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Prevención hasta para la ciudad

La nueva ordenanza sobre mantenimientos navales detalla las labores de las tripulaciones, exige planes de seguridad y los riesgos para el puerto y la capital

Una dotación de bomberos participa en la extinción de un incendio en un buque en reparación, en una imagen de archivo. | | ANDRÉS CRUZ

Una dotación de bomberos participa en la extinción de un incendio en un buque en reparación, en una imagen de archivo. | | ANDRÉS CRUZ

Los mantenimientos y las reparaciones de buques que se extiendan durante más de 72 horas en cualquier recinto dependiente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas deberán contar con un plan de seguridad que detalle las especificaciones de los trabajos que se van a llevar a cabo. Esta es una de las principales novedades de una ordenanza para el sector que entró ayer en vigor con el objetivo de ahondar en la seguridad y minimizar la posibilidad de accidentes cuando estas labores son llevadas a cabo fuera de los astilleros y desguaces, instalaciones que cuentan con su propia regulación.

El plan de seguridad exigido por los Puertos de Las Palmas especificará si los trabajos van a ser realizados por la tripulación, un taller o un astillero, así como las personas responsables de su ejecución y un plazo de finalización estimado, entre otros aspectos. En el documento también deberán constar los riesgos asociados y las medidas de prevención que se van a adoptar, tanto para la tripulación o el Puerto como para los mismos habitantes de la ciudad, además de una justificación del plan de contingencias ante posibles emergencias y un documento de coordinación empresarial.

Este último punto será necesario en aquellos mantenimientos o reparaciones en los que participen varias empresas, una práctica que resulta habitual cuando los barcos acometen trabajos simultáneos en una sola escala. La coordinación de riesgos laborales deberá establecerse entre los armadores y los talleres, autónomos o astilleros que realicen los trabajos a bordo, pero también entre unas empresas y otras, «para evitar accidentes que afecten a la seguridad marítimo-portuaria», según recuerda la ordenanza. En un ambiente internacional como el del Puerto también será obligatorio establecer un único idioma de trabajo, para que no puedan existir errores de traducción entre las personas responsables de las obras.

La exhaustividad de la norma permite poner orden en un sector con gran actividad en La Luz

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La exhaustividad de la nueva norma permite poner orden en un sector que hasta ahora carecía de una herramienta unificada, y a la vez establece definiciones y trabajos que antes quedaban al albur de una interpretación subjetiva. Así, define conceptos como mantenimiento, reparación o transformación y gran reforma, para clarificar quiénes pueden encargarse de llevarlos a cabo y establecer protocolos específicos en cada caso.

Los trabajos de mantenimiento, que en el pasado fueron objeto de controversia por su definición, quedan descritos como cualquier operación que se realiza en un buque para que siga operando de forma correcta, normalmente dentro de un plan establecido para su vida útil y con cierto carácter rutinario. Los decapados, el repintado, la reparación parcial de equipos, la instalación de recambios o la limpieza de áreas del buque quedan consignados en este apartado, aunque además de establecer definiciones conceptuales, la ordenanza también incluye un listado específico con más de 50 actividades que pueden quedar encuadradas bajo este concepto.

El documento será traducido a inglés naval técnico para que los armadores puedan conocerlo

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Al margen del articulado, la ordenanza llega acompañada por un manual de buenas prácticas que incluye recomendaciones adicionales en materia de seguridad para los buques en reparación o mantenimiento. Este anexo desarrolla y profundiza los principales aspectos recogidos en la normativa, al señalar cómo se deben llevar a cabo los trabajos, y asimismo recoge elementos de seguridad básica con un nivel de detalle suficiente para que los armadores sepan cómo actuar en cada caso.

La nueva normativa ha sido trabajada durante meses por el departamento de Operaciones de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, después del frenazo judicial a un documento anterior por la ausencia de un trámite de audiencia durante su elaboración al que pudieran acudir los actores implicados. En este caso, organizaciones como la Asociación de Consignatarios de Las Palmas (Asocelpa) han aportado sugerencias que han sido tenidas en cuenta durante el proceso. Entre ellas se incluye la posibilidad de publicar el nuevo documento en inglés técnico naval para que los operadores internacionales puedan estudiarlo con detenimiento. La administración tiene previsto traducir el texto a lo largo de este año.

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