La calle que recibe el nombre del que fuera presidente de la Sociedad Científica El Museo Canario, Simón Benítez Padilla, se desarrolla desde la carretera general del Centro hasta el camino a Los Lagares. El ayuntamiento capitalino justificó la elección de esa vía en el hecho de que allí se levantaba la casa donde el ilustre historiador y su familia pasaban la temporada veraniega. Desde enero de 1967 la prensa recoge la iniciativa municipal de bautizar con su nombre una calle en Tafira Alta. En julio del año siguiente nos informa de la colocación de una placa para dar «lustre y esplendor» a dicho camino, donde «se alza la casa-chalet que ocupara tan destacada personalidad intelectual y crecen unos árboles que arroparon con su sombra y su murmullo los silenciosos ratos de don Simón».

El escritor Juan del Río Ayala, también socio destacado de El Museo Canario, ponderó en un artículo titulado Un nombre vivo para una calle el acierto de que se aprobara la nueva denominación en vida del homenajeado y de que se tratara de la «recoleta calle tafireña, bordeada de bouganvillas y de azules jacarandas», a la entrada del Monte Lentiscal, cerca del emplazamiento histórico de la derrota de los invasores holandeses.

El periodista José Juan Cano Vera, redactor jefe de El Eco de Canarias, dedicó once capítulos de la serie Nuestra ciudad y sus nombres, publicados desde el 7 hasta el 21 de octubre de 1966, a recoger los recuerdos de don Simón. Un ameno y noticioso recorrido por su intensa y variada trayectoria vital.

Don Simón Benítez Padilla había nacido en Las Palmas de Gran Canaria el día 13 de enero de 1890, en la casa donde residió hasta su fallecimiento el 14 de marzo de 1976. Era hijo de doña Petra Padilla Quintero y don Cándido Benítez González, ambos naturales de la isla de El Hierro. Un grupo importante de coterráneos eran vecinos del entorno de la residencia familiar de la calle Pérez Galdós. Doña Petra Padilla tenía un cercano parentesco con Juan de Padilla, miembro destacado de El Museo Canario, cuyo nombre se dio a la calle trasera a la residencia de don Simón. En Valverde contrajo matrimonio en 1915 con doña Amalia Ayala y Espinosa, miembro de históricas familias de la isla occidental. Don Simón comentaba que su casa era una especie de consulado general de la isla de El Hierro.

El futuro presidente de El Museo Canario cursó el bachillerato en el colegio de San Agustín, posteriormente realizó estudios de Matemáticas Superiores en la Escuela Local de Industrias y recibió, por la misma época, el título de maestro superior en la Escuela Regional del Magisterio de Gran Canaria. Tras la correspondiente oposición, logró el ingreso en la Escuela Central de Ayudantes de Obras Públicas; habilitado por ese título profesional, pasó a prestar sus servicios en la Jefatura de Obras Públicas de Las Palmas. Tras una breve permanencia en la Junta Administrativa de Obras Públicas, fue nombrado para desempeñar en 1927 la dirección de la sección de Vías y Obras del Cabildo de Gran Canaria, donde permaneció hasta su jubilación en 1960.

Formó parte del Instituto de Estudios Canarios de La Laguna, del Instituto de Estudios Hispánicos del Puerto de La Cruz, de la Real Sociedad Española de Historia Natural, y fue nombrado académico correspondiente de la Real Academia de la Historia de Madrid en 1943. La Mancomunidad Provincial de Cabildos Insulares le concedió la medalla de plata de la Provincia de Las Palmas por sus excepcionales servicios, al mismo tiempo que se le nombró, con carácter vitalicio, asesor de Fomento y Cultura de la misma entidad. Perteneció a la Sociedad Científica El Museo Canario desde noviembre de 1916. A partir del año 1923 formó parte ininterrumpidamente de todas sus juntas directivas. Desempeñó la presidencia de la sociedad en dos ocasiones: desde el año 1933 hasta 1936 y desde 1947 hasta 1951. En este mismo año fue nombrado conservador del museo, cargo que ocupó hasta 1970.

Son muy significativos, para calibrar el respeto, simpatía y admiración que despertaban unánimemente la figura y la obra de Benítez Padilla, los numerosos reconocimientos que se le hicieron en vida. La Sociedad Científica a la que estuvo tan estrechamente ligado decidió publicar los números 73, 74, 75 y 76 de su revista El Museo Canario, correspondientes a 1960 y editados en dos tomos, a homenajear al ilustre y laborioso investigador. Resulta auténticamente abrumador repasar la lista de científicos e investigadores que participaron, una nómina irrepetible de grandes figuras intelectuales del siglo XX. En el texto se incluye una presentación en la que se menciona su nombramiento como Socio de Honor, acordado por unanimidad por la junta general de El Museo Canario, convocada y reunida con carácter extraordinario con dicho motivo. En la publicación figuran asimismo una semblanza biográfica y dieciséis páginas dedicadas a su bibliografía, que incluye artículos de investigación y divulgación publicados en la prensa y revistas científicas, monografías, prólogos, conferencias, trabajos inéditos, etc.

Entre su extensa producción escrita es obligado mencionar Gran Canaria y sus obras hidráulicas: bases geográficas y realizaciones técnicas, publicado por el Cabildo Insular en 1959 y del que hay una segunda edición facsímil de 1992 por la misma institución. Se trata de una historia de Gran Canaria realizada a partir de un estudio profundo de sus recursos hídricos y su aprovechamiento, una de las labores a las que el autor había dedicado su fecunda vida. En su libro Simón Benítez Padilla: maestro de presas, de 2014, el geógrafo Jaime J. González Gonzálvez destaca la magnitud y singularidad de las obras hidráulicas proyectadas, construidas o dirigidas en nuestra isla por el protagonista de su estudio. No podemos dejar de mencionar, sin agotar las múltiples facetas de la actividad intelectual de D. Simón, su amor por los libros y la documentación, que lo llevó a estar implicado en el rescate de numerosas obras poco conocidas o inéditas, así como a participar en cuidadas ediciones. Sus prólogos representan ejemplos de erudición y análisis que enriquecen el contenido de las publicaciones.

Baste como ejemplo el estudio preliminar Don Cirilo Moreno y sus tiempos, que incorporó a la edición de la obra de ese autor De los puertos de La Luz y de Las Palmas y otras historias, editada en 1947. Actualmente, su hija Amalia Benítez Ayala y cuatro de sus nietos son socios de El Museo Canario.