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Fiestas Fundacionales | HIjo Adoptivo de Las Palmas de Gran Canaria
Amós García Rojas Médico epidemiólogo

Amós García Rojas: «Para trabajar en la salud pública hay que echarle mucho rock and roll»

"Cuando llegó la segunda ola nos dimos cuenta de que el virus era más listo de lo que pensábamos y lo empecé a llamar el Messi de los microorganismos"

Amós García Rojas, en su despacho. | | ANDRÉS CRUZ

Amós García Rojas, en su despacho. | | ANDRÉS CRUZ

Jefe de Epidemiología de la Dirección General de Salud Pública de Canarias y presidente de la Asociación Española de Vacunología, Amós García Rojas (Santa Cruz de Tenerife, 1954) se declara emocionado por el título de Hijo Adoptivo que la acaba de conceder la capital de la isla de enfrente a la que nació, donde lleva viviendo más de 35 años,  y espera que la pandemia se quede en un mal recuerdo para que acabe esta calamidad y para poder jubilarse. Tenía que haberlo hecho en junio de 2020, pero ha tenido que retrasar la entrada en esa nueva etapa de su vida por la pandemia. Se define como "médico epidemiólogo, vacunólogo y viejo rockero" y le gusta que le llamen el hombre de las vacunas. Asegura que Las Palmas de Gran Canaria le recibió con cariño y mucho afecto y "yo más que cariño, le tengo pasión".

Muchos nos enteramos de que no había nacido en esta ciudad cuando anunciaron su premio de Hijo Adoptivo

Soy de Tenerife. Yo salí de Tenerife a estudiar la carrera en Sevilla. Allí estaba el catedrático de Medicina Preventiva y Social, Enrique Nájera, al que todos admirábamos mucho y entonces vi la posibilidad de empezar a meterme en ese camino. Lo que sí tenía claro desde que empecé la carrera es que yo me quería dedicar a la salud pública y tuve la fortuna de sacar una plaza de interno por oposición y estuve en Sevilla durante muchísimos años de mi vida.

¿Y qué le trajo a Las Palmas?

Bueno, tiene que ver con la primera gran manifestación que se convocó un 4 de diciembre por el Día de Andalucía, que ahora se celebra el 28 de febrero. Yo fui con mi bandera canaria y había una chica de Las Palmas que vio la bandera y rápidamente vino hacia mí. Esa chica es hoy mi mujer y esa bandera canaria nos unió. Ella se vino para Las Palmas porque consiguió una plaza de profesora de instituto y estuvimos año y medio separados, hasta que nació mi primer hijo y me vine para acá. Esta ciudad me recibió con mucho cariño, con mucho afecto y yo más que cariño, le tengo pasión. El premio de Hijo Adoptivo me ha tocado mucho de verdad, me emociona. Me ha hecho una ilusión tremenda.

¿Cuál es su primer recuerdo de Las Palmas?

Mi primer recuerdo es la llegada en barco desde Tenerife, después de estar cuatro o cinco horas en alta mar, echando el estómago por la boca. Llegar a Las Palmas y ver a mi mujer que me estaba esperando, bajar con mi mochila del barco y llegar al parque de Santa Catalina.

¿Si tuviera que elegir algún lugar de la ciudad, con cual se quedaría?

Posiblemente elegiría el Auditorio, por una cosa muy simple. Mi otra gran pasión es la música y ahí he podido escuchar a Joe Cocker, Patti Smith, a Leonard Cohen, Van Morrison y otros grandes y los he podido escuchar con la gente que quiero. Luego, también escogería el edificio de la calle Alfonso XIII, donde he pasado tantos años de mi vida, bien, mal y regular.

¿Y si tuviera que cambiar algo de la ciudad, qué cambiaría?

Cambiaría algunos comportamientos intolerantes que de vez en cuando me encuentro en determinadas personas. El resto lo dejaría como está o lo mejoraría dándole cariño y afecto y haciendo una ciudad, que yo creo que se está logrando, más vivible, más cosmopolita y más tolerante.

¿Cuándo llegó a Las Palmas?

Llegué en 1986. Me acuerdo que cuando llegué era una ciudad que daba la espalda al mar . Eso ha cambiado muchísimo y ahora es una ciudad más abierta.

¿Y qué fue lo que le llevó a estudiar Medicina?

