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Capital Europea de la Cultura: La huella de un sueño

La ciudad vuelve a aspirar a convertirse en Capital Europea de la Cultura una década después del primer intento

Escultura de Martín Chirino en Triana, última huella del sueño europeo

Año 2066. El dramaturgo alemán Hans L. Thomas, premio Nobel de Literatura 2052, cuenta en su haber más de 30 obras publicadas, 25 de las cuales fueron escritas en Las Palmas de Gran Canaria. “Lo que me sorprendió fue el alma de la ciudad y el carácter abierto y optimista de sus habitantes”, señala a cámara en el transcurso de una entrevista. Relata su experiencia en una ciudad que celebra los logros alcanzados medio siglo después de haber sido proclamada Capital Europea de la Cultura. Un legado en el que destaca el nacimiento de la Generación del 2016, con multitud de escritores, pintores y músicos que han desarrollado en las Islas su carrera artística. Sería un futuro excelente, de no ser porque este relato es, simplemente, pura ficción.

En la vida real, la candidatura de la capital grancanaria para ser declarada Capital Europea de la Cultura 2016 decayó en junio de 2011. Una década después, el alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, Augusto Hidalgo, anunció esta semana que la ciudad volverá a postularse para ser Capital Europea de la Cultura, con el año 2031 como horizonte. Ya en la presentación de la candidatura -que tuvo lugar el pasado lunes en el recién recuperado edificio Fyffes-, Hidalgo destacó que se tratará de «un viaje ilusionante» que aspira a traer una explosión de creatividad, con la puesta en marcha de espacios culturales y la proliferación de eventos varios. Algo parecido a lo que ocurrió hace 10 años, cuando la clase política y buena parte de la ciudadanía se implicaron en la causa. De aquellos días quedan vestigios, la huella de un sueño europeo que no pudo ser.

Una pieza audiovisual

Hace justamente una década, la delegación que defendió la candidatura de Las Palmas de Gran Canaria como Capital Europea de la Cultura 2016 presentó ante el comité de expertos un vídeo que, tal y como recuerda el realizador del mismo, el director de cine Damián Perea, pretendía causar «un rápido impacto», huyendo del tradicional vídeo de promoción turística. Una pieza audiovisual en la que un robot humanoide hacía un repaso mediante entrevistas a los logros alcanzados por la ciudad 50 años después, en un futurista 2066. El jurado quedó sorprendido, señalaron varios de los presentes aquel 28 de junio de 2011. Pero, finalmente, la ciudad que logró el título fue San Sebastián

Logo candidatura Las Palmas de Gran Canaria 2016 LP/DLP

Aquella candidatura, impulsada por el alcalde Jerónimo Saavedra, iba de la mano de una serie de iniciativas y proyectos que buscaban transformar la ciudad desde la cultura. Como parte de una exposición callejera del artista Martín Chirino, la escultura La espiral del viento es una de las últimas huellas del sueño europeo. Puerta de entrada a la calle Mayor de Triana -al estar situada junto al parque San Telmo-, el escultor llegó a decir entonces «no estaba hecha para Triana, pero parece que hubiera nacido aquí». La obra, fabricada en bronce y con cinco metros de alto, permanecía hasta entonces casi desapercibida en una rotonda de la autovía de Barranco Seco. 

Otras tres esculturas de Chirino -El Pensador, Raíz y Mediterránea- completaban la exposición. Las cuatro obras de este escultor isleño de talla internacional pertenecían a distintas instituciones públicas y privadas y estaban expuestas hasta ese momento en distintas ubicaciones de la Isla. Fueron trasladadas a Triana con motivo de la visita del Comité de expertos de la Unión Europea que debía evaluar la idoneidad de la ciudad para poder albergar la Capital Europea de la Cultura.

Tras caer la candidatura, las esculturas de la exposición de Martín Chirino volvieron a su sitio original, salvo ‘La espiral del viento’

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Las esculturas permanecieron en Triana durante el verano pese a que el jurado declinó la candidatura de la capital grancanaria en favor de Donosti-San Sebastián. En septiembre regresaron a sus distintas ubicaciones -El Pensador al campus de Tafira de la ULPGC, Raíz a Infecar y Mediterránea en uno de los márgenes de la autopista del Sur-. Todas menos una. La espiral del viento, que en un primer momento estuvo en el cruce de la calle Mayor con Malteses, fue recolocada en uno de sus extremos, junto al parque San Telmo. El propio Chirino llegó a decir que esa era su voluntad. «Ha encontrado su espacio en Triana, parece que siempre ha estado ahí», señaló, «esta es realmente la puerta principal. Parece que está dando la bienvenida al visitante».

«Teníamos propuestas muy interesantes, abiertas, con repercusión internacional», señala Juan Cambreleng, director artístico de la candidatura, diez años después de que esta decayera. «La ciudad tiene actos todo el año, tiene gran bagaje cultural, no era algo artificial construido para ese momento», indica al tiempo que resalta que pudo haber sido una oportunidad «excelente» como puente tricontinental entre Europa, África y América. Además, resalta la «maravillosa» participación ciudadana de aquellos días.

