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MEDIO AMBIENTE

La vida vuela en las Charcas de San Lorenzo

SEO BirdLife registra más de 40 especies de aves en los estanques pese a la escasez de agua y la enorme presión del hombre sobre la zona

SEO BirdLife registra más de 40 especies de aves en la Charca de San Lorenzo | ANDRÉS CRUZ

La vida vuela en los estanques de barro de San Lorenzo, no sólo por la gran cantidad de aves que han elegido este ecosistema para residir o huir del crudo invierno del Norte, sino porque la enorme presión que ejerce la presencia humana sobre ellas las está expulsando de manera acelerada del lugar donde han vivido durante siglos.

SEO BirdLife registra más de 40 especies de aves en la Charca de San Lorenzo

Hace no tantos años se podían contemplar cigüeñas o águilas pescadoras en las balsas terrosas, construidas para aportar agua a los cultivos y la ganadería. Ya es imposible verlas, pero el agua de los estanques sigue atrayendo a cientos de pájaros. SEO BirdLife ha detectado más de cuarenta especies distintas en el lugar durante el estudio iniciado hace justo un año por tres voluntarios y socios del grupo local de la Sociedad Española de Ornitología de Gran Canaria, que están a punto de concluir.

SEO BirdLife registra más de 40 especies de aves en la Charca de San Lorenzo

En el humedal crían aves como el tarro canelo o la focha común y también residen por temporadas especies migratorias como la cerceta carretona que hacen justo el camino contrario que recorren los migrantes humanos africanos. Vienen escapando del frío de Europa y en medio de su recorrido hacen un alto en las islas justo antes de llegar al continente.

Algunas renuncian a seguir hacia África y se quedan aquí atraídas por el buen clima. En Canarias hay unas 90 especies nidificantes, lo que da idea de la riqueza faunística que sobrevive gracias a las Charcas de San Lorenzo, pese a la graves amenazas que hacer peligrar su supervivencia en los estanques, entre ellas la falta de agua.

En pleno agosto, por ejemplo, sólo queda agua en una de las charcas más cercanas al barranco. El espacio, que los vecinos del pueblo quieren regenerar para crear un parque agroambiental con un observatorio de aves, se encuentra abandonado, pese a formar parte del espacio protegido de Pino Santo.

No nos damos cuenta de la riqueza faunística que tenemos en las charcas. No somos conscientes de ello, no miramos para el cielo”, lamenta el veterinario y coordinador del grupo investigador de SEO Gran Canaria, Rafa Amador, quien subraya la gran importancia de estos estanques para la supervivencia de las aves, porque para ellas “encontrar agua dulce para beber en Canarias es muy difícil. No tenemos ríos ni grandes lagos. Sólo encuentran agua en las charcas de riego, en los embalses y en las presas”.

En San Lorenzo es importante también, destaca, la presencia de vegetación alrededor de las charcas que les proporciona, junto a los estanques, alimento, refugio y zonas de nidificación “no sólo a nuestras aves sino a las que vienen de paso migratorio. En verano hemos visto muchos aviones comunes, cercetas carretonas y otras aves migratorias y eso es importantísimo conservarlo”.

Amador resalta la “biodiversidad asombrosa” que existe alrededor de las charcas tanto en vegetación como en fauna, pese a la enorme presión que sufren, una auténtica explosión de vida que, subraya, “hay que proteger y evitar que se estropee o desaparezca”. Por desgracia, durante el estudio se ha podido constatar la existencia de numerosas amenazas que se ciernen sobre el ecosistema, todas relacionadas con la presencia del hombre, que se añaden al principal problema derivado de la escasez de agua.

Motos y perros sueltos

“Hemos visto perros sueltos y también motos atravesando las charcas; también hemos observado la presencia de bicicletas y mucha basura. Hacemos mucha limpieza en la zona”, en la que abundan los restos de celebraciones de botellones y en la que algunas personas suelen tirar escombros y otros residuos.

«A veces, los vecinos bajan con toda la buena voluntad del mundo a darle de comer a los pájaros, les ponen ropa vieja, lo que sobra de casa, y esa alimentación les va fatal a las aves, que no comen ni papas, ni garbanzos ni carne, ya que les destroza el hígado y los riñones porque tienen mucha grasa», aclara Amador, quien añade que luego quedan los restos en la zona y el olor atrae a las ratas y a los gatos asilvestrados. «Y eso está haciendo que proliferen estas especies no del todo deseadas en la zona porque atacan a los pollos y los nidos con los huevos o cazan jilgueros o canarios. Al final lo que están haciendo es fomentar un daño que va en contra del propio bien que están buscando».

Desde hace más de un año, los investigadores van todos los fines de semanas a las charcas para observar la fauna que hay en todas las estaciones del año. «Cuando vienen aves migratorias las solemos pillar en invierno y hay otras que sólo las vemos en verano», explica. Durante las inspecciones se hace un recorrido fijo (transecto) por las charcas y se observan los campos de cultivo, una actividad que se añade a los dos puntos de observación fijos, en los que no sólo anotan las especies de aves sino las amenazas. Amador destaca el «gran valor natural» de estas balsas, que «empiezan arriba en El Román y van bajando hasta que terminan en el barranco de Tamaraceite».

