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Los otros cascos históricos

Tamaraceite, atalaya sobre un bosque de palmeras

El casco histórico de Tamaraceite es seña de identidad del pasado agrícola de la zona

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Casco histórico de Tamaraceite Andrés Cruz

Atamaraseid, Atamarazait o Atamarasid. Existen varias versiones para citar el mismo topónimo en la lengua de los antiguos canarios, pero todos hacen alusión a un mismo lugar, un fértil valle poblado por un extenso bosque de palmeras situado al pie de un cono volcánico. Un lugar que ha estado poblado de manera continuada y cuyo nombre ha sido castellanizado como Tamaraceite. Son escasos los vestigios aborígenes en esta cuenca de Gran Canaria -con excepciones en el Lomo de San Gregorio, en Ciudad del Campo, o en el barranco de Guanarteme junto al viejo cuartel del Manuel Lois-, pero este pueblo situado en un cruce de caminos del norte de la Isla guarda un casco histórico que es fiel reflejo de un rico pasado agrícola, hoy abandonado o transformado bajo el asfalto.

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Casco histórico de Tamaraceite Andrés Cruz

Tamaraceite nació y creció en una atalaya sobre un bosque de palmeras. Tras la conquista, el valle tuvo varios ingenios azucareros, para dar paso después al plátano y otros frutales. Durante siglos fue lugar de paso imprescindible, por lo que se conoció la zona como «Los Mesones de Tamaraceite», explica el historiador Juan Santana Domínguez, «donde la gente hacía un alto para comer». El pueblo goza hoy de un destacado patrimonio histórico que data principalmente de finales del siglo XIX y principios del XX -aunque hay casonas tradicionales que se remontan al XVIII-.

El núcleo principal de esta comarca se estableció en los siglos XVI y XVII en el actual San Lorenzo, al estar junto a las canteras de piedra gris azulada empleada en la construcción de la catedral. Al mismo tiempo, varias familias vivían en los alrededores de La Montañeta (Tamaraceite); unos lo hacían en casas-cueva -habitadas desde tiempos prehispánicos- mientras que otros hacían lo propio en casas tradicionales de campo cerca de las fincas agrícolas.

La construcción de la Carretera General del Norte data de la segunda mitad del siglo XIX; esto, unido al aumento de la actividad agrícola en la vega de La Mayordomía, con el plátano a la cabeza, propició que el centro neurálgico del extinto municipio de San Lorenzo se trasladara a Tamaraceite. Para recorrer el casco histórico de este núcleo -el Ayuntamiento capitalino está redactando el plan especial de ordenación- lo mejor sería poner como punto de partida la plaza de Ceferino Hernández, junto a la iglesia de San Antonio Abad.

Casa de 1920 con arcada doble sobre la plaza Ceferino Hernández. Andrés Cruz

Ceferino Hernández, según relata el maestro Esteban Santana, fue un sacerdote que regresó de la Argentina a principios de los años 20 con un buen pellizco de dinero bajo el brazo. Hasta ese entonces Tamaraceite carecía de iglesia y parroquia, por lo que los feligreses tenía que ir a misa a San Lorenzo. Decidió donar al pueblo los terrenos que hoy ocupan la plaza, el templo y el aparcamiento parroquial; un solar que por aquel entonces ocupaba una fábrica de fósforos, edificio que, según indica este maestro, contaba con un oratorio donde los vecinos iban a rezar.

La primera piedra de la iglesia de Tamaraceite fue colocada a finales de 1921. «Los hierros para la construcción se trajeron de los restos de un barco, el Suleika, que había embarrancado en la capital», explica Esteban Santana. El reloj empezó a marcar la hora en 1931 y hasta 1937 el templo no logró emanciparse como parroquia de San Lorenzo, aunque desde antes los vecinos acudían allí a misa. La portada, con un estilo académico sencillo, destaca por los jarrones que coronan el campanario o espadaña; mientras, en el interior, sobresalen los frescos del altar mayor de Jesús Arencibia, pintor natural de esta localidad.

Carretera General a Tamaraceite

La plaza, que hoy lleva el nombre de Ceferino Hernández, cuenta con varios ficus ya centenarios y a su alrededor están algunas de las viviendas más destacadas del pueblo. Por encima de la misma, a una doble altura, destaca la casa que fue de la familia Villegas, según cuenta el maestro, una de las más pudientes de la zona. La vivienda, de 1920, sobresale por su galería con doble arcada y los elementos de hierro forjado en las ventanas a modo de balcón.

Pero, la mayoría de las viviendas destacadas del barrio se distribuyen a ambos márgenes de la Carretera General a Tamaraceite, antigua vía de comunicación principal con las localidades del Norte. Frente a la plaza hay tres casas terreras que dan al barranco que son de finales del siglo XIX, según resalta el Catálogo de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento. Esteban Santana señala que alguna de estas llegó a tener en su interior un trapiche o ingenio donde moler la caña de azúcar cuando este cultivo aún abundaba en la zona.

Toca caminar un poco y nada más pasar la plaza el visitante se encontrará con tres casas de dos plantas de entre 1910 y 1920. La del número 80, hoy una oficina veterinaria y de análisis clínicos, destaca por tener un arco con formas redondeadas o lobulado en su planta baja dando paso a un porche cubierto; mientras que la tercera sobresale por tener la fachada completamente cubierta de azulejos de color azul.

