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Un sueño truncado

La ciudad aspiró a Capital Europea de la Cultura 2016 sin éxito | Los actos e iniciativas creativas se multiplicaron entonces por los barrios

Presentación del proyecto de Capital Europea de la Cultura 2016 en 2011 ante partidos políticos y empresarios. | | LP/DLP

Presentación del proyecto de Capital Europea de la Cultura 2016 en 2011 ante partidos políticos y empresarios. | | LP/DLP

«Vamos a potenciar los valores de Las Palmas de Gran Canaria y en unos años nos redefiniremos como ciudad». Con estas palabras, el exalcalde socialista Jerónimo Saavedra anunció en 2008 las líneas a seguir en el plan estratégico de desarrollo cuyo premio final era alcanzar el reconocimiento como Capital Europea de la Cultura 2016. Comenzó así un camino de más de tres años -hasta la llegada del veredicto de la comisión evaluadora- en el que se sucedieron multitud de actos e iniciativas creativas por toda la ciudad.

Un sueño truncado. En junio de 2011, cuando el popular Juan José Cardona apenas llevaba unos días como alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, el jurado dio su veredicto: la Capital Europea de la Cultura 2016 sería San Sebastián. La ciudad competía frente a frente, además de con la capital guipuzcoana, con Zaragoza, Córdoba Burgos y Segovia; aunque en un principio en la terna había hasta 15 ciudades de entre las que la capital grancanaria salió finalista.

Aquel abril de 2008 Saavedra definió la iniciativa de «utopia», pero una «utopia realizable». Para hacer realizar tal sueño, nacieron proyectos como el de «Engánchate al Risco», el cual buscaba crear espacios culturales en el barrio de San Nicolás utilizando solares abandonados; idea similar a la que se planteó en otros riscos. Por otro lado, el Ayuntamiento quiso rescatar los castillos de la ciudad, entre otros lugares degradados.

El Carnaval, principal fiesta de la ciudad, fue otro de los eventos que se volcó con la candidatura europea. Aquel 2011 las carnestolendas discurrieron bajo la alegoría «Mar y culturas». Aunque, si un proyecto destacó por encima de otros ese fue el denominado «parque de las creaciones», un espacio natural de 180.000 metros cuadrados en la periferia que pretendía ser un motor de iniciativas creativas para convertir a la cultura en un sector «estratégico».

Capital Europea de la Cultura es un título que otorgan el Consejo y el Parlamento Europeo. Cada año el comité negociador debe escoger entre una serie de ciudades de uno o dos países. En 2016 le tocaban a España y a Polonia -resultaron elegidas San Sebastián y Breslavia-; en 2031 le tocará otra vez el turno a España -se han interesado ya la capital grancanaria, Granada y Jerez de la Frontera- y Malta.

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