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Augusto Hidalgo Alcalde de Las Palmas de Gran Canaria

«Espero que las obras nunca acaben, una ciudad siempre está en construcción»

Augusto Hidalgo, alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, pasea por la Onda Atlántica. | | LP/DLP

Se acerca el ecuador de su segundo mandato como alcalde de Las Palmas de Gran Canaria y Augusto Hidalgo reflexiona sobre la transformación que ha vivido la ciudad en sus seis años como primer edil gracias a, asegura, 751 obras nuevas desde su llegada con una inversión de 200 millones de euros.

¿Ha pasado lo peor de la crisis?

El momento mas crítico fue sin duda cuando entramos en el confinamiento porque fue abrupto y nada esperado. Y fueron los ayuntamientos en particular los que tuvieron que soportar que miles de personas que de repente se quedaron sin su puesto de trabajo tuvieran que pedir ayuda. Nos sirvió de experiencia para estar más preparados para situaciones como estas y creo que tenemos un equipo fantástico de funcionarios que dieron una respuesta coordinada a tal extremo de que fuimos capaces de soportar la crisis humanitaria de toda la Isla. Y también la situación de inmigrantes, que en aquel momento nadie hablaba de ello. El campamento de Arguineguín todavía no existía pero nosotros llegamos a tener 2.000 inmigrantes en pabellones. Y los atendimos absolutamente a todos. Teníamos las espaldas para soportarlo y lo hicimos sobre todo porque habíamos hecho un trabajo de saneamiento de las arcas municipales en los últimos años que nos había convertido en el municipio más saneado de España superando a Bilbao.

¿Qué ha sido lo más complicado de llevar?

Sin lugar a dudas el drama humano de ver a personas que jamás se habían dirigido a una administración pública dirigirse a ella para poder llevar comida a su mesa. Hay un salto desde el punto de vista social de este trato de personas que viven con un empleo garantizado, una clase media que de repente se ha visto en una situación desesperada, insólita. Pero también es verdad que anímicamente al bajar a lo concreto he encontrado experiencias humanas positivas. De toda esta experiencia terrible hubo gente que pudimos sacar de las situaciones más críticas que estaban viviendo en la calle. Son casos concretos a los que les ves la cara y te mandan mensajes.

Es una constante ver cada día colas en los comedores sociales. ¿Cuáles han sido las políticas que ha llevado a cabo el Ayuntamiento en este sentido?

Ha sido un paquete de tres medidas fundamentalmente: escudo social para los más necesitados con iniciativas como la de las tarjetas de comida, mejoras para que la gente tuviera recursos directos y no pagar por los servicios municipales desde el punto de vista tributario con diez millones de euros de inversión en la pequeña y mediana empresa y en los grandes hoteles, y al mismo tiempo inversión pública. Somos el motor económico en inversión pública de la isla y de Canarias, sin lugar a dudas. Tenemos treinta grandes obras en la ciudad en este momento, agilizamos durante la pandemia todas las licencias y tenemos 33 promociones de vivienda en el sector privado en plena construcción frente a cuatro o cinco de la otra capital. La diferencia es brutal. Y si vamos a los datos del empleo vemos que Las Palmas de Gran Canaria ha tenido un diferencial de 13 puntos con respecto al empleo perdido en la isla y hemos estado en la media del conjunto del Estado.

Al final del mandato queremos llegar a las mil obras y sumar otros 120 o 150 millones de inversión

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¿Qué facilidades les va a dar a las terrazas?

Estamos condicionados por los decretos que van saliendo continuamente del Gobierno de Canarias. Mientras duren las restricciones de aforo probablemente vamos a seguir dejándoles la opción de que puedan ocupar el espacio público aunque genere una incomodidad para la movilidad.

¿Es partidario de que se instalen el mayor número de terrazas posible?

Sí, lo creo. No solamente en esta situación extraordinaria, sino que somos conscientes de que vivimos en una ciudad con una expectativas de negocio de terrazas importante. Hemos hecho una apuesta de crecimiento de zonas peatonales en la ciudad para ganarle espacio al peatón que también son propicias para el sector de la hostelería. Tenemos alrededor de 700 permisos de terrazas en la ciudad, sin contar con las que se han dado como consecuencia del coronavirus, que triplica esta cantidad. Queremos agilizar al máximo la fórmula para que puedan ocupar el espacio siempre que reúna las condiciones que establece la ordenanza.