Una década después, apenas queda rastro de esas iniciativas ciudadanas. Los retratos de Pérez Galdós, Alfredo Kraus o Mary Sánchez en los cuadros de luz de distintas calles de la ciudad han ido desapareciendo poco a poco. La misma o peor suerte corrió el mural con más de 3.000 flores que embelleció las abandonadas paredes del Tívoli. Esta última iniciativa, en la que participaron escolares de 20 colegios diferentes, llevó el nombre de Una flor: Un deseo y contó con la participación de la asociación HurbMana.

HurbMana proyectó la rehabilitación de los Riscos como eje de la candidatura y acercar así la cultura a los barrios

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Precisamente, la arquitecta Esther Azpetia, de HurbMana, fue promotora de uno de los principales ejes de la candidatura. Participó en un proyecto que pretendía rehabilitar los Riscos al mismo tiempo que acercaba la cultura hasta sus calles. En San Nicolás abrieron un taller donde, con la ayuda de los vecinos, hicieron varias actuaciones; dando una nueva cara a zonas degradas desde hacía décadas. En la calle Domingo Guerra del Río, por ejemplo, llegaron a hacer un mural con las caras de los niños y las niñas del barrio. Pero de aquello resta un rastro más bien escaso.

Al poco tiempo de decaer la candidatura el local en San Nicolás cerró sus puertas y el mural de las caras, situado justo enfrente del taller, desapareció unos años después. El proyecto de rehabilitación incluía una zona con aparcamientos y miradores escalonados en San Roque con miradores -propuesta que el Ayuntamiento ha rescatado ahora-, recuperar las baterías de San Juan como una zona de ocio y esparcimiento -en el último año Urbanismo ha dado los primeros pasos en la recuperación de este lugar histórico-, y la creación de un cine al aire libre en un solar en lo alto de San Nicolás. Este último espacio degradado mantiene el uso cultural en el Plan General de Ordenación (PGO); en el verano de 2017 la iniciativa Arquitecturas Colectivas pintó allí un mural con el lema Cultura en/es lucha.

Parque de Las Creaciones

Si los Riscos fueron un eje fundamental en la candidatura, de hecho el logo se inspiró en la silueta de estos barrios, el nacimiento de nuevos espacios culturales no se quedó atrás. En este caso el buque insignia fue el parque de Las Creaciones, un espacio de 180.000 metros cuadrados con instalaciones dedicadas a la innovación cultural. El proyecto aprovechaba el antiguo cuartel Manuel Lois, en el barranco de Tamaraceite, abandonado por aquel entonces. Los trabajos de restauración comenzaron, pero al decaer la candidatura las ayudas de Europa no llegaron y los recortes presupuestarios de la crisis hicieron el resto. Aún así, tras la rehabilitación parcial el edificio ha sido lugar de ensayo de las murgas y grupos del Carnaval; además allí se construyeron parte de los decorados de la película Palmeras en la nieve, entre otros usos.

Nardy Barrios, entonces concejala en el Consistorio, recuerda que este proyecto fue «mucho más ambicioso», pues incluía la utilización de los viejos túneles de munición del Manuel Lois, «que tienen una acústica buenísima». Además, apuntó que la idea era conjugar el parque con el plan que el arquitecto José Miguel Alonso Fernández-Aceytuno tenía para la recuperación medioambiental del barranco de Tamaraceite.

«La inversión que se podía haber hecho nos habría dejado infraestructuras para la posteridad», precisa Cambreleng. Y es que la idea era, además, recuperar los castillos de La Luz, Mata y San Francisco. Salvo este último, los otros dos pudieron abrir sus puertas en la legislatura de Juan José Cardona, «fueron años difíciles pero casi de milagro pudimos hacerlo», resalta Isabel García Bolta, entonces concejala de Cultura y quien ve ahora la nueva candidatura como «una gran oportunidad». También en esa misma etapa acabaron los trabajos de reutilización y conversión del viejo Estadio Insular.

Huella también dejaron los dos vídeos promocionales que creó el director de cine Damián Perea para la candidatura. El primero, Una luz en el océano, futurista para crear impacto; y el segundo, titulado Los sueños se hacen realidad, para generar «emociones» con una banda sonara y una narración épicas, con un rodaje basado en un time lapse, una técnica novedosa por aquel entonces. Incluso, una de las miembros del jurado que evaluó la candidatura llegó a solicitar una copia. Ahora toca ver qué ocurre en el «viaje» que queda hasta 2031, en el que Las Palmas de Gran Canaria se enfrenta, por el momento, a Granada, Jerez de la Frontera y Burgos. ¿La decisión del jurado? Previsiblemente en 2025.

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