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Fiestas Fundacionales | Fragmento inicial del pregón

La ciudad y la radio

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Pregón de las Fiestas Fundacionales y San Juan de Kiko Barroso La Provincia

Buenas noches: afectuosos saludos para el alcalde; para la corporación que preside; para las autoridades que nos acompañan, para mi familia, mis compañeros y compañeras de la radio que son mi otra mi familia, para las amigas y amigos que han querido estar presentes en este acto y para la multitudinaria audiencia que nos sigue a través de mi casa Canarias Radio, la radio pública de Canaria. ¡Bienvenidas, bienvenidos!

Después del duro año que hemos pasado y de las dificultades que nos hemos encontrado, esta noche desde la plaza de Santa Ana y siendo todo un honor para mí ser el pregonero, es la hora de dar paso a las Fiestas Fundacionales de Las Palmas de Gran Canaria. Unas fiestas que, además, coinciden con la llegada del verano, con las vacaciones estivales; para la gente más joven, también la entrega de notas. Ojalá que haya muchas alegrías y con más tiempo para disfrutar de nuestras playas capitalinas, de lo mejorcito del mundo. Eso es así.

Cómo emociona ver esta plaza de Santa Ana llena, como siempre ha sido… Quizás sea este el pregón de la vuelta a la normalidad, el pregón más esperado. El del renacer. El del triunfo sobre la gran lucha. El de la esperanza. El pregón del cariño que triunfa sobre el miedo.

Esta cita que hoy tenemos es un sueño no deseado, una quiniela que te toca sin haberla echado. Mi cita de hoy con el pregón, con ustedes, empezó la noche del 13 de diciembre de 2019 en el Parque Doramas, en uno de los bancos del auditorio José Antonio Ramos; después de la presentación del primer disco en solitario de Iván Quintana, la concejala de Economía y Hacienda, Presidencia y Cultura, Encarna Galván González me dice más o menos textualmente, “Kiko tenemos que hablar” y me lo dijo con esa sonrisa, entrañable, pero que uno no sabe si es para algo bueno o para algo mejor… Nos gustaría mucho que fueras el pregonero de las Fundacionales del año que viene. Golpe en la boca del estómago, pulsaciones a mil… y respuesta inmediata, “¿tú estás loca, Rubia? Eso siempre lo hace gente súper importante, qué va…. Con lo bien que han estado los cuatro pregones anteriores con cuatro mujeres de primera. Además soy el marido del gerente de Promoción, ¿qué necesidad de meternos en líos?”. Encarna, para quien no la conozca es una mujer que jamás levanta la voz, siempre correcta y prudente me dice “tú eres Kiko Barroso, muchos años, muchos antes que Agustín, tú, micrófono en mano, recorrías las calles contando las penas y las alegrías de esta ciudad que tanto nos da”. Después de pensarlo y hablarlo en casa, el final lo conocen, este 4 de junio de 2021 estoy aquí. El año pasado no tuvimos Fiestas Fundacionales aunque sí un acto institucional en el que se recordó a nuestra gente, sobre todo a quienes ya no están con nosotros. De eso les hablo luego…

Después de aceptar el encargo venía otro tema, quizás más durito, ¿y de qué hablo en el pregón? Pues fue la propia concejala, Encarna, quien me dio la idea… “Llevas toda una vida micrófono en mano”, dijo. La ciudad, nuestra ciudad, Las Palmas de Gran Canaria, y la radio. ¡Cuánto le debo a la radio y a quienes me dieron la oportunidad! Y ¡cuánto quiero a esta ciudad por divertida y abierta, por marinera y cosmopolita, por llana y por sus riscos!

En uno de sus riscos me crié, cerquita de aquí, en San Roque, aunque nací más cerca todavía, en la portadilla, en San José, pero me reivindico de San Roque, a donde nos fuimos la familia cuando yo tenía dos años. Mis padres, Barroso, como le llamaban en el barrio, y Lolita la de Barroso —había otra Lolita— y mis hermanas Carmen y Nieves.

Mientras preparaba el pregón, seguía pensando en el motivo por el que me pidieron que estuviera aquí de pregonero ¿ilustre? Pero sí he sido uno de los niños y pibes, digamos más “desinquietos” por no decir gamberro, pero gamberro sin maldad, ¡eh! Sólo por entretenimiento y diversión.

Se puede hablar de la ciudad y pregonar sus Fiestas Fundacionales desde muchas perspectivas: históricas, literarias, urbanísticas…, pero ya les decía que me voy a fijar en una relación estrecha que siempre ha tenido la ciudad con la radio, y para hacerlo me van a permitir que tire de mis referencias más personales, cuatro programas de radio con los que crecí, de los que me enamoré de la radio y por los que, en definitiva, hoy estoy aquí.

