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El proyecto piloto del taxi-guagua en Tamaraceite se retrasa hasta 2022

Movilidad excusa la tardanza en la pandemia y retomará el plan cuando regrese la normalidad

Desvío hacia Las Mesas, uno de los barrios en los que prestará servicio la taxi-guagua, en la carretera GC-21.

Desvío hacia Las Mesas, uno de los barrios en los que prestará servicio la taxi-guagua, en la carretera GC-21. J. Pérez Curbelo

Los vecinos de los barrios periféricos del distrito de Tamaraceite-San Lorenzo-Tenoya tendrán que seguir esperando al menos un año y medio más para ver en funcionamiento el proyecto piloto del taxi-guagua en sus poblaciones. El concejal de Movilidad, José Eduardo Ramírez, lamentó ayer, durante una comisión de pleno municipal, el retraso que ha sufrido este expediente, excusándose en la parálisis que ha provocado la pandemia durante los últimos 15 meses, pero aseguró que, con el regreso paulatino de la normalidad se han retomado también los trabajos para su implementación.

La propuesta del taxi-guagua busca combinar el servicio de taxi de la ciudad con el de transporte colectivo para llegar a aquellos barrios más alejados del centro de Las Palmas de Gran Canaria y conectarlos con el resto de la urbe. Un proyecto que se puso sobre la mesa en la segunda mitad de 2019 y fue aprobado en sesión plenaria en diciembre de ese mismo año, con el compromiso de desarrollar una experiencia piloto a lo largo de este 2021 para saber si era viable o no. Sin embargo, puntualizó Ramírez, «llegó la pandemia y cambiaron todas las prioridades y tuvimos que paralizar todos estos trabajos a nuestro pesar». 

Antes de ello, el Consistorio capitalino mantuvo diversas reuniones de coordinación con el Cabildo de Gran Canaria, socio fundamental debido a que gran parte de estos barrios tienen itinerarios de transporte prestados por Global, en las que se distribuyeron tareas. Además, conversaron con otras ciudades españolas como Barcelona que también han implementado este sistema de transporte para conocer sus experiencias. Pero no se pudo concretar nada más y ahora, cuando la normalidad parece instaurarse tímidamente tras la pandemia, se ha retomado el trabajo intensificando los encuentros y desempolvando lo que ya se había avanzado. La intención es que, en un año y medio pueda ponerse en marcha el proyecto piloto en algunos barrios.

El servicio unirá los barrios más alejados de la ciudad en una idea que combina el taxi y la guagua.

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Desde la oposición, no obstante, se criticó la «apatía» que, según ellos, ha tenido la Concejalía de Movilidad con este proyecto. En palabras del concejal del Partido Popular Ignacio Guerra, «la MetroGuagua es otro asunto que retiene sus ritmos, pero ciertamente han seguido trabajando en la parte baja de la capital y no entendemos por qué han tenido que paralizar del todo ese proyecto que tanta enjundia tenía y tantas posibilidades daba a los vecinos». Mientras, la edila no adscrita Carmen Guerra censuró que el Ayuntamiento se preocupe más por la ciudad baja que por los barrios en la zona alta, pese a que Ramírez «sabe que es una necesidad que tienen los barrios totalmente desarraigados del resto de la ciudad que en materia de transporte público». David Suárez, de CC-UxGC, y José Guerra, de Ciudadanos, también mostraron su preocupación por los retrasos en las demandas de los vecinos que habitan estos lugares.

José Eduardo Ramírez defendió la gestión de su área, al tiempo que resaltó que la combinación de taxi y guagua «no es un proyecto fácil de desarrollar» y que su implantación no es sencilla. «Las ciudades que lo han puesto en marcha han tardado años en sacarlo adelante», concluyó.

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