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Ocho estudiantes canarios de FP idean un aparcamiento para patinetes eléctricos

Estudiantes de FP del IES El Rincón consiguen financiación estatal para desarrollar con otros centros catalanes un aparcamiento de VMP con gestión a través de una app

De izquierda a derecha, Alejandro Pazos, Juan Thielmann, David Freyre, Sonia Castro, Tiburcio Cruz y Gabriel Rodríguez, la semana pasada.

De izquierda a derecha, Alejandro Pazos, Juan Thielmann, David Freyre, Sonia Castro, Tiburcio Cruz y Gabriel Rodríguez, la semana pasada. José Carlos Guerra

Un grupo de estudiantes del curso de Desarrollo de App Multiplataforma del IES El Rincón han conseguido que el proyecto en el que colaboran con otros dos centros catalanes fuera seleccionado por el Ministerio de Educación para obtener financiación, una forma de hacer ver que la FP da oportunidades.

La FP da muchas oportunidades, y para muestra un botón. Un grupo de estudiantes del grado de Desarrollo de App Multiplataforma del IES El Rincón han conseguido la financiación del Ministerio de Educación para llevar a cabo un proyecto multidisciplinar en el que colaboran con otros dos centros educativos de Cataluña. Su idea consiste en la creación de un aparcamiento para patinetes eléctricos que dispone de un punto de recarga cuya energía viene de fuentes limpias, y que se gestiona a través de una app para móvil. Esta última es la parte que ellos han tenido que desarrollar en coordinación con otros compañeros mecánicos, eléctricos e incluso con un equipo de administración y marketing. 

Alejandro Pazos, Juan Thielmann, David Freyre, Sonia Castro, Gabriel Rodríguez, Aarón Medina, Carlos Sánchez y Sebastián Moreno son los estudiantes del IES El Rincón que se embarcaron en esta aventura, «engañados un poco por los profesores, que no contaron la magnitud del proyecto», según bromearon. Y es que lo ambiciosa de la idea se fue descubriendo poco a poco, conformen avanzaban las reuniones, todas ellas telemáticas, de coordinación y trabajo con los institutos Esteve Terradas y Bernat El Ferrer, ambos catalanes. «Al principio, nos pareció una buena forma de aprender, nos ha ayudado a emplear herramientas que no teníamos en nuestro día a día en las clases», comentaron los estudiantes, que son de tres turnos distintos: el matutino, el vespertino y el nocturno. De hecho, muchos de ellos se conocieron hace menos de dos semanas, durante la presentación del proyecto BlueCity -así se llama- en el propio instituto capitalino. 

El parking de patinetes eléctricos tiene punto de recarga que funciona con energía limpia y a través de app.

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«Como unas prácticas a lo bestia». Así definieron la experiencia, en la que tuvieron que trabajar por remoto con sus compañeros de aventura catalanes, coordinándose con diferentes departamentos como si ya estuvieran en un entorno muy cercano a la realidad laboral que vivirán a partir de ahora. Precisamente, ese trabajo multidisciplinar y la armonización entre distintos centros educativos fueron dos puntos que el Ministerio valoró positivamente a la hora de seleccionar esta iniciativa junto con otras 15 a nivel estatal. 

Todos ellos ensalzaron el poder trabajar en un ambiente muy profesional como una de las grandes ventajas de embarcarse en esta aventura, en la que no dudarían volver a enrolarse si se le volviera a plantear la posibilidad. Pero también resaltaron todo lo que han aprendido, que se escapa por mucho lo que aparece en los libros de texto: «Antes desconocíamos todo este tema de programación, pero ahora estamos más que preparados para hacerlo de nuevo». Y es que, para llegar a buen puerto, tuvieron que adaptarse a un nuevo lenguaje para programar que les ha resultado complicado y que se encontraba en un entorno muy distinto al que ellos solían utilizar, hasta el punto que llegaron a ver muchos vídeos en Internet y meterse en cursos online para estar a la altura exigida.

La complicación fue todavía mayor por el hecho de estar cada uno trabajando desde casa o en sus respectivos turnos de clase, sin comunicarse entre sí de forma presencial. «Conectar la parte eléctrica con la de desarrollo de la app fue un auténtico quebradero de cabeza», explicaron. Tal fue la proporción de trabajo remoto que no vieron el aparcamiento que habían ayudado a diseñar hasta el día antes de la presentación en el IES El Rincón, cuando ellos mismos lo montaron para darlo a conocer. En ese sentido, aseguraron haber aprendido, en los casi 15 meses que duró el proyecto, algo muy valioso como es comunicarse a distancia y cuestiones de inteligencia emocional e intercambio de información entre distintos departamentos. 

Presentación del proyecto BlueCity hace una semana en el IES El Rincón LP/DLP

En esa presentación de hace casi 15 días, dieron a conocer su propuesta al concejal del distrito Luis Zamorano, que se mostró muy interesado por la misma y su desarrollo, y habló del orgullo que supone para el barrio y para la ciudad el contar con estudiantes tan bien preparados y con tanta iniciativa. Y es que la Formación Personal, pese a ser históricamente estigmatizada por la población, es una fuente de conocimiento práctico muy importante. Con ella se pueden lograr «grandes cosas», algo que intentan mostrar estos estudiantes con su logro: «Que no tengan miedo de apuntarse a un ciclo», invitaron a la población que pudiera estar interesada.

Lo que más gustó a los estudiantes fue el desenvolverse en un entorno muy cercano al mundo laboral.

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Según uno de los profesores que les apoyó en todo este proceso, Tiburcio Cruz, en la FP es muy importante «el trabajar de manera multidisciplinar», tal y como ha hecho este grupo de alumnos con el proyecto BlueCity. También, agregó, «otra cuestión que funciona muy bien es la relación con las empresas», ya que al final son ellas las que se encargan de financiar iniciativas -en este caso, ha habido una colaboración con una compañía de Ciudad Real- y de insertarles en el mercado laboral. «Podríamos hacer proyectos similares a este incluso entre distintos centros educativos de la propia Isla», indicó como posibilidad más que plausible el docente. Ello multiplicaría los beneficios de la sociedad canaria y el aprovechamiento del alumnado de este tipo de educación. 

Con BlueCity, la ambición de este grupo de estudiantes es enorme. Una vez han visto que es posible crear un proyecto como este desde cero y que el prototipo arribe a buen puerto, quieren dar un pasito más y llegar hasta el final, que fructifique y lo compre alguna empresa o administración para ponerlo en marcha y que salga del laboratorio. Algo que su profesor les animó a que persiguieran, terminando de pulir los errores que puedan detectar en el prototipo en las próximas semanas, en la que los visitantes del Museo Elder podrán verla en las instalaciones durante todo el verano. De hecho, algunos de ellos van más allá y lamentaron que este tipo de iniciativas no sean más habituales en sus estudios académicos, solo si llega una financiación especial por parte del Ministerio. 

Esta misma semana, viajarán hasta Barcelona para presentar en el CityLab el proyecto BlueCity junto con sus socios catalanes. Allí esperan hacer ver a potenciales inversores que la innovación que supone este aparcamiento para VMP es muy útil e interesante para la población, porque aglutina alguna de los principales objetivos que se marcan las ciudades en estos tiempos modernos: fomentar el uso de medios de transporte blandos, usar métodos limpios para generar energía, e impulsar el concepto de las Smart Cities mediante la app. Todo un valor.

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