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Muebles con un toque marino

Humberto Iess limpia las costas de la ciudad de plásticos con los que fabrica mobiliario

Fabricar muebles con el plástico de los océanos La Provincia

Aportar un valor económico a los plásticos que se encuentran en las playas isleñas con la creación de muebles de diseño. Un novedoso modelo de negocio del que hace gala Yum Design. 

Los plásticos y microplásticos son un problema de sobra conocido para el medioambiente y para la salud de las propias personas, que muchas veces ingieren esas pequeñas cantidades sin querer. Un inconveniente que es además correoso, y muy difícil de combatir una vez es vertido en el entorno. Por eso, Humberto Iess Marrero ha desarrollado un interesante modelo de negocio que busca como objetivo darle un valor económico a esos residuos que ayude a crear conciencia entre la ciudadanía y que, como fin último, logre la limpieza de las playas del Archipiélago de estos materiales. Con su empresa Yum Design convierte esa amenaza en una oportunidad, confeccionando mobiliario de diseño sostenible.

La idea se puso en marcha hace aproximadamente un año, cuando Humberto regresó de Barcelona justo antes que la pandemia hiciera acto de presencia. Allí daba clases de Diseño en la Universidad, algo que no le terminaba de llenar, por lo que decidió dedicarse «a hacer algo por el planeta», motivo por el cual decidió embarcarse de vuelta a su Gran Canaria natal porque, admite, «qué mejor que volver a la Isla para mejorarla». Una iniciativa que surge por la sensación que el reciclaje y la reutilización -dos de las tres erres de la famosa regla, a la que se suma la reducción- no van de la mano, que iban cada una por su lado sin llegar a comunicarse.

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El joven Humberto Iess fabrica muebles con materiales reciclados Juan Carlos Castro

De ahí que, en opinión de este ingeniero de diseño, sea necesario darle ese valor económico al plástico que se encuentra en el mar y las costas para que la gente vea que es posible «sacar beneficio, que es una oportunidad» ya que de no ser así, lamenta, nadie le pondrá interés. Y va mucho más allá: tiene la intención de, con su ejemplo, crear una cadena humana en toda Canarias para la limpieza de las playas. «La idea es pagar a quienes recojan esos materiales y me los hagan llegar, con el objetivo de concienciar sobre esta problemática». 

Durante todos estos meses, Yum Design ha realizado pruebas con las máquinas que ha ido adquiriendo, con sus propios ahorros, Humberto. Y en septiembre espera poner ya a disposición del público, a través de su web y su cuenta de Instagram -@yum.design-, las primeras unidades de colgadores que ha ideado. Pero el producto estrella serán, una vez logre pulir el proceso de fabricación, las sillas. 

Con la creación de estos productos se da la posibilidad de reciclar un gran volumen de desechos

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¿Y por qué muebles? Según explica el fundador de Yum Design, cada tipo de material tiene una esperanza de vida específica, y de los peores son los plásticos de un solo uso, que están inundando mares y océanos con un crecimiento exponencial año tras año. «Los muebles ofrecen, no solo un escaparate para mostrar la capacidad del plástico reciclado del mar, sino la posibilidad de reciclar un gran volumen de residuo y crear un producto acorde a la esperanza de vida del material», agrega. En ese sentido, defiende que la solución para acabar con estos residuos en el mar no pasa por «crear las mismas botellas, muchas veces de un único uso, una y otra vez», sino por la reutilización de estos desechos en productos con una mayor esperanza de vida. Hasta el punto que, si uno de sus muebles se rompe, desgasta o, simplemente, ya no interesa, puede triturarse y volver a fundirse para fabricar una nueva creación.

En el taller que, actualmente, comparte con un centro de investigación, Humberto ha ido diseñando estos productos que pretenden convertirse en un referente, ya no solo en Canarias sino en toda la región macaronésica, tan afectada por esta problemática. Su  proceso de creación empieza en la playa de La Gaviota, en el límite entre Las Palmas de Gran Canaria y Telde, adonde suele acudir a recoger todo el material posible, si bien solo usa un tipo muy concreto -el resto lo deposita en contenedores-. Son el polipropileno (PP) y el polietileno de alta densidad (HDPE), los que más se encuentran en las costas canarias y que resultan más sencillos de manejar en la confección del mobiliario. Con los moldes y máquinas de los que dispone, los diseños van tomando forma en un proceso casi artesanal. Y, una vez fabricados, se embalan con un procedimiento que, al igual que el resto de pasos, pretende ser ecológico al 100% para evitar un impacto en el medioambiente que se pretende conservar.

Vínculo con el comprador

Desde un primer momento, la iniciativa de Humberto Iess Marrero ha buscado crear un compromiso por parte de la ciudadanía. De hecho, varios particulares ya se han interesado por el proyecto y han confiado en el trabajo que realiza invirtiendo en el mismo. «Hay mucha conciencia, sobre todo a nivel escolar, y hay institutos que me han pedido poner los vídeos que subo a Instagram en sus clases para que los jóvenes lo vean, porque son las nuevas generaciones las que están cada vez más concienciadas sobre estas cuestiones», reconoce. 

Según la ONU, el 83% del agua del grifo contiene microplástico, sin que se sepa qué efectos puede tener

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Y a aquellas personas que no están preocupadas por la presencia de estos materiales contaminantes en el entorno, les invita a separar sus residuos durante una temporada «para que se den cuenta de todo el plástico que generan» y tengan una visión muy cercana de cómo sus conductas pueden afectar a la población en su conjunto. En cualquier caso, la intención que tiene Humberto es la de colocar en las etiquetas de cada uno de sus productos qué playas se limpiaron para su creación y cuánto material se ha reutilizado con esa compra para crear un vínculo con sus potenciales compradores.

Cada año se producen 300 millones de toneladas de residuos plásticos, lo que equivale al peso de toda la población humana, según estudios de la ONU. Además, Greenpeace asegura que entre el 60% y el 80% de los residuos marinos son plástico y en su mayoría son fragmentos menores a los cinco milímetros, es decir, microplásticos, que se han encontrado en un 90% del agua embotellada y en un 83% en el caso del agua de grifo.

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