La primera parada, seguro que la recuerdan. Así sonaba: Tamaragua, buenos días ( ...). Qué maravilla volver a escuchar la voz de Mara: «Tamaragua, señores, o lo que es lo mismo, buenos días, bienvenidos y bienhallados». María del Pino González González —Mara González—, la voz de Canarias, despertaba así a toda la Isla cada mañana. Su sintonía se apagó el pasado 20 de febrero de 2016. Un sábado antes, al mediodía, estaba comiendo en casa de mi madre y al llamarme al móvil salió su foto. “Mira, mamá, quién me llama le dije, ¡Mara González!”. Buf, cómo me siguen revoloteando las mariposas en el estómago. Mara me llamó para despedirse… A Mara la admiraba y la respetaba muchísimo, y en los últimos años entablamos amistad después de coincidir en una mesa redonda maravillosa para celebrar el 25º aniversario de la Radio Municipal de Teror junto a otro de los grandes, Antonio Betancort. También por muchos años vecino del barrio.

Mara no se ha ido, el eco de su voz y siempre sus buenos consejos están tan presentes como su mural homenaje en la plaza del Pilar de Guanarteme.

Mara trabajó en la radio durante 50 años y a través de ella puso en marcha grandes campañas sociales. A través de su implicación en programas especiales y de labor social, contribuyó a la creación de distintos centros de acogida dentro de la Isla, como la ciudad de San Juan de Dios.

A Mara le conté un día que, cuando era niño, nunca había entendido por qué ella no me había dedicado uno de esos cuentos que nos leía desde Radio Las Palmas a tantos chiquillos mientras nos vestíamos para ir al colegio. Luego supe que, para realizar la dedicatoria, las madres (los padres solían estar en otras cosas) le mandaban cartas o llamaban por teléfono. Ella quiso saldar la deuda conmigo y con la complicidad de los compañeros técnicos de la SER, entré una mañana en el estudio 2 sin saber nada, me puse los cascos en teoría para asistir a una reunión. Y ahí sonó la voz que contaba en directo desde Radio Las Palmas la historia de un niño que se llamaba Kiko, que era del barrio de San Roque y que siempre quiso trabajar en la radio. El niño que ya no era tan niño se echó a llorar mientras Mara le hizo ese regalo radiofónico. Así es Mara, así era Mara.

Mara González nació en Santa María de Guía, fue cantante, estudió para secretaria, incluso “empaquetó tomates para Mr. Leackoc y fabricó cestas de mimbre”, según recoge el diario Eco de Canarias. Más tarde, se convirtió locutora y fue una pionera en la radio dentro de la provincia de Las Palmas, medio en el que trabajó 50 años. Su voz llegó a la radio en 1966, mi año de nacimiento, desde ese momento se convirtió en la voz femenina por excelencia de Radio Las Palmas. En esta emisora estuvo al frente del programa “Tamaragua, buenos días” durante 22 años, emitido de lunes a sábado. Según aseguró la locutora al Diario Eco de Canarias, “la primera función de la radio era informar, luego los programas musicales y como complemento los magazines”.

Su profesionalidad como comunicadora y su implicación social le han otorgado a lo largo de su carrera distintos premios y honores como el de Hija Predilecta de Santa María de Guía e Hija Adoptiva de Las Palmas de Gran Canaria. Qué bien lo ha contado en su trabajo fin de grado Ariadna Gil Morales.

Esta periodista se valía de sus programas para dar voz a las mujeres, siempre que debía traer invitados para tertulias o espacios informativos traía a mujeres médicas o abogadas a la emisora, ella se preocupaba de que fueran estas las que estuvieran presentes y no ellos. Por eso Mara González fue, sin quererlo, quien implantó que la mujer tuviera mayor presencia en los medios de comunicación. Sin darse cuenta, Mara González dio los primeros pasos para el cambio de la figura de la mujer en el periodismo. Quizás una de las primeras comunicadoras feministas en Gran Canaria. ¡Siempre, gracias, Mara!

La radio y la música siempre se llevaron bien, fueron, son la eterna pareja que se han prometido fidelidad eterna y así sigue siendo.

Otra de mis referencia radiofónicas es mi querida Flora Martín, presentarla es perder el tiempo, ¿Quién no conoce a Flora Martín?

Hace ocho años que vive jubilosamente su pre jubilación no deseada. Después de cuarenta y un años de servicio, pero como dice la canción, ahora, “que me quiten lo bailao”. La franja horaria que cubría Flora con su más que conocido “A Chirona” no la ha podido sustituir nadie. Hoy ella está feliz viendo la vida pasar, y tengo el inmenso placer de que esta noche me honre con su presencia, ¡Gracias, Flora! ¡Gracias, Rubia! Hoy rechaza ofertas de colaboración, ordenando cosas y observando sin la prisa esclava de un reloj que marcó su tiempo durante muchos años, cuarenta y uno, el minutado de su vida, el minutado de la radio. Con ella tengo siempre la misma broma: “Flora, te escuchaba de jovencito”, y ella me replica: “yo empecé en la radio siendo una niña”. Lo cierto es que con ella también me enamoré de la radio, del oficio de contar lo que pasa. Cuarenta y un años de trabajo impecable dan para mucho, su programa más exitoso y a la vez el más difícil, porque escuchar y saber parar cuando hay que hacerlo a la audiencia no es fácil. Ahora estamos todos localizados, pero hace años, cada llamada de teléfono que entraba a la radio era como una lotería, nunca sabías quién estaba detrás ni qué iba a denunciar y ahí, Flora, siempre fue la mejor (...).

Texto íntegro del pregón en www.laprovincia. es

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