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Diego López Presidente del Museo Canario

Diego López: “En esta sociedad ya no hay entidades privadas que se mantengan por sí solas”

El presidente del Museo Canario celebra y explica con detalle el convenio firmado con el Cabildo, que garantiza la actividad y el futuro de la sociedad científica

Diego López, presidente del Museo Canario, en una imagen de archivo.

Diego López, presidente del Museo Canario, en una imagen de archivo.

¿Qué significa que el Museo Canario se convierta en el Museo Insular de Arqueología?

No se debe insistir tanto en que se convierta en ello sino en que se firma un convenio por el cual el Museo Canario se liga al Cabildo de Gran Canaria y se convierte en un museo concertado. Esa es la idea principal del convenio. La Ley de Patrimonio Cultural de Canarias habla de que los museos, de acuerdo a su titularidad, pueden ser públicos, privados y concertados. Y nosotros pasamos a ser un museo concertado. Lo fundamental es que cumplimos la Ley, que establece que cuando un museo privado recibe más del 30% de su presupuesto a través de fondos públicos debe firmar un convenio de concertación.

¿Qué aspectos incluye el convenio?

La tutela, la financiación y la participación. El Museo Insular de Arqueología ya existía de facto y es este. El Cabildo, a través de un decreto del Gobierno, podría pensar en crear un Museo de Arqueología como lo hay en otras islas, y se están estableciendo en todas. Pero ha decidido que sería absurdo y disparatado porque ya existe uno con una gran antigüedad y un alto grado de eficacia.

¿A qué áreas del Museo afecta el convenio?

La sociedad científica del Museo Canario tiene otras muchas parcelas: un centro de documentación, un archivo, una biblioteca, una hemeroteca y otras colecciones que no son de arqueología, y todo eso está al margen del convenio. Es un convenio específico sobre una parcela concreta del patrimonio que tiene el Museo Canario. No se pone toda la sociedad científica en su conjunto en relación con el Cabildo. La sociedad sigue conservando plenamente su personalidad jurídica y su capacidad de obrar. Hay una realidad evidente, que es que el museo económicamente no se puede mantener solo, pero no es por ninguna peculiaridad de esta institución. Si miramos toda la sociedad difícilmente veremos ya una entidad privada con establecimiento abierto al público, personal y gastos de funcionamiento que se mantengan por sí solas. No existen. La única excepción es la Fundación César Manrique. Hay otros países donde las cosas son distintas, pero así son aquí.

Hubiera sido absurdo y disparatado crear otro museo insular de arqueología

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¿Nunca se ha mantenido el Museo con sus propios medios?

Se mantuvo sin subvenciones hasta los años 40 porque tenía su patrimonio fundamentalmente derivado del doctor Chil y Naranjo. Pero a partir de ahí el mundo fue cambiando, sobrevivíamos con las rentas agrícolas de una finca que nos dejó el doctor Chil. Hoy esa finca ya no se cultiva. Entonces esta institución y todas las que nos rodean necesariamente han tenido que acudir a la ayuda pública para subsistir. El Museo Canario está abocado, si quiere sobrevivir, a depender en parte de ayudas públicas y subvenciones. Nuestro objetivo siempre ha sido que la mitad del presupuesto anual esté cubierto con ingresos propios y el otro 50 por ciento de ayudas y subvenciones.

¿Ahora es así?

No. Ese es nuestro objetivo. Estuvimos hace años muy cerca de conseguirlo pero ahora no es así. El porcentaje desde el año pasado de ayudas públicas es mucho mayor que los ingresos que obtenemos porque ha caído brutalmente la afluencia de público, que sostenía el museo. Estamos en una coyuntura muy desfavorable. Pero prestamos un servicio público clarísimo, aquí venían todos los años sin pagar la entrada 10.000 o 12.000 personas y ni se nos ocurre cobrar a los niños. Pero ese servicio hay que retribuirlo. ¿Por qué una entidad sostiene, conserva y pone a disposición de los investigadores todo el patrimonio arqueológico que tenemos? Es de dominio público, pero está aquí y cuidada por nosotros. Ese servicio hay que pagarlo. Entonces nuestra idea es una economía dual, una entidad concertada. Y estamos encantados de que quien nos subvencione compruebe y controle el servicio que prestamos y el cuidado que tenemos con el patrimonio. El Cabildo no va a poder intervenir aquí y decir vamos a hacer esto o lo otro. No es el caso y ellos no lo pretenden tampoco. Es simplemente comprobar que el dinero que nos está dando lo estamos empleando bien y estamos cumpliendo todo lo que la Ley nos obliga. Ese es el meollo del asunto.

Es un convenio sobre una parcela concreta, no sobre la sociedad científica en su conjunto

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¿Con respecto a la Ley de 2019 qué hubiera ocurrido si el Cabildo y el Museo no llegan a este acuerdo? ¿El Cabildo estaba obligado a crear un Museo de Arqueología?

