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La última obra de Simón Pérez

El sacerdote, fallecido en agosto de 2020, publica a título póstumo el libro ‘Historia de la parroquia de Nuestra Señora de La Luz’

La última obra de Simón Pérez | LP/DLP

La última obra de Simón Pérez | LP/DLP

Durante siglos, una modesta ermita se mantuvo invicta a orillas de La Isleta. Una situación que cambió por completo a finales del siglo XIX, tras la creación del Puerto y el auge del comercio internacional. El sacerdote Simón Pérez Reyes (1942-2020) plasma en el libro Historia de la parroquia de Nuestra Señora de La Luz los más de cinco siglos que tiene a sus espaldas el templo matriz del Puerto, con especial hincapié en la etapa en la que fue párroco de la misma, entre 2002 y 2018, además de contener fotografías históricas de festividades religiosas. Se trata de una obra publicada recientemente a título póstumo en memoria del párroco fallecido hace un año.

Los orígenes de la parroquia matriz del Puerto se remontan a ese 24 de junio de 1478, momento en el que se produce el desembarco de tropas castellanas ante la inminente conquista de Gran Canaria. Aquella mañana el deán Bermúdez celebró la eucaristía a orillas de Las Isletas. «En recuerdo de la celebración de esta primera misa», relata Simón Pérez, «se construyó una ermita en el siglo XVI». Se desconoce la fecha exacta de tal efeméride, aunque, según el párroco, la primera referencia al templo originario se retrotrae al año 1552, resalta.

«En abril de dicho año se acercó una flota francesa», señala Simón Pérez. Ante el ataque, varios tripulantes galos fueron apresados y llevados a tal referido recinto religioso. Y es que la ermita de La Luz fue testigo protagonista de las incursiones de corsarios que amenazaron la Isla en el siglo XVI. De hecho, el templo ha convivido durante toda su historia con el cercano castillo de La Luz. El sacerdote hace mención a la teoría que da pie al topónimo compartido por la fortaleza y la parroquia, «viejas leyendas hablan de la aparición de misteriosas luces que emergían del barranco de Guanarteme, alumbrando la solitaria playa».

La última obra de Simón Pérez LP/DLP

El fervor religioso por la virgen de La Luz ya era relevante en el siglo XVII. Simón Pérez recoge un testimonio del franciscano José de Sosa, que en 1678 describió el perfil de Las Palmas de Gran Canaria y la primitiva iglesia «consagrada a María Santísima con el título de Luz, de gran devoción y milagros que hace esta soberana señora en ella, que tiene dicho puerto». El párroco también hace mención a los efectos que tuvo el fatídico terremoto de Lisboa de 1755, el cual provocó numerosos desperfectos en la ermita, por lo que se sometió a una restauración «que prácticamente debió tratarse de una reconstrucción», subraya. Precisamente, en el templo actual se conserva una lápida con una inscripción que recuerda dicho acontecimiento, subraya.

La talla de la virgen de La Luz es un encargo del mayordomo del templo José Arbonies al escultor imaginero Luján Pérez. Comenzaba así un siglo XIX que supondría la explosión demográfica de La Isleta. Simón Pérez describe la situación en la que se encontraba el barrio que crecía al calor del Puerto -cuya primera piedra fue colocada en 1883-. «Se habían construido muchas casas de madera y las condiciones urbanísticas eran pésimas, sin instalaciones higiénicas adecuadas», relata.

El templo original era "una ermita de 15 metros para una barriada de 16.000 almas"

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Y es que miles de personas procedentes del éxodo rural de Lanzarote, Fuerteventura y del interior de Gran Canaria se hacinaron en el creciente barrio de La Isleta, aglutinado junto a una ermita que no daba más de sí y que, además, dependía de una parroquia, la de San Bernardo, situada en la zona de Triana. De ahí que los vecinos solicitaran la creación de una parroquia propia, señala Simón Pérez; petición que se haría realidad en octubre de 1900 bajo el mandato del obispo Padre Cueto.

Con la llegada del siglo XX, el sacerdote -fallecido hace un año tras una dura enfermedad- relata en el libro los primeros pasos de la parroquia matriz del Puerto. Por ejemplo, hace mención especial a la Casa Asilo de San José, establecida en el paseo de Las Canteras por aquel entonces. La obra principal que el obispado acometería entonces -bajo el mandato de Pérez Múñoz- sería la construcción del templo actual, un proyecto del arquitecto Laureano Arroyo, en sustitución del templo originario, «¡Qué era una ermita de menos de quince metros para una barriada de 16.000 almas!».

La bendición del nuevo templo tuvo lugar el 9 de mayo de 1914. Un edificio de tres naves, con amplios ventanales que Simón Pérez describe como «espacioso y esbelto». Según el párroco, el discurso del obispo de aquel día «conmovió hondamente al numeroso auditorio». Y lo cierto es que, además de las autoridades eclesiásticas y civiles pertinentes, se calcula que «unas 2.000 personas se acercaron ese día a la Santa Misa».

La epidemia de gripe de 1918

El primer párroco de La Luz, Pedro López Cabeza, se mantuvo al frente de la misma durante 17 años y, según desprende Simón Pérez, «se encontró con una situación social deficiente». El segundo párroco, Matías Artiles Rodríguez, se enfrentó a la epidemia de gripe de 1918 y fundó el sindicato católico de obreros con su propia cooperativa, explica el autor. Este califica su labor de «intensa», dado el gran territorio que abarcaba la parroquia por aquel entonces.

El autor señala que el rápido crecimiento poblacional del Puerto -más de 40.000 personas en 1920-, llevó a la diócesis a dividir la parroquia en siete: El Carmen, San Pedro, San Pío X, El Salvador, El Cristo, El Pilar, El Pino y San Pablo, entre La Isleta, el Istmo y Guanarteme. El siguiente párroco sería Antonio Mayor y Mayor (1944-1959), descrito por el autor como un hombre «de cuerpo y personalidad recia, pero con corazón sensible». En esta etapa se trajeron al templo varias tallas destacadas: el Cristo Yacente, el Señor de la Burrita y el Cristo Resucitado, con especial protagonismo en la Semana Santa del Puerto. El libro incluye imágenes de aquellas procesiones históricas de los años 50, 60 y 70 del siglo XX.

Fachada de la iglesia de La Luz antes de la reforma de 1970. LP/DLP

Simón Pérez también recoge la entrevista al farmacéutico y parroquiano destacado López Socas en el periódico Falange o la realizada por el Diario de Las Palmas al párroco José Domínguez Pérez (1963-1975). Una etapa esta última que coincidió con la gran renovación del templo, simplificando la fachada e impermeabilizando el techo, indica el autor. Le siguieron Antonio Perera, José Luis Guerra de Armas -época en la que se creó una chabola sanitaria en El Confital-, Andrés Macías, Florentino Díez y Simón Pérez (2002-2018).

El autor describe así su largo y querido paso por la parroquia isletera, con mención especial a la ONG Stella Maris que atiende a marineros y portuarios. Incluye entrevistas a Rafael Matilla Aranda, profesor de religión del IES La Isleta; a Fina Castellano, parroquiana de 86 años; o a Alberto Trujillo, decorador, devoto de la virgen de La Luz y compositor del himno en honor de la imagen -el cual está incluido en el libro-. Simón Pérez llegó a publicar en vida la obra Historia de la Diócesis de Canarias. Dejó escrito su último libro, Historia de la parroquia de Nuestra Señora de La Luz, antes de fallecer, este puede ser adquirido en la parroquia de La Luz y en la librería diocesana.

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