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El fiscal pide cuatro años de cárcel a un joven por intentar violar a una amiga

La víctima declaró que mientras Gabriel G. intentaba la agresión sexual le confesó que «lo sentía pero que estaba muy cachondo y no podía parar»

El Tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial encabezada por la magistrada presidente Pilar Parejo Pablos. | | LP/DLP

El Tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial encabezada por la magistrada presidente Pilar Parejo Pablos. | | LP/DLP

El fiscal ha pedido una condena de cuatro años de cárcel para un joven acusado de intentar violar a una amiga tras invitarla a una fiesta en su casa situada en la capital durante el verano de 2018.

Ayer se celebró el juicio contra Gabriel G. en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Las Palmas por supuestamente haber cometido un delito de agresión sexual en grado de tentativa hacía una amiga suya cuando él tenía 18 años y ella 16. La víctima narró ante la Sala que había sido invitada a una fiesta en la vivienda del acusado pero momentos después de su llegada al domicilio algunos amigos suyos se encontraban durmiendo y otros ya se habían ido porque estaban cansados al sumar 24 horas de celebración. Su ex, por su parte, había salido a buscar los instrumentos para ser el Dj del espectáculo, algo que le sorprendió ya que no le habían comunicado que él estaría ahí tomando en cuenta que no tenían buena relación.

Sin embargo, esa «sorpresa» quedó desplazada cuando por unos momentos se quedó a solas con el acusado al que consideraba su amigo por lo que se pusieron a ver una película en el salón pero Gabriel G. comenzó a insistirle en que le diera un beso y ella cedió «presionada» ya que él no le gustaba ya que le indicó que si no lo hacía dejaría de ser su amiga y tendría que abandonar su casa, algo que no podía hacer porque la condición de su padre para dejarla acudir era que pernoctase en el domicilio porque é estaría trabajando durante esa madrugada y pasaría a buscarla tras salir de su empleo. El acusado, según la afectada, intentó subirla encima de él pero su ex había regresado y estaba tocando la puerta, momento que ella aprovechó para intentar «escabullirse de la situación» pero Gabriel G. le respondió que «le ponía más» que él exnovio de ella estuviese tocando. Pese a eso logró levantarse por lo que el acusado finalmente accedió a abrir la puerta.

Tras huir de esa situación, decidió bajar a la habitación de los padres del encausado para fumarse un porro porque «estaba nerviosa» y mientras lo hacía su presunto agresor apareció nuevamente. Ella estaba recostada de la cama pero al verle entrar se levantó y empezaron a conversar sobre la relación de la víctima con su expareja y en un momento dado le indicó que quería «continuar con lo que habían iniciado». «En ese momento me empujó contra la cama me bajó las medias y las bragas», lamentó entre sollozos.

Una testigo asegura que el encausado «tiene un fetiche porque le gustan las niñas menores»

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El joven que estaba sobre ella durante todo este momento intentó penetrarla tras decirle «lo siento pero estoy muy cachondo y no puedo parar». «Intentó penetrarme pero no pudo, así que dejó de intentarlo y me dijo: lo siento, ¿quieres un abrazo?», narró la afectada a la vez que matizó que se quedó en shock porque no imaginaba que su amigo le haría eso. «No pude hacer nada», insistió entre lágrimas.

Acto seguido, la víctima salió corriendo de la habitación y fue al baño a vomitar. Después, acudió a el dormitorio donde estaba durmiendo su amiga y la pareja de ella para contarles lo sucedido, pero ella no se estaba «enterando de lo que había sucedido» porque venía de pasar 24 horas de fiesta y estaba «perjudicada». Además, accedió a contarle lo que le había ocurrido a su ex tras la insistencia de éste en saber lo que le estaba haciendo llorar de esa manera por lo que se quedó a compartir el cuarto con él hasta las seis de la mañana que llegó su padre a buscarla. La joven explicó que tardó tres meses en denunciar los hechos porque no tenía pensado hacerlo y es que su autoestima «era baja y sentía que eran cosas que me tenían que pasar y que podría olvidar en cualquier momento». «Denuncié porque no podía vivir, no podía dormir bien ni quedar con amigos. Sentía que esto no debía pasarle a más nadie», aseveró.

Una testigo contó que fue invitada a una fiesta en 2016 en la casa del acusado y cuando ella tenía 14 años. Ellos dos fueron los últimos en quedarse dormidos por lo que él, «que estaba bastante drogado, comenzó a ligar conmigo y yo no sabía cómo reaccionar. Hasta que en un momento me dijo que no lo dejase sin sexo», apostilló la joven. A preguntas del fiscal la testigo reseñó que mantuvieron relaciones porque a ella «siempre» le pasan esas cosas. «Ya me habían pasado y asumí que no tenía opción de decir que no, él me daba asco», reiteró la joven al tiempo que denunció que «a Gabriel le gustan las niñas menores, es como un fetiche. Por eso se va a la zona de San Telmo con un grupo de hombres mayores que él y se juntan con niñas a las que les dicen cosas como que son muy maduras para su edad».

El novio de la amiga de la afectada quién a pesar de haber consumido alcohol y sustancias estupefacientes durante 24 horas se «encontraba bien» señaló que la víctima entró a la habitación donde él dormía con su novia porque estaba nerviosa ya que había tenido un roce con Gabriel. Además, aseguró que ella le comentó que se estaba besando con el encausado y que, además, los habían observado cuando estaban en el salón viendo una película y que «ha hecho estas acusaciones con otros chicos que han sido su pareja».

El acusado, por su parte, negó haber intentado agredir a la víctima y en sus declaraciones a la Policía Nacional indicó que habían dormido por separado y que ella fue quien le besó, por lo que el letrado de la defensa interesó para él la libre absolución mientras que el fiscal insistió en que se le debe imponer una condena privativa de libertad de cuatro años de prisión por el delito de agresión sexual en grado de tentativa y 5.000 euros de indemnización al dar «plena validez al testimonio de la víctima» y reseñó que la estrategia del encausado es «besarlas para conseguir que accedan a sus deseos». El juicio ha quedado visto para sentencia.

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