La Ley de Patrimonio Cultural de 2019, pero también la Ley de Patrimonio Histórico de 1999, decía que en cada isla habrá un Museo Insular. Hay islas en las que ya funcionaban museos insulares, como Tenerife. La situación de Gran Canaria era peculiar. Y hay otras islas en las que no había, por lo que se han ido creando: dos en La Palma, uno en La Gomera y El Hierro, y en Fuerteventura se acaba de inaugurar el Museo Betancuria. En Lanzarote han tenido más dificultades y todavía no lo han conseguido. Esa Ley de 1999 estableció que había que cuidar el patrimonio histórico de cada isla. La realidad que se encontró la legislación en Gran Canaria es que aquí ya había uno. Nada impide al Cabildo o al Gobierno crear un museo de arqueología en Gran Canaria. Pero claro, eso no tiene sentido, no podemos estar gastando dinero público en duplicar algo que ya existe. El patrimonio del Museo Canario no tiene punto de comparación con el de otras instituciones de las Islas, es mucho más rico, más complejo. Puede ser porque por suerte aquí se hayan encontrado más vestigios de la cultura antigua, pero también porque un grupo de personas se arriesgó y decidió que hay que cuidar esto. Ya se dijo claro en los estatutos: vamos a constituir un museo para conservar los objetos antiguos de los indígenas de nuestro país.

¿Este convenio hará que el Museo vaya a estar más cuidado, tenga más personal o que la entrada vaya a ser más barata?

No tiene nada que ver porque la financiación que el Cabildo nos va a aportar no va a ser mayor. Si no se firma este convenio el Cabildo igualmente nos iba a dar 600.000 euros porque han tenido esa voluntad y ese compromiso. El Cabildo nos viene ayudando con subvenciones desde hace veinte o treinta años, algunas veces más y otras menos. No vamos a recibir más dinero, vamos a intentar paliar los efectos nefastos que ha tenido la pandemia con nosotros y a intentar conseguir más dinero propio. Lo que se hace es dotarnos de una mayor seguridad, de una cobertura jurídica. No es lo mismo decir que esto es una entidad privada a la que el gobierno de turno le va dando cada año la cantidad que le parezca bien. No es lo mismo eso a decir que es una entidad concertada por la que tiene derecho a recibir una donación cada año. No se va a incrementar esta dotación, al menos este año. No es lo importante porque el Cabildo ya estaba comprometido con nosotros. Lo mismo que el Gobierno de Canarias, que nos da 250.000 euros anuales.

Nuestro objetivo es cubrir la mitad del presupuesto anual con ingresos propios; ahora no es así

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No hay comparación esta situación a cómo estaba el Museo hace cinco u ocho años.

Gobiernos anteriores nos quitaron la subvención con el argumento de que no había dinero por la crisis y nos dejó en la miseria. Tuvimos problemas grandísimos y que poner al personal en expedientes de regulación de empleo. Afortunadamente al cabo de un tiempo han repuesto la subvención y hay que agradecerlo. Con este convenio no es lo mismo que depender de la buena voluntad de los grupos políticos que estén en cada momento. Es lo más importante.

¿A qué futuro se enfrentaba el Museo Canario de no haber llegado a este acuerdo?

Siempre y cuando se hubieran mantenido las subvenciones de ahora, que no es lo mismo que ocurría hace unos años, el Museo hubiera seguido subsistiendo sin problema ninguno. Ahora bien, estas subvenciones a lo mejor de un día para otro te las quitan porque dicen que hay crisis, que fue lo que sucedió a partir del 2008. La frase es que no había dinero. Hoy tenemos una crisis peor que aquella y no se está actuando de la misma manera. Lo que ocurrió en la crisis anterior es que las primeras subvenciones que se recortaron de forma drástica y sin remordimiento fueron a la cultura. Esa situación se puede repetir porque la historia da muchos bandazos. Entonces, si al Museo le respetan las subvenciones que está recibiendo y si nosotros somos capaces de incrementar los ingresos propios el Museo seguiría subsistiendo igual sin necesidad de convenio de concertación. Ahora si alguien quiere quitar la subvención tendrá que denunciar el convenio y la voluntad actual no es esa.

¿Con este convenio pierde el Museo su neutralidad política?

Sería un disparate. El Museo lleva 141 años existiendo y no se puede hacer un cálculo de la cantidad de fuerzas políticas que han pasado por nuestras instituciones. El Museo no es apolítico porque decir apolítico es una estupidez. El museo es políticamente neutral y ha convivido durante siglo y medio con toda clase de representantes públicos. Es una sociedad científica, laica y políticamente neutral. Nunca hemos tenido una simpatía hacia determinados partidos. Sí influye el talante, las prioridades, el carácter personal, las convicciones del gobernante… pero el Museo nunca se ha visto afectado porque se pertenezca a una determinada opción política. Es más, dentro del propio museo han convivido siempre personas de toda clase de ideologías desde el siglo XIX. Nunca se ha discutido en términos políticos. Yo alguna vez he tenido que salir a quejarme, pero me he quejado de actitudes o situaciones concretas, no de fuerzas políticas, ni yo ni lo que han estado antes.

