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Puerto

Charlas para humanizar la migración

Una iniciativa de los estibadores persigue la reflexión en los institutos de La Isleta sobre diversos temas | Aboubacar Drame cuenta su experiencia como inmigrante

Aboubacar Drame, a la izquierda de la imagen, durante la charla que dio ayer a la clase de 4º de la ESO del IES Franchy Roca, en La Isleta.

Aboubacar Drame, a la izquierda de la imagen, durante la charla que dio ayer a la clase de 4º de la ESO del IES Franchy Roca, en La Isleta. C. A. S.

Aboubacar Drame lleva 14 años viviendo en Gran Canaria, tras llegar desde Malí, cruzando el Atlántico en busca de una vida mejor. Ayer contó su experiencia como migrante a estudiantes de 4º de la ESO del IES Franchy Roca de La Isleta, que pudieron reflexionar, tras conocer un relato en primera persona de los horrores a los que se enfrentan, sobre las verdades, mitos y bulos que rodean el fenómeno migratorio.

«Me siento en deuda con la sociedad canaria, y me da pena que haya gente que vierta comentarios racistas porque los canarios no son así». Aboubacar Drame lleva 14 años viviendo en Gran Canaria después de arribar a las aguas de Arguineguín en una patera procedente de Mauritania. Él es un joven maliense que ahora trabaja como educador e intérprete en un centro tutelado de menores como él, ajenos en una cultura totalmente diferente y en busca de una oportunidad. Su historia sirve para humanizar la inmigración, tal y como persigue la iniciativa ¡Tú decides? de la Fundación Belén María, creada por los estibadores, en la que imparten charlas en los institutos de La Isleta para incentivar la reflexión de la juventud sobre diversos temas de interés. 

Aboubacar Drame contó ayer a dos clases de 4º de la ESO del IES Franchy Roca su experiencia como inmigrante y los motivos que le llevaron a abandonar su aldea en Malí para embarcarse en una patera desde Mauritania, a más de 2.000 kilómetros de donde vivía, con la ilusión de un futuro mejor. La de él es una más de las miles de historias de los migrantes que arriban a las costas canarias, pero su valor reside en cómo ha conseguido adaptarse a la sociedad canaria y formar una vida aquí, lejos de los suyos, tratando de ayudar a otra gente que se encuentra en la misma situación en que estuvo él hace casi una década y media. Lo hace ilusionado y feliz por conseguir facilitar un poquito la vida de sus compatriotas en el albergue de Ayagaures, donde se desempeña ahora mismo como educador e intérprete gracias a su dominio de varios dialectos africanos, el francés y el español.

Su testimonio dio paso a varios debates entre el alumnado, y la gran mayoría escuchó con atención cada palabra de las anécdotas que contó. Tanto en una de las aulas como en la otra, hubo dos temas que coincidieron. Por un lado, los estudiantes se interesaron por su impresión sobre la sociedad canaria y su hospitalidad, y si había sentido ese racismo que parece aflorar en los últimos meses. Por otro lado, también se trató cómo la llegada de unos 30.000 migrantes en los últimos dos años ha generado malestar en algunos sectores de la población debido a muchos bulos que corren por las redes sociales, como que han llegado a las Islas para delinquir o que le roban el trabajo a los propios canarios en esta situación de crisis económica tan fuerte.

«La sociedad canaria no es racista, siempre estaré en deuda», respondió Aboubacar a uno de los estudiantes.

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En ese sentido, Aboubacar trató de desmentir esas creencias que, según la periodista Andrea Cabrera, que se encarga de dar estas charlas normalmente, se ven en muchos jóvenes de los que se encuentra en su periplo por los institutos. De hecho, en una de las aulas, un comentario de uno de los muchachos sobre que los migrantes se dedican a robar o agredir a los isleños provocó una viva conversación con sus compañeros, que le recriminaron el hecho de generalizar y estigmatizar a toda la población migrante por los actos de unos pocos. Según este joven, hay muchas personas de aquí que se encuentran «desamparadas» por el Gobierno, tanto económicamente como en materia de seguridad, insistiendo en que no hace nada para solventarlo. Uno de sus colegas de clase razonó, por su parte, que este tipo de pensamientos son normales porque «la gente suele fijarse únicamente en las cosas malas, aunque sean una minoría». Incluso tras finalizar el encuentro con Aboubacar, muchos de ellos seguían comentando la jugada.

Durante su intervención, Aboubacar también aseguró que su idea es la de regresar a África alguna vez, «puesto que me siento africano y me encanta mi país». Ello causó sorpresa entre los chavales, algo a lo que el maliense restó importancia porque es una actitud muy común cuando dice esto en diferentes foros. La juventud le preguntó por su vida en Gran Canaria y si podía hablar con sus familiares a distancia. Drame admitió que lo más duro de su aventura fuera de casa fue el viaje en patera, que también levantó el interés en el estudiantado. Su periplo por aguas del Atlántico duró cuatro días y cuatro noches -poco para lo que pudo haber sido si las condiciones climatológicas y de la mar hubieran sido peores-, estuvo sin beber agua 72 horas y apenas pudo comer algunas galletas que, con la boca seca, solo eran una pasta que quedaba atrapada en la cavidad sin bajar por el esófago a causa del cansancio que sentía. A bordo de la embarcación, ni siquiera pudo ponerse de pie y la incómoda postura en la que se encontraba sentado le hizo tener muchos problemas de movilidad varios días después de haber arribado al Archipiélago. Y afirmó que, desde entonces y hasta ahora, no ha vivido racismo en su vida en España.

Un proyecto consolidado

En el encuentro con el alumnado, también hubo tiempo para abordar la cuestión del mercado laboral. Aboubacar hizo ver a los jóvenes que los migrantes «no vienen a Canarias para quitar el trabajo» porque, de hecho, «la mayoría de ellos no quiere quedarse aquí, sino que busca llegar al continente». Una de las alumnas espetó, en ese momento, que el problema es que la gente canaria «es una vaga», lo que fue aplaudido por el resto de sus compañeros, que entienden que muchos isleños rechazan puestos de trabajo que no les agradan, y que son esos los que terminan aceptando los extranjeros. «En las situaciones difíciles es cuando salen a la luz las verdaderas buenas personas», puntualizó el maliense como reflexión final.

Los jóvenes debaten sobre el incremento en la llegada de migrantes desde 2019 y los bulos que existen sobre ello.

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Esta es la quinta edición de la iniciativa ¡Tú Decides?, que ha impulsado la Fundación Belén María, perteneciente a los estibadores de la capital grancanaria. Este conjunto de charlas se llevan a los institutos públicos del barrio de La Isleta, núcleo poblacional con el que los trabajadores portuarios tienen una mayor vinculación histórica, para abordar cuestiones diversas que invitan a la reflexión de los jóvenes de distintas edades y les sitúa en un tema concreto. El programa cuenta con financiación del Cabildo insular y ha tenido una magnífica acogida en los centros educativos, que lo ven como una posibilidad de despertar la menta y el pensamiento crítico del alumnado más allá del currículo académico, lo que le augura todavía un prometedor futuro para los próximos años.  

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