¿Cómo van las conversaciones con el Gobierno canario y español para la ampliación de la Avenida Marítima para permitir el paso de la metroguagua?

Muy avanzadas. Las conversaciones han sido muy fluidas con el Gobierno de Canarias. Pero dependíamos también del Gobierno central y esta pandemia ha provocado que las relaciones se complicaran. Pero ya llevábamos dos años trabajando en los permisos con Costas. Madrid ya había dado el okey, se hicieron algunas modificaciones y eso es lo que se había retrasado. Hace poco tuvimos una reunión con la Delegación de Gobierno para que empujen, nosotros les hemos dado soporte técnico para que ellos puedan hacer las modificaciones que les ha exigido Madrid y eso espero que en breve esté ya finiquitado. Los técnicos coinciden plenamente. Están implicadas muchas administraciones: el titular de la vía es la Comunidad Autónoma, la mantiene el Cabildo y Costas determina la zona de relleno que vamos a hacer. La única zona en la que dependíamos de otra administración en el proyecto de la metroguagua es ese, pero en cuanto lo cerremos, y está a punto, estará el circulo entero y el proyecto de la metroguagua solo dependerá de lo que tarden las obras en terminar.

La última fecha que se estableció para poner en marcha la metroguagua era 2023. Teniendo en cuenta la complejidad de esta negociación y la posterior obra, ¿llegan a tiempo?

Si cerramos en breve esta firma estaríamos en posibilidades. Cuando lo firmemos podremos poner fecha definitiva, pero a mí lo que me interesa es que cuando firmemos estará cerrado el círculo y garantizará que la obra se va a terminar por completo en las condiciones que ya habíamos dicho.

¿No ha afectado poner fechas para una transformación tan grande?

Los grandes proyectos urbanos en la ciudad han durado décadas, como la Avenida Marítima o la circunvalación. Es una apuesta muy valiente, pero lo cierto es que cuando llegamos no había ni financiación y hoy el 60% de la obra está terminada o en fase de ejecución. Estamos a las puertas, ha sido un avance tremendo. Los seis años que hemos estado ha sido la época de mayor inversión de la historia de la ciudad en menos tiempo. Es una ciudad que estaba en la letanía, la visión de los ciudadanos era, y lo digo con sinceridad, de un complejo de inferioridad, siempre nos mirábamos en la otra capital. Y creo que estamos colocando a Las Palmas de Gran Canaria en el lugar del que nunca debió salir, que es en una de las capitales de referencia de España. No es pretencioso decir que hoy somos la referencia en Canarias en muchos aspectos, sobre todo en movilidad y en desarrollo urbano. Y lo hemos hecho en seis años y sin contarle a la gente cuentos chinos. Si presentamos proyectos es porque los tenemos maduros, no les contamos una milonga.

Si cerramos pronto el acuerdo para ampliar la Avenida podemos acabar la metroguagua en 2023

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¿Cuántas obras han realizado en estos seis años?

Hemos hecho 751 obras nuevas desde que llegamos con una inversión de 200 millones de euros, y no cuento con las obras que heredamos. Nuestra estrategia es llegar a las mil obras cuando acabe este mandato e incorporar otros 120-150 millones de inversión ya realizados, no hablo de proyectos de cara al futuro en previsión de licitar, hablo de financiadas al finalizar el mandato. Y me refiero a grandes obras, no a bacheos. Se puede hacer, aunque es verdad que es insólito, de los pocos sitios de España en los que ha ocurrido.

Con la finalización de numerosas obras importantes en los últimos meses, sin ir más lejos la Plaza de España, Mesa y López o la Onda Atlántica, ¿siente que ahora hay consenso en la ciudadanía acerca de la transformación de la ciudad?

