Magüi González - Arquitecta y profesora de la ULPGC

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En palabras de la arquitecta y profesora de la ULPGC Magüi González, la idea propuesta por la plataforma ‘Defensa del paisaje de la Isla’ es «genial», sobre todo porque servirá para que la «afloren» de los almacenes municipales y puedan conocer «qué es lo que le ha pasado» en tantos años de mantenimiento. De hecho, calificó de «muy preocupante» que no se sepa nada sobre el móvil desde que fuera quitado de su emplazamiento en 2016. «Es una escultura metálica que se mueve con el viento y con esa agresividad marina, quizás no sea el sitio adecuado. Si es verdad que la tienen, me parece muy bien que se incorpore en la plaza de España, pero en lugar de la escultura que ya está, que es muy mala, tosca, como de pueblo», explicó la arquitecta.

«Hay riesgo de que pierda sentido en mitad de la urbe»

Vicente Boissier - Decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Gran Canaria (Coagc)

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Para el decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Gran Canaria (Coagc), Vicente Boissier, el Juguete del Viento de Manrique tiene «una escala, unos diseño, unos colores pensados para estar en un ambiente natural, en concreto vinculado con el mar, sobre un fondo azul, homogéneo y cambiante». Argumentó que, además, necesita del viento para que le dé ese movimiento, porque sino sería un «juguete muerto», que carecería de todo el sentido. Por ello, abogó por realizarle el mantenimiento necesario y darle las condiciones pertinentes para que pueda permanecer donde está.

Ahondando en la cuestión de las escalas, comentó que el móvil de César Manrique en La Puntilla, donde no hay ningún elemento de referencia a su alrededor, puede no parecer muy grande, pero que en la plaza de España «podría tener hasta tres o cuatro plantas de altura». Además, «competirá con una escultura estupenda» en este espacio de la capital grancanaria, por lo que «no parece que proceda que estén juntas, y quitar una para poner otra tampoco parece razonable». Y puntualizó que, de no respetarse estas condiciones espaciales y ambientales, «corremos el riesgo de que pierda el sentido» si se la pone en un ambiente urbano «más estático y menos expuesto al ambiente».

«Hace tanto tiempo que no está, que realmente el sitio la está echando de menos, tenía una energía, una movilidad que generaba una inercia estupenda, estaba bien donde estaba, formaba parte de ese entorno y lo enriquecía», valoró el máximo representante de los arquitectos grancanarios.

«No tiene sentido: es desvestir a un santo para vestir a otro»

'Mayeye' Hernández - Catedrática de Historia del Arte de la ULPGC

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«No tiene ningún sentido: es desvestir a un santo para vestir a otro». Así de tajante se mostró la catedrática de Historia del Arte de la ULPGC María de los Reyes, Mayeye, Hernández al juzgar la iniciativa ciudadana de trasladar el Juguete del Viento de César Manrique de su ubicación en La Puntilla a la plaza de España recién estrenada. Según su opinión, la escultura se mueve con el viento, sobre todo con los alisios, «con el movimiento que le puede dar la playa, a la que estamos unidos todos los canariones y también gente de fuera». Para ella, es muy importante recalcar que la ciudad «se convierte en un museo» en el que la ciudadanía puede oír, ver y sentir un arte «totalmente libre» y a su alcance, y lamentó que no se valore lo suficiente «esa presentación del artista». Ambas esculturas, defendió, «forman parte de nuestro patrimonio, que hay que proteger por parte de las autoridades pero también por parte de la sociedad, y es lo que va creando también nuestra historia como ciudad».

Hernández también expresó que le parece «tremenda» la iniciativa de sustituirla por el conjunto escultórico de Luis Alemán Montull que hay ahora en la plaza de España, «que encima es más accesible al público» gracias a las modificaciones urbanísticas que ha experimentado la zona. «Montull es un gran escultor», consideró la catedrática, quien recordó que esta creación fue un encargo para el 500 aniversario de la fundación de la ciudad para ensalzar la canariedad. Asimismo, destacó que el escultor isleño perteneció a la Escuela Luján Pérez, «que se fijó siempre en el pasado y decía que había que mirar atrás para poder ver mejor el futuro, para recuperar en la propia obra contemporánea todo lo que habían hecho nuestros ancestros». El monumento representa a la madre canaria, a los oficios, la artesanía y la idiosincrasia insular «con un sentido expresionista y simbólico con mucha fuerza y rotundidad».

La profesora universitaria insistió en que la ciudad «es muy grande» y siempre habrá espacios para otros monumentos en ella, al mismo tiempo que afirmó que le resulta «maravilloso» el poder ver y dialogar con estos elementos patrimoniales, plásticos, tal y como ocurre con la escultura de Martín Chirino en la entrada de Triana desde el parque de San Telmo. «Son obras inmortales, los escultores se van pero las obras se quedan. Esta ciudad tiene algo distinto que mostrar, además del sol y playa», sostuvo.

«Hay que trabajar en difundir la idea de la obra de Montull»

Laura García Morales - Crítica de arte y comisaria independiente

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La crítica de arte y comisaria independiente Laura García Morales, por su parte, analizó la iniciativa ciudadana en los siguientes términos: «Tenemos espacios suficientes que todavía necesitan ser más humanizados con arte y alusiones a nuestros artistas más icónicos». Asimismo, discrepó con la sentencia de que la obra de Montull sea tosca y, en ese sentido, creyó oportuno el desarrollar una labor de difusión del significado de la obra del artista grancanario para darlo a conocer entre el público para que lo pueda valorar más. En su opinión, este conjunto escultórico «tiene mucho que ver con un movimiento que hemos tenido aquí, una historia, un reclamo que tiene una relación directa con nuestra identidad» y se ha convertido en un elemento «icónico» de la plaza de España.

Al mismo tiempo, manifestó que, durante toda su trayectoria artística, «César Manrique trabajó por humanizar y enriquecer entornos naturales», y que su arte «dialogaba permanentemente con esa relación suya con el propio territorio». Por elló, valoró que la descontextualización de su Juguete del Viento para situarlo en un «entorno tan urbano como es el centro neurálgico de la ciudad en la actualidad», no sería una decisión acertada. Finalmente, también puso sobre la mesa el hecho del gasto económico que supondría cambiar de lugar ambas creaciones y no lo vio viable.

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