Estudié Salud Pública y Medicina Preventiva porque no me veía como un médico asistencial sino como un profesional sanitario centrado en el estudio de la población y la salud comunitaria y eso es lo que me llamó la atención de la medicina. Yo quería ser médico por eso. Mi padre era médico y de alguna manera influyó. Ninguno de mis dos hijos es médico, uno vive en Baleares y trabaja en temas digitales y el otro es músico.

Sí que les trasmitió su pasión por la música ¿no?

Sí, parece que sí, a los dos. El músico forma parte del grupo Cupido, que afortunadamente empieza a despegar.

¿Estuvo en algún grupo?

En mi época sevillana tocaba con mi guitarra acústica, una Yamaha y sí que daba algunos conciertos, muy en la línea de Bob Dylan. No soy buen guitarrista, el que es bueno es mi hijo. Yo era muy mediocre, lo que pasa es que era muy enamorado de la música. Componía canciones, hacía mis pinitos con la música, pero el que vale es mi hijo.

En estos momentos, gracias a la vacuna, casi estamos tocando a las puertas del cielo

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Tiene un programa de música en Radio Ecca, ¿cómo compagina la música con la medicina?

Sí en Radio Ecca, una vez al mes. Se llama La Posada del Blues. Ahora desgraciadamente los estudios están cerrados y están poniendo programas antiguos. Yo siempre digo que soy un médico epidemiólogo, vacunólogo y viejo rockero. Y eso tiene una justificación científica y es que para trabajar en la salud pública hay que echarle mucho rock and roll. Lo que hago es ponerle banda sonora al trabajo que hago. Yo siempre he dicho que esta pandemia ya tiene banda sonora. Empezó con The long and winding road (El largo y tortuoso camino) de Los Beatles, luego siguió con Highway to hell (Autopista al infierno), de AC/DC y afortunadamente ahora estamos, gracias a la vacuna, subiendo las escaleras del cielo (Starway to heaven) de Led Zeppelin y estamos ya casi Tocando a las puertas del cielo de Bob Dylan.

Durante la pandemia, su lema calma+paciencia y prudencia nos tranquilizaba en Twitter, ¿esa calma era real?

Sí era real. Yo veía mucho miedo y mucha angustia e inseguridad y quería transmitir paciencia, porque sabía que no se iba a solucionar en dos días, calma porque no estamos ante el fin del mundo y prudencia porque la necesitamos en altas dosis para poder conseguir una solución.

¿Cuál fue el peor momento para usted?

El peor de todos fue cuando tras la primera ola, que pensamos que la cosa iba a mejorar porque íbamos a entrar en el verano, este canalla no sólo no se desestabilizó con las altas temperaturas sino que dio lugar a una segunda ola. En aquel momento nos dimos cuenta de que el virus era más listo de lo que pensábamos y lo empecé a llamar el Messi de los microorganismos. Nos dimos cuenta de que iba a ser duro. También ha sido duro ver la cantidad de gente que ha fallecido y el no poderse despedir de los seres queridos, esos negocios que se cierran, gente que pierde su trabajo...

El hecho de que todos los días alguien me pare por la calle y me dé las gracias, eso te hace sentir muy bien. Me siento querido y respetado, por las muestras de cariño que recibo

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Es conocido como el hombre de las vacunas, ¿cómo le sienta?

La verdad es que me sienta bastante bien ser parte del sistema sanitario y contribuir a mejorar el nivel de salud de la ciudadanía. Alguna estupidez he tenido que aguantar, pero por uno que me dice una bobería me saltan cien personas dándome su cariño y su afecto. El hecho de que todos los días alguien me pare por la calle y me dé las gracias, eso te hace sentir muy bien. Me siento querido y respetado, por las muestras de cariño que recibo. Eso es impagable. Todo eso te compensa el trabajo que haces. Desde las Navidades de 2019 no me he cogido ni un día de vacaciones. Yo estoy muy agradecido a esta ciudad. Me tenía que haber jubilado en junio del año pasado, pero estaba la pandemia. Nadie es imprescindible, pero hubiera sido una gran jugarreta irme yo y que viniera alguien joven y se tuviera que tragar todo este marrón. Y por eso seguí trabajando y hasta que esto no se normalice, seguiré.

¿Ya tiene pensado lo que hará cuando se jubile?

Pienso ir a todos los conciertos que celebren. Gun and Rose ya tiene anunciado un concierto para 2022 en Sevilla. Ese es uno de los conciertos a los que quiero ir.

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