Lo he asumido con escepticismo, incluso viendo el nerviosismo de tu equipo. Cuando estás en lo público siempre tienes que asumir que haya críticas, es normal, pero yo era consciente de que una transformación tan abrupta iba a generar reacciones de molestias porque requerían mucha obra. Cuando uno hace una obra en su casa y arregla el baño está sufriendo hasta que termine, y cuando termina a veces te dejan mal un grifo o un remate. Y luego hay empresas que quiebran, son muchas circunstancias. Cuando teníamos los primeros cuatro años de mandato de este gobierno uno de los elementos de mayor discusión y debate era el tema de la movilidad, pero no la metroguagua si no el carril bici, hasta el extremo de que decían que nos estábamos suicidando políticamente y que eso iba a acabar con nosotros. Aún recuerdo que se iban a cargar los carriles bici con pintura negra. Todos los cambios generan resistencia y había que cambiar la mentalidad de la gente. Donde se piensa que la lógica es que para que haya mejor movilidad lo que hay que hacer es las calles más anchas y más carriles de coches en realidad va en contra de lo que se ha hecho en toda Europa y en Estados Unidos. No estamos inventando nada, en todo el mundo ya se apuesta por un modelo distinto de movilidad y ciudad sostenible.

La Onda Atlántica tiene un elemento icónico, seguiremos buscando nuevos y que aporten soluciones

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¿Temía que le pasara factura en las elecciones?

Cuando me preguntaban por esto antes de las anteriores elecciones yo decía que estaba convencido de que la mayoría silenciosa estaba de acuerdo con esto. La gente no solo lo respaldó sino que nos dio una mayoría mucho más amplia. Es evidente que la ciudadanía había interiorizado un modelo de cambio que se adaptaba a lo que estaba viendo en Europa. Estábamos a espaldas del mundo, abocados al colapso y le hemos dado un futuro sostenible y moderno como a las ciudades más importantes de Europa. Tenemos que quitarnos ese complejo de inferioridad, esta ciudad puede ser una referencia también pero eso significa un cambio radical. Creo que lo explicamos, se mostró en las urnas y ahora vemos cómo la gente ve las obras terminadas y es fantástico. Una ciudad siempre está en construcción, espero que las obras nunca acaben, toda ciudad si pretende crecer, ser próspera y generar actividad económica y empleo tiene que tener un proyecto en continuo movimiento y construcción, me refiero a mental, de idea, de proyectos. Creo que ahora la gente se siente orgullosa.

¿Pero esta transformación en qué punto está con respecto a lo que a usted le gustaría?

Siempre pondría un porcentaje pequeño porque mi ambición de proyecto de ciudad es amplia, creo que los mandatarios debemos tener mucha ambición, queremos tener la mejor ciudad posible. Pero sí creo que esta ciudad ha dado un salto cualitativo indiscutible. Nos hemos colocado en los estándares que queríamos al final del segundo mandato, estamos muy avanzados. Si conseguimos llegar a otros 120 millones de euros más de inversión y además los 751 proyectos llevarlos casi a mil tenemos una ciudad que se parece casi al cien por cien de lo que yo he ideado en el escenario en que estaríamos en ocho años. Pero nosotros estamos ideando una ciudad para el futuro. En nuestras expectativas a cuatro y ocho años estamos cumpliendo por encima del 80%, y eso que somos muy ambiciosos.

Han solicitado 1.200 millones de euros de los fondos Next Generation de la Unión Europea para 283 proyectos. ¿Esos proyectos se van a realizar si no llega su financiación?

Hay una convergencia entre nuestra estrategia a medio y largo plazo con los proyectos Next Generation. Pero lleguen los fondos que lleguen estamos convencidos de que esos proyectos se van a hacer. Porque si no estuviéramos convencidos de esto no habríamos sacado estos proyectos durante estos seis años. Nuestros proyectos son tan buenos y tan maduros que rompen las barreras ideológicas de otras organizaciones políticas, por eso estoy convencido de que van a salir.

Estamos a favor de un corredor verde en el Guiniguada para unir los dos barrios históricos

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¿Cree que en este tiempo han creado algún nuevo icono para la ciudad?

La Onda Atlántica sin duda tiene un elemento icónico, como lo hicimos con la pasarela de la Cícer, aunque la Onda Atlántica es casi una imagen en el cerebro. Hemos ido incorporando elementos que son identificativos de la ciudad: la Onda Atlántico, la aparición del acuario... son elementos que van a quedar. Y seguiremos buscando nuevos, pero que sean soluciones urbanas para la sostenibilidad de esta ciudad.

¿Está de acuerdo con la creación de un corredor verde para la autovía del Guiniguada que reclaman once entidades o prefiere el proyecto de la ampliación de las aceras?

