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Vegueta | Historia de un emblema de la cultura

Siete décadas de la Casa de Colón

Néstor Álamo fue fundamental para proyectar e impulsar la creación de este centro americanista que se ha convertido en una de las imágenes más icónicas de la ciudad

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Siete décadas de la Casa Colón en Las Palmas de Gran Canaria LP/DLP

La Casa de Colón celebra hoy 70 años de existencia cumpliendo con su misión de acercar aún más a Canarias con América, dos espacios geográficos distantes, pero unidos por una historia común que a lo largo de los últimos cincuenta años el citado museo ha sabido metabolizar leyendo y escudriñando en las relaciones históricas que las han vinculado.

Si Cristóbal Colón fue fundamental para descubrir un nuevo mundo en 1492 y ser el protagonista de esta casa, Néstor Álamo lo fue a la hora de proyectar e impulsar en los años cincuenta del pasado siglo la creación de este emblemático centro americanista de Vegueta que se ha convertido en una de las imágenes más icónicas de esta ciudad atlántica, del que fue además el primer director.

Por ello, la figura de Néstor Álamo centra las celebraciones de este año del centro museístico, que desde su inauguración en 1951 ha sido clave para la investigación y divulgación de la historia de la unión de ambos territorios, en el que Canarias juega un rol fundamental como punto de encuentro tricontinental. Pero si la institución ha sido un lugar clave por el que pasaron varias generaciones de canarios y centenares de miles de turistas para conocer las expediciones de Colón hacia América, además de investigadores de diversas latitudes y personalidades, también lo es su singular edificio, todo un emblema del casco histórico y fundacional de la capital grancanaria.

En ello, Álamo jugó un papel imprescindible, ya que fue el ideólogo de la arquitectura de este museo, organizado sobre nueve casas que conformaban una manzana en el corazón de la trama urbana fundacional de la ciudad. «Desde su posición de director no se mantuvo solamente dedicado a su función laboral específica, sino que se convirtió en inspirador, impulsor y diseñador de los múltiples proyectos y las obras necesarias para integrar, una a una, las casas que el Cabildo de Gran Canaria iba adquiriendo a lo largo de toda una década», explica el arquitecto José Luis Gago.

Se inician las obras

A finales de los años 40, el Cabildo de Gran Canaria comienza a poner las bases de una política cultural cuyos cimientos están en la creación de la Casa de Colón. Con el pretexto de estos acontecimientos, la institución insular afronta la creación del museo, cuya localización se estima ha de ser el solar y antiguo edificio de la Casa de los Gobernadores. Las obras de restauración fueron encargadas al arquitecto Secundino Zuazo Ugalde, que contó con los asesoramientos del historiador Antonio Rumeu, Néstor Álamo y el artista Santiago Santana.

Las primeras obras empezaron en 1949 por el arquitecto Zuazo y culminaron de forma definitiva, tras las diferentes anexiones de casas, en 1965. Sin embargo, en los años 90 del pasado siglo se suma una vivienda más en el pasaje Pedro de Algaba y hasta el año 2000 el centro prosiguió creciendo hasta conformar el edificio actual, de 4.200 metros cuadrados. Uno de los detalles del interior de la Casa de Colón son las columnas del antiguo convento de Santo Domingo, que Álamo colocó en la década de los cincuenta en el coqueto patio principal, llamado también del pozo.

Álamo se propuso recrear un monumental ‘palacio’ al que infunde sus ideales plásticos, mediante una selección de detalles de otras arquitecturas, de diversas procedencias, así como de la recolección de elementos arquitectónicos extraídos de edificios de la ciudad e incluso de las islas. «Con todo ello convierte su imaginario personal en un edificio público que aspira a recrear la historia y hacerla más atractiva que comprensible, tanto al visitante local como al turista», agrega Gago, al tiempo que asegura que dos de las apuestas personales más arriesgadas de Álamo fueron la emblemática portada verde que luce en la Plaza del Pilar Nuevo y el proyecto no realizado de un salón de actos.

En el Pilar Nuevo, se enfrentó al reto de unificar las fachadas de tres edificios, dos de los cuales tienen origen en los siglos XVI y XVII; y el tercero, ubicado entre ambos, obra de Rafael Masanet, de 1932, que había sido construido en hormigón armado y con tres plantas de altura. Para centrar la composición, superpone a la estructura de hormigón una portada monumental de dos plantas de altura realizada con piedra verde de Tirma, modelada y esculpida por Santiago Santana. Para Gago, esta fachada, culminada en 1965, es ya «un icono de la arquitectura de Las Palmas de Gran Canaria, con un componente simbólico importante».