Las asociaciones vecinales de El Román y Tamaraceite llevan más de 20 años -desde que se intentó hacer un campo de golf en el lugar- peleando para que se conserve la zona, mediante la adquisición por el Ayuntamiento de la capital grancanaria o el Cabildo de los estanques y terrenos. El enclave es ideal, sostiene el investigador, para construir un Aula de la Naturaleza, un huerto urbano y unos puntos de observación de aves con paneles informativos que describan el tipo de aves que viven en el lugar.

«Las asociaciones de vecinos de Tamaraceite y de El Román y nosotros nos hemos ofrecido voluntarios para hacer un estudio de la avifauna de la zona, para tener, cuando se presenten las solicitudes al Ayuntamiento o al Cabildo, un informe técnico que aporte datos sobre la presencia de aves. Estamos hablando de que hay más de cuarenta especies de aves, entre ellas, la gallineta común, el tarro canelo, la focha común, la garceta común o la garza real y también hay pájaros que van a beber, entre ellos, canarios, capirotes, jilgueros, mirlos o herrerillos. Y, por supuestos, codornices y perdices. También hay murciélagos, conejos, erizos morunos y lagartos», enumera.

Considera que el humedal es un «pulmón para la zona». Sólo hay que limpiar el barranco y el entorno y protegerlo y aportarle la humedad que necesita, algo que se puede facilitar restaurando toda la red de acequias y cantoneras que hay y que están en estado ruinoso.

Los estanques se llenan un poco en invierno, pero durante el resto del año están practicamente vacíos. Sólo los tres más cercanos a la autovia tienen agua y en estos momentos sólo cuenta con líquido el superior de estos tres. Los estanques de El Román también tienen agua en esta estación.

El propietario de las Charcas de San Lorenzo las suele llenar de agua para venderla y cuando están muy secas los vecinos suelen hablar con él para que les ponga algo de líquido. Hace algo más de un año la plataforma ciudadana Salvar las Charcas de San Lorenzo, el colectivo Atamarayzat y SEO BirdLife tuvieron que echar tres cubas de agua, financiadas por el colectivo ecologista Turcón, en la charca, a punto de secarse. Este año la situación es mejor.

Limpieza y repoblación

Amador recuerda que «cayó bastante agua y se llenaron bien, incluso se llegó a perder la orilla de la charca. Nos quedamos encantados porque el agua penetra en la vegetación de la zona. Gracias a las lluvias se llenó bastante. Desde El Román hacia abajo esto está lleno de estanques que tienen 200 y hasta 300 años de antigüedad algunos de ellos». Toda la red de riego y el conjunto de balsas tienen un gran valor cultural y etnográfico, que se añade a su enorme importancia ecológica. En su opinión, aparte de la protección y limpieza, en la zona hay que llevar a cabo dos acciones importantes: retirar toda la flora invasora, como las tuneras indias, el tabaco moro o el rabo de gato, y plantar codesos y otras especies de la zona, como los acebuches.

El dueño de las tres charcas más cercanas a la autovía anunció hace unas semanas su disposición a hacer una oferta al Ayuntamiento, después de lo cual se iniciará un proceso de negociación para fijar el precio. No obstante, desde la plataforma Salvar las Charcas de San Lorenzo reclaman al Ayuntamiento que además de comprar los estanques y garantizar el agua en la zona -porque es la única forma de mantener la avifauna- es preciso limpiar y proteger el entorno de las amenazas que suponen el trasiego de motos y bicicletas y los vertidos. Acciones como estas y crear observatorios de aves no cuestan tanto dinero, lo único que necesitan, advierten, es voluntad política, mientras se alcanza un acuerdo con los propietarios.

Porque el agua es el elemento fundamental para garantizar que las aves continúen en el lugar. El veterinario destaca la enorme importancia de los pájaros como termómetro de la salud ambiental del planeta, «porque lo que les pase a las aves nos va a pasar a nosotros el día de mañana. Su importancia en la naturaleza es enorme. Limpian, por ejemplo, los cultivos de orugas, lo que evita recurrir a los pesticidas; se comen los cadáveres de animales, ayudan a diseminar las semillas y en el proceso de la polinización, igual que los lagartos. Si no hay aves no hay vida».

Una explosión de vida


Aves

En los estanques de San Lorenzo habitan más de cuarenta especies de aves. Entre las especies cuya presencia ha sido registrada por los investigadores están las siguientes: alcaraván común, focha común, gallineta común, tarro canelo, tótola turca, garceta común, garza real, chorlitejo chico, andarrios chico, agachadiza común, garceta carretona, petirrojo europeo, curruca cabecinegra, curruca tomillera, curruca capirotada, martinete común, cigüeñuela común, cernícalo vulgar, busardo ratonero o aguililla, vencejo unicolor o andoriña, avión común, gaviota patiamarillo, estrilda común, bisbita caminero, cerceta carretona, codorniz y perdiz.

Pájaros

A los estanques van a beber gorriones morunos, jilgueros europeos, mosquiteros canarios, canarios de monte, mirlos comunes, herrerillos canarios, verderones y pardillos.

Otros animales

Además de las aves, alrededor de las charcas viven otros animales como lagartos, murciélagos, conejos y erizos morunos, entre otros.

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