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Una 'Lanzadera' para cambiar de vida

El joven Rodrigo León, de 18 años, y su compañero José Ricardo Peña entran en la incubadora de Juan Roig con su app de entrenamiento

Rodrigo León muestra la pantalla de inicio de la app que desarrolla junto a José Ricardo Peña, Beyl, la semana pasada

Rodrigo León muestra la pantalla de inicio de la app que desarrolla junto a José Ricardo Peña, Beyl, la semana pasada Juan Carlos Castro

Rodrigo León acaba de soplar 18 velas, hizo la EBAU hace poco más de un mes y medio, pero le ha cambiado la vida. Junto a su compañero José Ricardo Peña, de 19 años y estudiante de Ingeniería Informática, han desarrollado una app para entrenadores personales que busca facilitar su trabajo y aprovechar mejor su tiempo para ampliar agendas, y que ha sido seleccionada entre más de 1.000 propuestas como una de las 70 que entran al programa Lanzadera del empresario valenciano Juan Roig. Una oportunidad pintiparada para esta joven pareja de palmenses, que son los benjamines de esta incubadora de empresas, y que ya han puesto en marcha su proyecto en julio, alcanzando hasta la fecha una decena de clientes.

Tal y como resalta el propio Rodrigo, en una semana les cambió la vida. Sentado todavía en los pupitres de su colegio cursando 2º de Bachillerato, una llamada le comunicó en marzo que había superado la primera fase del proceso de selección, al que se presentaron rellenando un formulario y con un breve vídeo explicativo, que constaba de tres que tendrían que superar para llegar al final. En la segunda de ellas, hicieron una entrevista con un jurado seleccionador que vio con buenos ojos la propuesta y la soltura de ambos jóvenes. Ya en el último de los pasos, tuvieron que desplazarse a Valencia, sede del programa, donde les presentaron Lanzadera y llevaron a cabo una presentación de su idea, que por ese entonces ya estaba muy avanzada. A las dos semanas, les dijeron que estaban dentro.

Beyl es la única startup canaria que se ha colado entre las 70 elegidas por el programa de Roig

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Beyl (Busca, Entrena y Logra) es la app que León y Peña se encuentran desarrollando en estos momentos en la incubadora de empresas, y que nació hace poco más de medio año como algo serio. La idea surgió de la experiencia personal del propio Rodrigo con sus entrenadores personales durante sus años de gimnasio. "Usaban Word para escribir las rutinas y las dietas que tenía que seguir, y me parecía algo completamente arcaico tal y como ha avanzado la tecnología ahora mismo", explica el joven, quien conoció a José Ricardo gracias a un proyecto que desarrolló durante la cuarentena para ayudar a los estudiantes en la Ebau, cuyos lenguajes de programación eran muy similares a los que tiene en estos momentos Beyl. El objetivo que persigue es ahorrar tiempo a los entrenadores personales y, al darle este hecho más posibilidades para incrementar su cartera de clientes, aumentar sus ingresos y disponer de más tiempo libre al agilizar su trabajo.

Pero el proyecto tiene dos patas: por un lado, en el navegador de Internet es donde los entrenadores harán su trabajo, diseñando plantillas para las rutinas y dietas de sus clientes, que luego les mandarán a través de conversaciones personalizadas. Estos tendrán una app a la que les llegará toda esa información para poder realizar sus entrenos, también vídeos explicativos de cada uno de los ejercicios si fuera necesario, y un chat directo con el preparador físico, que le puede hacer un seguimiento y adaptarse a las necesidades de cada cual.

Cuando hace unos cinco o seis meses se pusieron en serio con el proyecto, León y Peña trabajaron durante el desarrollo de la app con muchos entrenadores para poder conocer sus exigencias y adaptarse a ellas. Hasta el punto que, ahora, son una de las nuevas startups (empresas emergentes) de Lanzadera que más avanzada se encuentra en su modelo de negocio, lo que les garantizará una ampliación de su contrato, previsto inicialmente hasta febrero, para poder continuar progresando. "Todo se ha ido profesionalizando conforme le echábamos más horas de trabajo, y fuimos mejorando procesos de organización y automatizándolos, y ahora hemos cambiado el chip", apunta Rodrigo, quien al principio veía esta iniciativa como "un entretenimiento, más como diversión".

El objetivo que se persigue es agilizar el trabajo de los preparadores y que amplíen su cartera

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Para él, entrar en Lanzadera ha sido muy importante, y no se arrepiente de haber tenido que hacer un gran esfuerzo en los últimos meses para compaginar el proyecto con sus estudios y sacarse la Ebau, algo a lo que le obligaron sus padres, ambos trabajadores de la Universidad, para poder continuar con la aventura en Valencia. Según opina, estar en la incubadora de empresas de Juan Roig le ha aportado tres valores: unas instalaciones "increíbles" para desempeñar su trabajo y llevarlo a buen puerto; formaciones gratuitas en muchos aspectos vitales; y una red de contactos enorme, ya que allí funcionan unas 300 empresas de pequeñas a grandes. "Esto es lo más valioso para mí", asegura porque consigue aprender de cada una de sus experiencias y se apoyan en todo lo posible.

Emprender en Canarias

La startup de León y Peña fue la única de origen canario entre las 70 que se seleccionaron para esta edición de Lanzadera, algo que también llena de orgullo al joven, aunque también es un motivo de reflexión. "Creemos que Canarias es un buen sitio para el emprendimiento porque el ambiente es inmejorable para ello y por las condiciones favorables que se dan para la creación de empresas. Pero en las Islas no existe todavía esa mentalidad, falta esa capacidad de esfuerzo", razona Rodrigo. Su ejemplo puede ayudar a muchas otras personas con ideas brillantes a que peleen por hacerlas realidad.

Beyl sacó su primera versión hace unas tres o cuatro semanas, a principios de julio, y ya cuenta con una decena de clientes, algo que alegra sobremanera tanto a Rodrigo como a su compañero José Ricardo -quien ha aparcado por el momento su carrera de Ingeniería Informática para volcarse de lleno en la startup-. Sobre todo porque tienen proyecciones de alcanzar muchos más, y porque su promoción en redes sociales ha hecho que les contraten incluso desde el otro lado del charco, en Chile. De hecho, uno de esas empresas que les ayudaron a desarrollar la app en un primer momento ya se ha suscrito y muchos de sus clientes gozan de las ventajas del proyecto. "En una semana nos ha cambiado la vida", asevera el joven de 18 años.

«En Canarias no existe todavía ese esfuerzo por emprender», afirma el joven palmense

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En este camino le han acompañado sus padres, cuya pasión por sus trabajos le inspiró para pelear en todo momento por lograr su objetivo final y que Beyl viera la luz. Pese a que sus padres son funcionarios, sus abuelos por parte de madre sí fueron emprendedores en su época, salvando las distancias del momento actual, al abrir su propio comercio, si bien su figura no es lo que le animó a emprender. "Me gustaba esto, había algo dentro de mí que me decía que no quería ser la típica persona trabajadora con horarios fijos de oficina", relata.

Por ahora, lo que ha conseguido no es poco. Con tan solo 18 años tiene una potente startup dentro de una de las incubadoras de empresas más importantes del país, con un importante brazo inversor que suele poner dinero en numerosas empresas emergentes y que siempre está a la caza de nuevos talentos. Beyl puede ser uno de ellos.

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