Además, Álamo quería dotar al museo de un amplio salón de actos que le resultaba imposible acomodar en las estrechas crujías de que disponía en cualquiera de las antiguas viviendas y para ello pensó en dar continuidad al volumen de la cripta del sótano y encajar en los bajos del denominado Patio de la Universidad un espacio singular, referenciado en la arquitectura mudéjar y gótica de entre los siglos XIV y XVI.

Pero tales referencias, surgidas en un primer momento, quedan postergadas por la singular forma propuesta para la planta. La definición formal que Álamo pretendía para el salón de actos termina por hacerle inviable la ejecución, al carecer de un especialista que pudiera enfrentarse con soltura a la resolución de los problemas que planteaba el diseño, como la gran altura que requería el desarrollo goticista de las bóvedas, el gran número de escalones y descansillos que requería la escalera y la imposibilidad de encajar su longitud entre los muros de las antiguas viviendas, entre muchas otras, detalla Gago.

Néstor Álamo disfrutó de una vida en la que pudo poner sus gustos al servicio de la imaginación y convertirlos en parte de la cultura de la sociedad a la que pertenecía. La Casa de Colón puede considerarse el mayor compendio de su aportación tangible al patrimonio colectivo, resume el arquitecto. Además, Gago destaca la importancia de este primer centro cultural de la ciudad cuando solo existía El Museo Canario, «por lo que hay que celebrar la labor cultural que realizó el Cabildo de Gran Canaria».

Especie de castillo encantado

Por su parte, el músico, compositor y productor Manuel González, coordinador del proyecto ‘Néstor Álamo, Isla y canción’ que puede verse estos días en el museo, asegura que sin Álamo «la Casa de Colón hubiese sido una casa mucho menos interesante desde el punto de vista de las fantasías, en el buen sentido de la palabra, de imaginar a Colón en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria con la diatriba de si durmió o no allí».

«Álamo supo hacer una especie de castillo encantado al que otros después se encargaron de darle fuste historiográfico, pero ese primer aliento creativo y fantasioso donde la historia y la leyenda se funden, a mí me parece que ha dado en la clave fundamental del éxito de la casa, como objeto de visita. Todos los que nos hemos acercado por primera vez desde que éramos niños o los que vienen de fuera, se dejan seducir, de alguna manera, por ese olor de leyenda que quiso desde su concepto trasmitir a la hora de cómo construirla», resume González.

Compromiso con la sociedad

Durante 70 años, la Casa de Colón ha llevado a cabo una singladura constante y comprometida con la cultura de Canarias, fijando el rumbo en el conocimiento y difusión de nuestra historia. Conmemorar el paso de Cristóbal Colón por la isla fue solo una excusa para crear una institución de ‘alta cultura’, ya que en aquel momento no había Universidad en Las Palmas de Gran Canaria, explica su actual directora, Elena Acosta, que lleva las riendas de esta institución desde 1991.

«Y así, de la imaginación, el deseo y el empuje de Néstor Álamo con el beneplácito de Matías Vega Guerra como presidente del Cabildo de la época, la proyección académica de Antonio Rumeu de Armas y, más tarde, la de Francisco Morales Padrón, nace la Casa de Colón. Esta unión de distintos factores confluye en una Gran Canaria de la posguerra que intenta recuperar su posición en el Archipiélago», agrega la actual directora.

El Museo de Bellas Artes, la biblioteca americanista, las publicaciones científicas y las actividades realizadas a lo largo de varias décadas constituyen en la actualidad un corpus indispensable en la historia cultural de Canarias. Aquel rumbo fijado en la década de los 50 continúa su singladura adaptándose a los tiempos y respondiendo a las demandas sociales del siglo XXI, asegura Acosta.

Los objetivos de su creación

El 18 de julio de 1951, y a falta de concluir las reformas acometidas a finales de los años 50, se inaugura simbólicamente parte del edificio con una exposición de Hijos ilustres del país. Poco después, en 1954, las dependencias del museo abren definitivamente sus puertas al público. También en este año queda constituido el primer Patronato de la Casa de Colón. La intención de este Patronato era dotar de estudios científicos y actividades culturales a la isla de Gran Canaria y a la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria.

De dicho Patronato dependerían el Museo Colombino, un llamado Instituto Colombino de Cultura Hispánica, la publicación de una Biblioteca Atlántica y la publicación de un Anuario de Estudios Atlánticos donde tuvieran cabida todas las investigaciones sobre Canarias. Como organismos autónomos, se instalan en la Casa de Colón el Archivo Histórico Provincial, la Biblioteca Provincial y el Museo de Bellas Artes. Especialmente importante para el museo ha sido este último porque con su establecimiento se produce la llegada a la Casa de Colón de los depósitos del Museo del Prado, de las obras procedentes de la Junta Delegada de Incautación y Salvamento y de los fondos artísticos del propio Cabildo de Gran Canaria, lo que supuso el inicio de la actual colección.

