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El 20% de la superficie de la ciudad está protegida por su valor ambiental

Un catálogo municipal enumera 100 enclaves con interés paisajístico o natural para darlos a conocer entre la población y protegerlos en la política urbanística

Montaña del Faro, en La Isleta, uno de los enclaves que se encuentran dentro del catálogo de zonas de interés medioambiental municipal.

Montaña del Faro, en La Isleta, uno de los enclaves que se encuentran dentro del catálogo de zonas de interés medioambiental municipal. José Carlos Guerra

La montaña del Faro, los Llanos de Marrero, las laderas de Dragonal Alto, los acantilados de La Laja, Santa Margarita, el barranco de El Lasso-El Rosario o la vega de San Lorenzo son algunos de los 100 enclaves que tiene catalogados el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria por su especial valor medioambiental. Y es que un 20% de la superficie del municipio está sujeto a algún grado de protección, y un 40% más no es urbanizable. Esa especificidad se traduce, entre otras cosas, en un especial cuidado a la hora de otorgar licencias que puedan perturbarles, o en las políticas de reforestación que se pretenden llevar a cabo en los próximos años. Un arduo trabajo de los técnicos municipales comandados por Santiago Hernández de casi dos décadas, y que se encuentra en constante evolución y cambio para adaptarlo a la realidad de cada momento.

Según las palabras del propio Hernández, este catálogo "es como una norma del patrimonio natural de la ciudad", y en él se pueden encontrar desde formaciones volcánicas, litorales o de barrancos a enclaves de interés paleontológico o por la presencia predominante de algún tipo de flora autóctona -o no-, pasando por conjuntos de biodiversidad, zonas de hábitat de determinados animales o paisajes agrícolas tradicionales. Pero también se encuentran enumerados los parques arbolados de la ciudad, como San Telmo, Doramas, Romano, Pepe Gonçalvez o de La Estrella, Santa Catalina o el eje plaza del Obelisco-La Feria-Fuente Luminosa. Todo ello tiene un objetivo final que se ha convertido en mantra del actual equipo de Gobierno: ir introduciendo, poco a poco, en la capital grancanaria cada vez más "verde". Pero también que esa renovada masa forestal y de vegetación sea el hogar de fauna, ya sea vernácula o no, para ir recuperando poblaciones de animales que estaban antes de que el ser humano se extendiera por toda la ciudad y que han ido perdiendo terreno con el paso del tiempo.

Uno de los objetivos de las fichas es crear conciencia y un sentimiento de orgullo en la gente

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Otra de las importantes misiones que tiene este catálogo es el de despertar conciencias y generar conocimiento, no precisamente en ese orden. En un paso hacia el futuro a largo plazo, el Ayuntamiento capitalino tiene la intención de generar documentación más divulgativa que pueda hacerse llegar a los centros escolares o de educación superior para dar a conocer el valor patrimonial de la ciudad entre el estudiantado, para luego llevarlo a la población en su conjunto. Esto contribuirá a crear esa percepción del entorno que le rodea para que lo valore y dé una mayor importancia a su cuidado y mantenimiento. De las tareas de conservación ya se encargarían las administraciones con las leyes que se promulguen. No deja de ser un complejo entramado que aúne el saber y la reflexión con unos hábitos más respetuosos para con el medio ambiente. La naturaleza no puede esperar mucho tiempo más para ser oída y tenida en cuenta, no solo desde las altas esferas, sino también en las pequeñas cuestiones cotidianas.

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Humedal de la Charca de San Lorenzo Andrés Cruz

"La gente que va ahora a la renovada ruta del Guiniguada, se va sorprendiendo de lo que encuentra, de las especies de flora y fauna que desconocía existieran en la ciudad, pero que los técnicos llevamos años localizando y catalogando", explica, entre orgulloso y sorprendido, Hernández. Su trabajo de cuatro lustros le ha llevado a descubrir muchas cosas que no esperaba encontrar, y a congratularse con los avances, aunque escasos, que se han dado en materia de conservación. Por ejemplo, cómo se ha conseguido incrementar la población de charranes en el Puerto capitalino, gracias a los trabajos que se han desarrollado desde el propio recinto portuario para ofrecer unos requisitos óptimos para que estas simpáticas aves regresen a la bahía de la ciudad. Y es que, apunta, lo más importante es "dotar de esas condiciones idóneas para que la fauna regrese", no tanto construir hábitats artificiales para instalar a los animales en ellos. 

Una red de tuberías prevé regar estos lugares con agua de las depuradoras dispuestas en la urbe

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Con estas fichas, según destaca el concejal de Urbanismo, Javier Doreste, el Consistorio capitalino tendrá "100 posibles actuaciones para protegerlos y potenciarlos" con elementos que puedan resultar un atractivo para el visitante y, de paso, sirva para valorar estos espacios, muchas veces desconocidos por la mayoría de la población. Todo ello con la firme idea de "naturalizar Las Palmas de Gran Canaria" y que tenga pulmones verdes en los que la gente pueda respirar. Y para ello también tienen previsto una inversión en tuberías que consigan regar estas zonas con las aguas depuradas de las instalaciones que hay en distintos puntos de la capital.

Al final, el catálogo, elaborado con la colaboración de la propia ciudadanía, será un punto de partida y eje vertebrador de las actuaciones que se lleven a cabo en los próximos años en materia de reforestación de la ciudad.

Principales áreas ambientales

El Confital-Las Salinas

Área de 159.000 metros cuadrados en la zona litoral de las playas de El Confital y Las Salinas de especial interés geomorfológico, de biodiversidad y paisajístico.

Jardín Canario

El Jardín Canario, con sus 197.180 metros cuadrados de superficie, es uno de los principales botánicos del país y recoge los principales paisajes vegetales del Archipiélago, además de numerosas especies de Madeira, Azores y Cabo Verde.

La Minilla

En un pequeño reducto de terreno de unos 22.397 metros cuadrados en el barrio de La Minilla tiene su hábitat un pequeño escarabajo, el Pimelia Granulicollis, un endemismo local que se encuentra en peligro de extinción por la destrucción de su ecosistema.

La Cornisa

Entre Altavista y Ciudad Jardín, un enclave de unos 14.600 metros cuadrados presenta rasgos geomorfológicos y paleontológicos, donde se pueden encontrar restos de fósiles marinos del Plioceno.

Vega de San Lorenzo

Con más de 1,8 millones de metros cuadrados de terreno, la Vega de San Lorenzo es un claro ejemplo de la agricultura tradicional que antaño se realizaba en este pueblo.

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