El obispo de la diócesis, José mazuelos, ofició ayer en la catedral de Santa Ana la celebración religiosa de la fiesta de la Ascensión en la que el templo mayor de Canarias volvió a recuperar la tradicional lluvia de pétalos que se conserva desde hace 372 años, aunque algunos, como el pasado 2020, no se haya producido. Tras el paréntesis del año pasado, que coincidió con el confinamiento domiciliario, los fieles volvieron a contemplar la caída de las flores desde el cimborrio de la catedral.