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Honores y Distinciones

Guillermo Mariscal Reinoso, en memoria de una devoción que traspasa fronteras

La Ciudad distingue a Guillermo Mariscal Reinoso como Hijo Adoptivo por su impulso a la Semana Santa capitalina desde la Unión de Cofradías de la Isla

Guillermo Mariscal Reinoso, en una imagen de 2011 Quesada

Trabajador incansable y encantador en el trato, Guillermo Mariscal Reinoso Jiménez (1951-2020) fue una persona muy querida entre quienes trataron con él, tanto en su faceta pública como secretario político del PP en el Cabildo de Gran Canaria, como en su perfil más religioso al frente de la Unión de Hermandades, Cofradías y Patronazgos de la Isla. Con su valentía y saber hacer, logró devolver el lustre perdido a la Semana Santa capitalina, aunando devoción y atractivo turístico para los visitantes. Por ese legado, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria le ha concedido el reconocimiento como Hijo Adoptivo de la Ciudad a título póstumo, que recogerá su familia en el acto del 23 de junio en el Auditorio Alfredo Kraus con motivo de las Fiestas Fundacionales.

Mariscal Reinoso Jiménez llegó a la capital grancanaria desde Madrid, ciudad en la que se casó y tuvo a sus hijos después de haber nacido en Jaén y vivido en Granada, en 1984, y desde ese mismo momento sintió una conexión muy fuerte con la ciudad que le hizo pasar el resto de su vida consagrado a este rincón del Atlántico. A sus cinco vástagos les inculcó desde pequeños ese respeto por la urbe y por quienes vivían en ella, «independientemente de su procedencia, ideología, credo o forma de amar», en palabras de uno de ellos, el diputado por Las Palmas Guillermo Mariscal. De hecho, el político también destacó, en ese sentido, que el hecho de que una formación política distinta a aquella en la que militó su padre -y él mismo- durante casi toda su existencia le haya propuesto como Hijo Adoptivo «es una constatación de la forma de ser y de pensar» de su progenitor, quien «nunca hizo distingos en la faceta política ni a la hora de acometer los retos que tenía por delante, fueran los que fuesen». 

Su responsabilidad y escrupulosidad fueron las banderas que presentó en su trayectoria vital.

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En su faceta como cofrade, Mariscal Reinoso Jiménez siempre fue muy devoto de la Semana Santa, algo que le venía de sus raíces andaluzas, según aseguró su viuda, Victoria Anaya. En sus primeras Pascuas en Las Palmas de Gran Canaria, lamentó que fuera tan «pobre» pese a la belleza plástica de las imágenes y los templos del casco antiguo capitalino. Fue ahí donde surgió ese runrún que le hizo dedicar el resto de su vida a impulsar esta festividad católica en la ciudad, que ahora le reconoce el esfuerzo. Primero, como miembro de la Cofradía del Santo Encuentro del Cristo, luego en la Cofradía de los Nazarenos y, como colofón, creando y presidiendo durante más de tres lustros la Unión de Hermandades, Cofradías y Patronazgos de Gran Canaria, que nació entre 2003 y 2004 como sustituta de la anterior Junta de Semana Santa.

«Nos inculcó el amor y respeto por la ciudad y su gente desde críos», indica uno de sus hijos.

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De esta forma, y llevando por bandera su gran amor por la Semana Santa, mostró una implicación sin parangón en el día a día de las Cofradías capitalinas, pero sin llegar a cobrar protagonismo, siempre en un discreto segundo plano y manteniendo apartados los egos. Así, contribuyó a levantar esta festividad del santoral cristiano del ostracismo en el que se encontraba en ese momento en la capital, mostrando siempre una gran responsabilidad en su trabajo diario. «Se desvivía desde septiembre, maquinando todo para que estuviera perfecto: a los pregoneros, los balcones que había al paso de las imágenes, los bordillos... Era muy escrupuloso en las cuestiones de seguridad, y hubo mucha gente que le apoyó durante esos años», recordó su viuda.

En palabras de su hijo Guillermo, «el hecho de ser nombrado Hijo Adoptivo es un principio liberal tan bonito, porque viene a ensalzar la libertad de elección del lugar en el que uno decide vivir y la querencia que tiene», por lo que dijo sentir un «tremendo orgullo» ante el reconocimiento de la ciudad hacia su padre. Victoria Anaya, por su parte, lamentó que esta distinción no haya llegado estando él en vida, porque se hubiera sorprendido de recibirla, ya que «según él, no se merecía gran cosa por lo que hacía». Así vivió el nuevo Hijo Adoptivo de la Ciudad, con humildad y sacrificio, trabajando en pro de aquello en lo que creía, y con un enorme amor y respeto por la ciudad que le acogió a mediados de la década de los 80.

Nacimiento: junio de 1951

Guillermo Mariscal Reinoso Jiménez nació el 1 de junio de 1951. Tenía 69 años cuando falleció en noviembre de 2020.

Estudios: Ingeniería Química

Mariscal Reinoso Jiménez empezó los estudios de Ingeniería Química, pero a falta de un año los dejó para trabajar tras el nacimiento de su primer hijo.

Trayectoria: 30 años en el Cabildo

Poco después de llegar a la capital grancanaria en 1984, comenzó a trabajar como secretario político del grupo popular en el Cabildo de Gran Canaria, donde se jubiló en 2018. En esas tres décadas, se encargó de la formación de apoderados e interventores y, en numerosas ocasiones, del voto por correo.

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