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El senegalés de los 9 millones de sonrisas

Mamadou Lamine Fall reparte 9.475.000 euros en el sorteo del Cuponazo de la ONCE entre sus clientes de Mesa y López

Mamadou Lamine Fall, ayer en los alrededores de su casa en Tafira Baja, sostiene sus cupones de la ONCE

Mamadou Lamine Fall, ayer en los alrededores de su casa en Tafira Baja, sostiene sus cupones de la ONCE José Carlos Guerra

Tras dos años vendiendo el cupón de la ONCE en Mesa y López, Mamadou Lamina Fall repartió el viernes 9,4 millones de sonrisas a 20 agraciados en el sorteo del Cuponazo. Una hazaña que le llena de alegría y le sirve para devolver parte de lo que la sociedad isleña le dio tras llegar de su Senegal natal.

La fortuna sonrió este viernes a muchas personas que acuden diariamente al centro de salud de Alcaravaneras, en la intersección de Olof Palme con Mesa y López. Un vendedor senegalés de la ONCE, Mamadou Lamine Fall, ha entregado este viernes más de 9,4 millones de euros del sorteo del Cuponazo a 20 boletos ganadores, uno de los cuales se ha llevado la friolera de 9 millones y otros 19, 25.000 euros cada uno. Una historia de superación que culmina con el hecho de haber repartido alegría entre la sociedad que le acogió como uno más tras abandonar su Senegal natal hace casi un lustro en busca de una vida mejor.

"Estoy super contento de repartir tanto dinero a mis clientes", ha asegurado este sábado Mamadou Lamine Fall, después de conocer a primera hora de la mañana que había vendido hasta 20 cupones premiados en el sorteo del viernes. Un total de 9.475.000 euros que han ayudado a familias que pueden estar pasándolo mal en medio de la crisis provocada por la pandemia, lo que también alegra a este joven de 34 años, quien se ha mostrado más que ilusionado con la posibilidad de haber contribuido a resolver algunos problemas entre las personas que han resultado agraciadas.

Contando 30 años, este senegalés abandonó su tierra natal, en la que no encontraba oportunidades y donde su discapacidad no era reconocida. Y es que Fall es tartamudo, lo que le ha abierto las puertas a trabajar para la ONCE repartiendo ilusión en las calles, concretamente en el centro de salud de Alcaravaneras. Tras un viaje complicado por parte del África más desértica, se subió a una embarcación para llegar hasta Málaga, donde arribó hace casi cinco años prácticamente con lo puesto. Allí comenzó a trabajar como cocinero gracias a la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), que le brindó su primer contrato laboral y, una vez que el Gobierno español observó que padecía cierto grado de discapacidad, entró a formar parte de la ONCE, poniendo su rumbo a Las Palmas de Gran Canaria.

"Es verdad que hay gente que lo está pasando muy mal con esta crisis y seguro que el dinero ha podido resolver algunos de esos problemas", ha resaltado Fall

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Fall llegó a la capital grancanaria hace unos dos años, y desde entonces siempre ha vendido sus cupones en el mismo punto de venta, en uno de los barrios más populosos y de mayor poder adquisitivo de la ciudad: Mesa y López. "Mis amigos me habían aconsejado que viniera a Las Palmas de Gran Canaria porque aquí hay más oportunidades para mí, así que no lo dudé", ha explicado. Además, ni se le pasa por la cabeza en estos momentos marcharse, ya que dice encontrarse "muy a gusto" en la urbe, trabajando para la ONCE y muy contento con la aceptación que ha encontrado entre la sociedad: "Todo el mundo me trata muy bien y se comporta bien conmigo, y me compran los boletos de todos los sorteos posibles, así que no puedo quejarme".

Sobre los agraciados, ha admitido no tener ni idea de quiénes han podido ser, puesto que cada día acuden a él "muchas personas" como para recordarlas a todo. Algo que, en su opinión, es una suerte porque nunca le falta trabajo repartiendo esa ilusión que la gente todavía persigue con la intención de arreglar un poco sus vidas, si es que fuera necesario.

En ese sentido, el delegado territorial de la ONCE en Canarias, José Antonio López, ha destacado este sábado que a la institución le "alegra sobremanera" haber repartido un premio tan cuantioso en las Afortunadas, más afortunadas si cabe con el sorteo de este viernes. "Estamos muy contentos de que se dé un premio tan importante en Las Palmas de Gran Canaria, porque le devuelve a la ciudadanía un poco de la ilusión que le pone a la ONCE y sus sorteos, y que tanto ayuda a nuestros asociados", ha indicado López, quien espera que en próximas fechas la suerte vuelva a sonreír a la población isleña.

La que seguro que seguirá viéndose cada día en el centro de salud de Alcaravaneras será la sonrisa de Mamadou Lamine Fall, que el lunes volverá a su puesto de trabajo más henchido de orgullo y satisfacción tras haber repartido 9,4 millones de euros entre la gente que le aprecia y le ayuda a integrarse, cada vez más, en la sociedad canaria.

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