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Las Canteras inaugura el verano

Las terrazas de la playa se llenan de clientes en un aperitivo de las vacaciones estivales | Los más incondicionales resisten en la arena pese a las nubes

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Las Canteras inaugura el verano. José Carlos Guerra

El calendario dice que el verano comenzó de forma oficial el 21 de junio, pero lo cierto es que para la mayoría de quienes viven en Las Palmas de Gran Canaria arrancó ayer. Con sus 543 años recién estrenados, la ciudad regaló a sus habitantes una jornada festiva para comenzar a saborear sus tradicionales días estivales de sol y -sobre todo- nubes. Tras una noche de San Juan tranquila en la que las aglomeraciones de antaño se transformaron en grupos dispersos, el paseo, la arena y el mar de Las Canteras volvieron a convertirse en el corazón de la ciudad, el lugar donde cada cual encuentra algo que hacer para disfrutar de la vida.

«En el día festivo, una busca un poco de alegría, salir del estrés del día a día», celebraba Irene Morillo mientras brindaba con su amiga María del Valle en una de las terrazas del paseo. Estas dos vecinas de la zona Puerto se dieron cita en la playa para tomar el aperitivo -«No venimos a comprobar cómo está la playa», bromeaban- y aplaudían la limpieza del arenal tras ‘la noche más corta’, aunque no coincidían en su opinión sobre los fuegos artificiales, que en esta ocasión cambiaron La Puntilla por varias localizaciones repartidas por la ciudad. Irene defendía que parecían «bombas atómicas», mientras que para María «fueron muy bonitos».

Estas dos amigas no eran las únicas que celebraban el cumpleaños de la ciudad en las terrazas de Las Canteras. Los restaurantes, heladerías y cafeterías del paseo hicieron buena caja durante un día festivo en el que las nubes invitaban más a sentarse en una silla que a tumbarse sobre una hamaca. Incluso los más incondicionales a la arena, como Liowa Rodríguez y sus amigos -«Da igual que el tiempo no acompañe», aseguraba desde su toalla-, hacían planes para comer algo cerca. «Hay que ayudar, la cosa está fastidiada para todos», argumentaba.

Las Canteras inaugura el verano

Ella, como muchos de los que ayer pasaban el día en la playa, no había visto los fuegos artificiales la noche anterior. El joven Miguel Navarro, que poco antes de la hora de comer descansaba tras un partido de voley playa en la zona deportiva de la playa grande, se quedó sin contemplarlos porque «estaba malo, pero no covid, sino alergia». Algunos de sus amigos sí pudieron vivir en directo el espectáculo de los voladores, aunque desde casa: «Estábamos en un apartamento por la zona, pero no bajamos a la playa, los vimos desde allí por cenar sin salir».

Tampoco los vio Eva Acosta, que atendía a sus hijos en la gran zona de juegos infantiles que hay cerca de la plaza Saulo Torón. «Con el rollo del covid, ni caí en que era la Noche de San Juan y solo me di cuenta cuando oí los voladores en mi casa», explicaba sin demasiada tristeza. A cambio de perderse los fuegos artificiales pudo pasar el día con los niños, aunque el tiempo no acompañara. Con la marea revuelta, el mejor barco de Las Canteras es la gran nave del parque infantil que hay instalado sobre la arena. Allí se entretenían sus hijos, aunque a la una de la tarde comenzaba a agotarse su tiempo de diversión: «Ahora mismo toca recoger», les advertía. Para el próximo año, ella y Aurori Fernández, que se encontraba a su lado, tenían un deseo: «A ver si el próximo se puede hacer con fiesta y sin mascarillas».

Mientras padres y niños jugaban en el parque infantil, en un banco del paseo permanecían sentados la pareja formada por Nerea Gálvez y Ángel Rubio. Aun con las mascarillas puestas, en sus ojos se reflejaba la satisfacción de haber aprovechado la mañana haciendo deporte. «Ahora nos hemos sentado aquí al fresquito, entre comillas», comentaba ella en referencia al tiempo, por momentos desapacible. «Va y viene», apostillaba él. Nerea, que solo lleva unos años viviendo en Las Palmas de Gran Canaria, pudo disfrutar por primera vez de la jornada festiva del 24 de junio en este 2021, ya que hasta ahora siempre le había tocado trabajar en el día de la fundación de la ciudad, aunque ayer reconocía que por la noche se habían limitado a dar un paseo mientras contemplaban los voladores, para así evitar aglomeraciones: «Como había gente en la playa decidimos no meternos, solo salimos a ver los fuegos».

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