Claramente estamos a favor de que haya un corredor verde. Desde que estoy en el Gobierno he tenido reuniones con todos los consejeros que ha habido en el Gobierno de Canarias y en el Cabildo que han tenido esta responsabilidad. Tenemos un proyecto elaborado para establecer una unión entre los dos barrios históricos de la ciudad, mejorar las condiciones de accesibilidad, eliminar de facto la carretera general que hoy existe para convertirla en una especie de travesía en la que haya carriles bici, peatonalizaciones, zonas verdes y aparcamientos disuasorios que eliminen el parking improvisado que se está generando en la bajada de la carretera del centro, que es muy peligroso. Y todo eso se ha dado de bruces con la imposibilidad de actuar por parte del municipio porque es una carretera de la Comunidad Autónoma que es mantenida por el Cabildo. Aunque políticamente siempre ha habido coincidencias entre las tres instituciones, los técnicos del Gobierno y del Cabildo han visto la complejidad de cedernos la vía o han considerado que es una vía principal y no debe ser tocada para garantizar el tráfico, cosa con la que discrepamos profundamente. Hoy en día no tiene la prioridad que tenía antes después de que se abrieran los túneles de San José. Sigue siendo una cuestión que tenemos sobre la mesa, que no hemos abandonado, ni siquiera pedimos la municipalización porque sería un proceso largo. Solo pedimos que nos den permiso para actuar sobre ella y nosotros lo costeamos aunque no sea de nuestra titularidad.

Ni me imagino a la capital sin el Real Club Náutico ni va a ocurrir

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En la movilidad de la ciudad sigue habiendo un punto negro que es el túnel Julio Luengo. ¿Se ha dejado de lado? En el 2019 era una prioridad para el Gobierno y para el Cabildo.

Tiene proyecto desde hace tiempo pero es una vía autonómica y dependía del Convenio de Carreteras. Hay dos proyectos, uno muy complejo y otro menor. El menor es el del soterramiento de la Avenida Marítima en la plaza de Belén María, que se está iniciando la redacción del proyecto y que depende del Gobierno. No conozco los plazos. El otro tiene una complejidad mucho mayor, que es casi un escalextric soterrado que evita todos los semáforos que hay en el sector. Pero requiere obligatoriamente hacer una actuación en la Plaza de América, al otro lado del túnel. Es una obra de mucho calado que su propia ejecución tendría un impacto importantísimo en el día a día de la ciudad. Es un proyecto en el que están sentados nuestros técnicos con los de la Consejería de Obras Públicas para ver las soluciones para que su ejecución, si se lleva a cabo, tenga el menor impacto sobre la ciudadanía.

La regulación del alquiler vacacional está en los tribunales. ¿Qué supondría su prohibición?

Lo que está en los tribunales es un conflicto entre particulares entre unos vecinos que denunciaron a otros que tenían una vivienda vacacional y nosotros entramos como parte en ese conflicto porque consideramos que tienen razón. Es un asunto particular que no afecta a otras realidades. Con el coronavirus ha habido ahora un trasvase radical al alquiler tradicional, pero los turistas volverán y esta ciudad va a seguir teniendo muchas camas de vivienda vacacional. Hay cadenas hoteleras y hasta autónomos que están apostando por esta opción. Tienen que convivir con la posibilidad de que no arrastren a los residentes que viven en alquiler a otros barrios producto de una inflación en los precios. Y lo estamos controlando de la única manera que podemos, que es desde el punto de vista del planeamiento, pero en el mercado no podemos actuar si no actúa otra administración. Mientras tanto los hoteles siguen creciendo en la ciudad, hay veinte hoteles más y entre ellos algunas grandes cadenas como THe o Cordial. Están viendo que a pesar de la crisis la ciudad es un lugar para invertir por el turismo de calidad urbano, era algo insólito en la oferta de Canarias y se puede dar aquí.

¿Será Augusto Hidalgo el candidato del PSOE al Cabildo en las elecciones del 2023?

Para eso quedan dos años y ahora en lo que estoy centrado, y no es poco, es conseguir que esta ciudad sea la referencia de Canarias y una de las referencias del Estado.

Pero ha dicho un político debe tener ambición.

Y la tengo, la ambición política para que la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria se ponga donde le corresponde. Para lo otro todavía queda, ya veremos cuando llegue el momento oportuno.

¿En qué medida ha influido la resistencia del Puerto a esta crisis para poder aliviar las cifras de empleo en la ciudad?