Desde este momento, 1955 y hasta 1964 en que cesa Néstor Álamo, las actividades del Patronato se concentran en la convocatoria de los Premios Viera y Clavijo, Tomás Morales y Pérez Galdós. Juan Bosch, Agustín Millares Sall, Sebastián de la Nuez, Antonio Vizcaya Carpenter o Enrique Nácher son algunos de los premiados de esta época.

La inauguración en 1964 de la Biblioteca Ballesteros va a ser un hito importante de este periodo, así como la apertura oficial del Museo de Bellas Artes. Ambas acciones se realizan bajo la dirección de Ventura Doreste.

En 1966 es nombrado oficialmente director Alfonso Armas Ayala, que va a retomar aquellas ideas y organigrama del Patronato para impulsar y ampliar definitivamente una política científica de fomento de la investigación y difusión de la cultura canaria. Entre esas acciones está la creación de la Universidad Internacional de Canarias Pérez Galdós y el nacimiento del Coloquio de Historia Canario Americana en 1976 y va a ser no solo el marco científico necesario para la vocación americanista de la Casa de Colón, sino también un instrumento de gran valor para la salida al exterior de la Historia de Canarias y de sus historiadores e historiadoras.

A finales de los años 80 y ya después bajo la dirección de Elena Acosta, se produce la redefinición y dinamización del Museo. Se reestructura y afianza su contenido, tras la dispersión, a otras localizaciones del Cabildo, de las instituciones que alberga. Continúa la política científica y divulgativa e impulsa la difusión de sus actividades. Actualmente, la Casa de Colón constituye uno de los museos más visitados de las Islas Canarias, continuando su política de publicaciones y congresos, poniendo al servicio del público una parte del Patrimonio Cultural de Canarias a través de las exposiciones temporales que en él se celebran y de los contenidos de sus fondos permanentes.

Visitantes ilustres

A lo largo de 70 años, la Casa de Colón ha recibido múltiples visitas de personalidades, ya sean ministros de Cultura, embajadores o los Reyes de España. Y también han pasado por su singular edificio escritores como José Hierro, en 1958, o el premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, en 2002, además de Dulce María Loynaz (1958), Juan Carlos Onetti (1979), Carlos Barral (1979), Alfredo Bryce Echenique (1980) y Francisco Ayala (1981), entre muchos otros. | P. P.

Programa de actos

Junio. Eventos anteriores

La Casa de Colón ha organizado un nutrido programa de actos para celebrar su aniversario que comenzó en el mes de junio con el estreno del espectáculo ‘Néstor Álamo: Isla y canción’, en la Plaza de Santa Ana, y el día 16 de julio tuvo lugar en el patio del centro museístico el concierto ‘Un patio para Néstor’ con José Félix en la voz y Daniel Morales y Gabriel Hernández en guitarras y otras cuerdas.

15 de julio. Exposición

El jueves abrió sus puertas la exposición en honor a Néstor Álamo, que podrá visitarse hasta el 19 de septiembre.

20 y 21 de julio. Conferencias años 50

Ciclo de conferencias ‘Gran Canaria años 50. Néstor Álamo. Isla y canción’ para indagar y esclarecer el contexto histórico y artístico de Gran Canaria en estos años. El día 20 es la inauguración a las 18:00 horas y seguidamente el catedrático de Historia Contemporánea de la ULPGC, José Miguel Pérez García, imparte la conferencia ‘Gran Canaria años 50’. A las 19:30 horas, el compositor y productor Manuel González ofrece la charla ‘Néstor Álamo: una poética de la canción canaria’. Ya el día 21, a las 11:00 horas, el director del Museo Néstor, Daniel Montesdeoca, imparte ‘Néstor: escenografías para una identidad’; mientras que a las 12:00 horas, el arquitecto y profesor de la ULPGC, José Luis Gago, participa con la charla ‘El imaginario de Álamo en la Casa de Colón’. Además, a las 18:30 horas, tendrá lugar la proyección del documental ‘Querido Néstor’, dirigido por Pedro Siemens, a la que seguirá, a las 19:30 horas, una mesa redonda.

23 de julio. Monólogo

Por último, el día 23 de julio se celebra el monólogo ‘Si las paredes hablasen. Noche con Néstor Álamo’, a cargo de Fernando Becerra.

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