En las celdas de la Casa de la Cultura fue encarcelado el último alcalde electo de San Lorenzo

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Ahora habrá que ir cuesta arriba hasta alcanzar un grupo de casas terreras con vistas a la antigua vega agrícola hoy transformada por el desarrollo urbanístico. La vivienda situada frente a la bajada al «Camino viejo a San Lorenzo» fue la sede de la Sociedad de Recreo, cuenta Esteban Santana. El Círculo de Tamaraceite se fundó en 1917 en el número 92 de esta misma calle, «donde luego vivió Mariquita Pernía», pero pronto se trasladó al 88, señala. La casa tiene dos plantas, en el bajo estaban los billares y otros juegos, mientras que arriba había una cafetería donde se hacían tertulias. Esta zona era conocida como «el paseo de Tamaraceite», apunta el también escritor, pues aquí estaban los comercios y bares a donde acudían los vecinos de los pagos cercanos.

'Ayuntamiento comunista'

Un poco más arriba, en el número 111 de la Carretera General, se encuentra la casa que acogió la última sede consistorial del extinto municipio de San Lorenzo de Tamaraceite. Una función que ostentó a lo largo de los años 30, «hasta el siglo XIX la sede municipal siempre había estado en el pueblo de San Lorenzo, después en el XX los concejales utilizaron varias viviendas alquiladas en el entorno de la iglesia de Tamaraceite, fue una cuestión que provocó muchas discusiones», explica el historiador Juan Francisco Santana Domínguez.

De este inmueble, el historiador destaca el antiguo salón de plenos y las celdas que fueron de la policía local. «No por nada en especial, si no porque allí estuvieron presos los miembros del llamado 'Ayuntamiento comunista', con el entonces alcalde Juan Santana Vega al frente», precisa el experto. Miembro del Frente Popular, Santana Vega -último alcalde electo de San Lorenzo- fue destituido tras el golpe de Estado del 18 de julio de 1936. En estas dependencias estuvieron presos el regidor y otras cuatro personas: el secretario municipal, Antonio Ramírez Graña; el jefe de policía, Manuel Hernández Toledo; y los sindicalistas Francisco González Santana y Matías López Morales. Los cinco fueron fusilados el 29 de marzo de 1937 en La Isleta.

La Casa de la Cultura, ayuntamiento de San Lorenzo en los años 30. Andrés Cruz

Tras varios alcaldes accidentales elegidos a dedo por el franquismo, el Consejo de Ministros aprobó en noviembre de 1939 -ya tras la Guerra Civil- anexionar San Lorenzo a Las Palmas. El antiguo edificio municipal pasó a ser juzgado de paz, luego sede de Correos y, policía local. Hoy día es la Casa de la Cultura del distrito.

La visita por la Carretera General continúa hasta el número 121, edificio centenario donde estuvo el molino de gofio de San Antonio o Juan Suárez. Tras este pequeño desvío hay que regresar a la Casa de la Cultura -antiguo ayuntamiento- para ver justo enfrente, en el número 96, un edificio racionalista obra del arquitecto Miguel Martín Fernández de la Torre -autor del hotel Santa Catalina-, aunque el inmueble está muy deteriorado. En este cruce el visitante deberá subir por la calle Doctor Juan Medina Nebot.

El interior del casco es un laberinto de calles estrechas donde todavía hay casas-cueva

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Frente a la casa natal del pintor Jesús Arencibia - calle Doctor Juan Medina Nebot, número 4- se encuentra el que fuera Cine Galdós, hoy sede de la Universidad Popular. Abrió sus puertos en 1928 con películas mudas en un solar que antiguamente fueron caballerizas, explica Esteban Santana. La primera película sonora que exhibieron fue El último de los Vargas, una del Oeste de 1930. El centro cerró sus puertas en 1980.

Toca hacer piernas y adentrarse en La Montañeta. El interior del casco antiguo de Tamaraceite es un laberinto de callejones -muchos sin salida-; especialmente por encima del paseo de Los Mártires, donde hay varias casas-cueva. Así hasta llegar a la cruz que corona el lomo, donde cada año se bendice a los animales por San Antonio Abad. Esta zona nunca ha sido agrícola, por lo que ha estado poblada con viviendas excavadas en la roca desde tiempos prehispánicos hasta hoy día, explica Santana Domínguez.

Tras un breve paseo por los callejones de La Montañeta toca bajar desde Los Mártires por Pedro Hernández Benítez; al llegar a la esquina con la calle Santiago el visitante verá la Casa Parroquial, una vivienda de una planta de 1920 con una recargada decoración modernista floral en sus dos fachadas. Si toma Santiago, a la derecha, llegará a las escaleras que bajan a la plaza Ceferino Hernández punto de partida de este recorrido por el casco histórico de Tamaraceite.

Otros lugares de interés

  • La Mayordomía

Ermita de San Antonio

La finca de La Mayordomía se extiende entre el barranco de Tamaraceite y uno de los viaductos de la autovía. Este conjunto histórico, declarado Bien de Interés Cultural por el Gobierno de Canarias, está formado por la ermita de San Antonio Aba, del siglo XVIII y gran devoción en otros tiempos, y varias edificaciones en sus aledaños. El templo tiene una sola nave con tejado a dos aguas y sobresale por su artesanado mudejar y la portada de sillería. Esta finca fue propiedad de José Rivero, alcalde de San Lorenzo en 1919, explica el historiador Juan Santana Domínguez; hoy día, el Ayuntamiento capitalino pretende transformar el espacio en un parque etnográfico.

  • Casas de Abajo

Asentamiento agrícola

El núcleo de las Casas de Abajo, junto a la GC-300 a la entrada a Lomo Los Frailes, es un conjunto de casas terreras con tejado a dos aguas, varias de los siglos XVIII y XIX, donde vivían los agricultores de la zona, cubierta de plataneras hasta hace unas décadas. Según el historiador Santana Domínguez, en 1920 llegaron a vivir allí 28 familias. Destaca una casa tradicional canaria del siglo XVIII con galería balconada de madera que tras sufrir varios incendios está en muy mal estado.

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