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Cecilia, vecina de Almatriche de 86 años, se juega la vida cuando va a la farmacia

Tiene que desplazarse con su andador por la carretera sin aceras

Cecilia Suárez

Cecilia Suárez

Cecilia Suárez tiene 86 años y camina con la ayuda de un andador pero cada vez que tiene que coger la guagua o ir a la farmacia a comprar medicinas lo hace arriesgando su pellejo porque no le queda más remedio que desplazarse caminando por los bordes de la carretera GC-310, sin aceras y en algunos puntos sin casi arcén.

“A ver si nos ponen las aceras. Yo no pido una acera ancha, como quepa mi carrito, es suficiente”, demanda Cecilia, que añade que “lo pide no solo por ella sino por el resto de vecinos” que se ven afectados por el problema. "Yo voy despacito y siempre llego a mi destino, vaya a donde vaya. Y aunque sé que es arriesgado, tengo que hacerlo, tengo que salir. Yo tengo mucho cuidado con los coches y aunque unos me respetan, otros no, porque vienen algunos machos locos que pasan a ras y apenas los puedes esquivar. Yo me paro para que ellos pasen”, pero a veces no le da tiempo de lo rápidos que van.

Cecilia se ha convertido en el símbolo de la resistencia, de la lucha de Almatriche Bajo que han iniciado los vecinos del barrio, a través de la asociación de vecinos Princesa Texeida y la plataforma @Almatriche Bajo, para que les hagan las aceras. Cecilia se ha sumado a todas las movilizaciones convencida de que es la única forma de que las administraciones se decidan a solucionar un problema que se remonta a muchos años atrás. Así lo asegura convencido Fernando Miguel, portavoz de la plataforma, quien añade que «se ha vuelto nuestra imagen de la lucha, es una guerrera». Cecilia Suárez, que el próximo mes de noviembre cumplirá los 87 años, ha traído a este mundo a diez hijos, seis de los cuales nacieron en la ciudad africana de Bata, cuando Guinea Ecuatorial era una colonia española, y los otro cuatro en Gran Canaria.

Asegura, con una vitalidad a prueba de bomba, que por dentro se siente como una chiquilla. Ha sido siempre una mujer fuerte, resistente a las enfermedades, pero en estos momentos sufre las consecuencias de una caída que tuvo hace cuatro años, que le rompió una pierna. «Desde entonces tengo que ir con el andador a todos los sitios, porque me partí la tibia y el peroné», aclara Suárez, quien reconoce que es «muy arriesgada. Pero es que tengo que salir de mi casa. Me dicen que tenga cuidado con los coche y yo lo tengo. Yo me paro hasta que pasan y los esquivo, pero a veces no hay ni sitio para esquivarlos. Yo solo hago la bajada, para arriba no subo, porque hay que cruzar y es necesario esquivar los coches que pasan en los dos sentidos y eso sí que es un peligro de verdad. Esta carretera está fatal. A veces se me tuercen las ruedas de lo mal que está y pienso que cualquier día me voy de cabeza». Porque otra carencia de la carretera es la falta de pasos de peatones y de marquesinas y de alumbrado. Cuando los vecinos se ponen a enumerar las necesidades del barrio empiezan y no paran. Le gustaría que el presidente del Cabildo, Antonio Morales, y el alcalde de la capital grancanaria, Augusto Hidalgo, se dieran una vuelta por Almatriche Bajo. «Para que vieran como estamos aquí. Claro que ellos vendrán en sus coches lujosos y no se bajarán al suelo», cree Suárez, quien aclara que reclama las aceras por ella y «por todos los peatones. Se piden muchas cosas, pero yo pido aceras».

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