El Puerto es la única industria real que tienen las Islas, es determinante haberlo embridado con la realidad del desarrollo de la ciudad porque para el sector turístico una de sus claves son los cruceros. El Puerto de la Luz ha sido capaz de resistir en el año de coronavirus creciendo en actividad económica a pesar de perder el tráfico de pasajeros y el de cruceristas. Estamos en torno a los 100 turistas los fines de semana cuando antes teníamos 10.000. El efecto en la ciudad es importantísimo. Hemos mantenido un 56% de ocupación de nuestros hoteles porque gran parte de la planta alojativa está ligada a la actividad portuaria. Y será una pieza clave también en el desarrollo Puerto-ciudad, seguiremos ampliando espacios para el uso ciudadano.

Antes de la crisis estaba estudiando rebajas del IBI para empresarios del Puerto, que están pagando el tipo máximo. ¿En qué punto están?

Siempre les dije que estábamos realizando un esfuerzo para mejorar las condiciones económicas del Ayuntamiento y si hacíamos una mejora tributaria teníamos que hacerlo al conjunto de los ciudadanos, creo que era justo y generaba una actividad de impulso económico. Lo estábamos estudiando y nos ha llegado esta situación de crisis. Desde el punto de vista conceptual coincido con la posibilidad de rebajar los costes y hacer más competitivo el Puerto porque en el futuro seguirá habiendo competencia, sobre todo en la costa africana. Pero en un ejercicio de responsabilidad y de justicia social creo que la mejora retributiva a la baja debe ir en conjunto. En un ejercicio de prudencia vamos a ver qué pasa de cara al ejercicio siguiente.

¿Se está cumpliendo con el calendario previsto del traslado de las naves del PMA (Programa Mundial de Alimentos) y de Cruz Roja?

Eran dos acuerdos distintos. Con la Cruz Roja va la cosa mucho más avanzada. Con el PMA necesitamos un acuerdo ministerial porque es un acuerdo de la ONU con el Gobierno de España, pero en estos momentos tenemos los proyectos hechos y la ubicación de las naves ya previstas. Cuando desaparezcan esa zona alrededor del acuario va a ser uno de los pulmones más espectaculares de la ciudad. Va a ser una franja de mar que los ciudadanos van a poder disfrutar de un espacio libre y verde los próximos años. Pero para que puedan salir de ahí las naves tienen que estar concluidas por completo las otras. En las próximas semanas o meses vamos a cerrar con el Puerto cuál es el itinerario. La cuantía sabemos que va a rondar los siete millones de euros. Esperemos que este año ya podamos ver la hoja de ruta.

¿Se imagina una ciudad sin el Real Club Náutico?

Ni me lo imagino ni va a ocurrir. Llevamos tiempo conversando con el Náutico y con el Ministerio de Defensa, sobre todo con la Base Naval, para ampliar un embudo de movilidad que nos cortocircuita el entramado peatonal de la Avenida Marítima. Lo tenemos trabajado, espero que podamos cerrar el protocolo en breve con Defensa y con el Náutico y que salgan ganando todas las partes. Lo teníamos muy avanzado, dependíamos del acuerdo de la Asamblea del Náutico pero por el coronavirus no han podido ratificar la propuesta que tienen sobre la mesa. Cuando se haga pública verán que es bastante llamativa y muy beneficiosa para los socios del Club. 

Dé algún avance. 

Básicamente es ganar el espacio, tiene un detalle importante pero ellos tienen que presentárselo primero a sus socios y cuando lo tengamos se hará público. Estábamos en esa conversación y surge esta nueva situación de la concesión. La solución está muy trabajada entre el Puerto y el Club. Ellos ya son dueños de parte del edificio y lo único que saldría a concesión es la parte náutica, pero difícilmente nadie podrá optar si no tiene el edificio.

¿Pero va a afectar esta situación a la negociación?

No, al contrario, una está ligada a la otra. Nuestra única preocupación era en qué quedaba el acuerdo al que hemos llegado con ellos pero encaja perfectamente en la filosofía del trabajo que está haciendo el Puerto con el Náutico y nosotros estamos trabajando en paralelo tanto con Defensa como con el Náutico para que la propuesta sea solo una. Estamos trabajando al metro, uno delante o uno detrás. Está casi cerrado.


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