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El tenis más barato de España

El Real Club de Tenis de Gran Canaria sobrevive con sus socios y las subvenciones a la escuela

El Real Club de Tenis de Gran Canaria

El Real Club de Tenis de Gran Canaria La Provincia

La consolidación del covid-19 en marzo del año pasado y el consiguiente estado de alarma decretado en España y el posterior confinamiento, repercutió de manera directa a la práctica deportiva. El Real Club de Tenis de Gran Canaria cerraba sus puertas y el sonido de los raquetazos cesó en la Calle Bethoven, 1 de la capital insular.

Cuna de exitosos jugadores como Marta Marrero, este club presume de ofertar el tenis más barato en una capital de España. La cuota anual se sitúa en 280 euros y de momento la mantienen 100 feligreses que no han sucumbido al boom del pádel, el deporte de raqueta –pala en este caso– que ha inyectado un virus mayor que el del covid en los amantes del drive.

El presidente de este club fundado en 1895 bajo la influencia de la colonia inglesa asentada en Ciudad Jardín, Humberto Guadalupe, reconoce que convivir con la oferta de ocio cada día más creciente entre la sociedad se hace «difícil de llevar», pero que «de momento gracias a las ayudas económicas y a los diferentes acuerdos con empresas y clubes cercanos» se puede sobrevivir.

El directivo apunta a que el convenio que tiene con el Club de Natación Metropole, así como los clientes del Hotel Santa Catalina –actualmente A Royal Hideaway– que deciden disfrutar de las pistas de tenis, «es uno de los alicientes con los que salir adelante».

Asimismo, tampoco Guadalupe esconde que la subvención económicas que recibe del Cabildo de Gran Canaria es «importantísima», para poder mantener la actividad del club que rige y que esta está sostenida por el trabajo que lleva a cabo el director técnico de la escuela de tenis, Rafael Moreno.

También a el alma de la enseñanza de este recinto le atribuye la «supervivencia» del club durante la fase 3 decretada por el Gobierno y que mantuvo a las instalaciones «como una especie de retén» y que a medida que se ha aliviado la incidencia del virus en la sociedad insular «ha permitido ir haciendo cada vez más actividades», teniendo en cuenta que el tenis «es un deporte que se puede practicar al aire libre».

Bajo la mano de Moreno, la escuela mantiene la enseñanza y proyección de más de 150 alumnos, de los cuales, el presidente se siente «orgulloso» de tener en sus filas a los actuales campeones insulares en edad alevín e infantil.

Pero no solo esta escuela busca el progreso deportivo, sino que tal y como marca su hoja de ruta: «se trabaja para inculcar unos valores como la disciplina, el compañerismo y el esfuerzo». Ese mismo que tienen que poner día a día para mantener 126 años de historia.

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