El Museo siempre fue políticamente neutral, menos tras el levantamiento de aquel señor

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Pero este gobierno ha actuado de manera muy diferente a los anteriores.

Otros gobiernos anteriores no lo han hecho porque no lo han visto claro, han tenido desinterés o incomprensión. No eran capaces de entender si esto era bueno o malo para la isla. Y en algunos casos incluso animadversión por parte de determinadas personas, pero personas, no grupos políticos. El Museo siempre ha sido políticamente neutral, menos después del levantamiento de aquel señor y lo que llamaba el movimiento nacional. Pero estamos hablando de una coyuntura histórica determinada.

¿Cuánto ha sufrido el Museo Canario en los últimos años?

Hemos sufrido, pero sarna con gusto no pica. Sufrimos porque queremos que el Museo sobreviva. Claro que sufres, como también los botes de vela latina por ejemplo, que tuvieron que dejar de regatear. No hemos sufrido el riesgo de desaparecer pero sí ha sufrido muchos avatares malos. Si no hubiera habido subvenciones en los años 60 o 70 el Museo sí podía haber desaparecido.

Para la ampliación del Museo, que lleva atascada una década, ¿qué falta? ¿Solo la venta del edificio Santa Rosalía de Telde, propiedad del Museo?

Es un proyecto muy ambicioso. No se puede pensar que se va a construir en tres días ni en cinco años. No es lo mismo por ejemplo que cuando se hizo el Auditorio. Aquí hay un proceso de adquisición de inmuebles que estaban en la manzana, de diseño de la ampliación de forma paulatina para no cerrar el Museo. Se hizo un cálculo a largo plazo. Se diseñaron tres grandes fases y hemos ido afrontando la primera. No se ha podido concluir y está pendiente de que encontremos la manera de financiar la parte que nos falta. Está muy avanzada pero no terminada. El objetivo es terminar la primera fase y plantearnos cómo se podría seguir haciendo más. La totalidad del museo que se va a desarrollar en casi toda la manzana (no toda, hay una casa que es particular) la verán las siguientes generaciones, yo no la veré.

Se nos cae la cara de vergüenza cuando un visitante no puede ver el museo por falta de ascensor

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¿Qué destacaría de esta ampliación?

El Museo va a tener un gran cambio desde el punto de vista físico por una serie de servicios básicos para que el Museo mejore. El resto de las fases van a tener salas y almacenes, lo cual está muy bien. Pero en esta primera fase habrá por ejemplo ascensores, que no tenemos, un salón de actos precioso, aparte de almacenes nuevos, también un gran patio interior que va a impedir que la gente tenga que estar en la calle aguantando los coches que se suben a la acera. Un gran taller de didáctica para los niños. El objetivo principal de la junta actual es cubrir al menos esta primera fase. Se nos cae la cara de vergüenza cuando vienen visitantes que quieren ver el museo, que tiene dos plantas, y no pueden acceder porque no hay ascensores.

¿Cómo se va a financiar?

Hay algunas propiedad que tiene el Museo y que se está intentando vender. Tenemos propiedades que podríamos destinar a esto, por ejemplo una casa en el barrio de Triana o la casa de Santa Rosalía y que probablemente nos solucione la construcción de esta primera fase. Porque esa casa que estuvo funcionando primero como hospital y después como hogar infantil, el Cabildo la ha abandonado. Lo estuvo usando muchos años como residencia de niños y nos han planteado comprarla para destinarla a una residencia de personas mayores. Y en eso estamos. El Museo Canario ya aprobó en la Junta la decisión de enajenar la casa. Con eso terminaríamos la primera fase. Y luego seguimos intentando obtener alguna subvención más, por ejemplo del Ayuntamiento, que todavía no nos ha ayudado para nada en la construcción de la ampliación.

Seguimos intentando obtener alguna subvención más, por ejemplo del Ayuntamiento

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¿Ya está aportando dinero?

El año pasado dotaron una partida presupuestaria de 650.000 euros pero fueron incapaces de gestionarla por problemas burocráticos internos. Pero les seguimos insistiendo porque creemos que el Ayuntamiento debería estar interesado en que la ciudad cuente con una instalación museística tan importante y además en un barrio que quieren promocionar siempre como es el barrio histórico. Creemos que al Ayuntamiento le convendría para la ciudad que esto se pudiera realizar. Yo ahora confío más en la venta de nuestro patrimonio antes que en las subvenciones, que son volátiles. A veces incluso tienen voluntad política de ayudarte pero la burocracia no les deja. Por falta de dinero no es y quieren darlo.

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