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La Casa del Marino arregla la fachada 15 años después de la anterior reforma

El edificio es un complejo arquitectónico anticlásico de Martín-Fernández de la Torre

Detalle del edificio en donde se ve cómo imita el contorno de un barco. | | JUAN CASTRO

La Casa del Marino reformará su fachada quince años después de su anterior reforma mediante un proyecto cuya redacción ya está adjudicado a la empresa Novotec. El emblemático edificio, que ocupa toda una inmensa manzana frente al muelle Santa Catalina, será objeto de una serie de arreglos necesarios en su fachada en cuanto a mejorar elementos de carpintería, pintura o mantenimiento en general.

La anterior reforma, que duró casi tres años, tuvo una dimensión mucho mayor puesto que, además de la fachada, se acometieron otras reformas igual de importantes en el interior. El edificio, que se empezó a edificar en 1958 y se concluyó en 1964, se articula a partir de un programa de varios usos que se organizan en bloques compactos agregados.

En estos momento hay trabajadores arreglando averías concretas en planta, ya sean tuberías, ascensores, electricidad, etc., además de la incorporación de aparatos nuevos para las clases de Formación Profesional.

La Casa del Marino es un elegante complejo arquitectónico anticlásico proyectado por Miguel Martín-Fernández de la Torre y ponderado como uno de los mejores construidos en Canarias durante el pasado siglo.

Cada uno de los cuerpos, aunque independientes entre sí, están muy bien imbricados

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Visto desde el parque situado en la parte trasera la edificación recuerda a un barco, porque a través de ella su creador se ha expresado con desfachatez, jugando con la torsión hasta recrear la forma de un buque, con su proa, popa e incluso la chimenea, lo cual no desentona con su función de centro de asistencia a los marinos. Dentro aglutina viviendas, un hotel, una clínica, oficinas, aulas de un instituto de formación profesional y espacios comerciales.

Cuando se comenzó a erigir, esta concepción de un mismo edificio para usos tan dispares suponía una novedad en el panorama de la arquitectura mundial, de hecho se realizó paralelamente a los primeros que se levantaron en Europa.

Aun sorprende a los expertos cómo cada uno de estos cuerpos, pese a ser independientes, están indisolublemente imbricados entre sí a través de pequeños cambios en la construcción, donosamente conjuntados mediante diversos ritmos compositivos y envuelto todo por el diálogo expresivo de varias tonalidades de gresite. Se ha hablado mucho del edificio como un prodigio arquitectónico, pero no se ha valorado tanto dos obras maestras de la muralística canaria, que yacen olvidadas entre los muros de esta edificación tan emblemática.

La Virgen de los marinos y Jesús salvando a San Pedro de las aguas son los murales que flanqueando un mosaico situado tras el altar decoran los paramentos laterales de la capilla de la Casa del Marino, que actualmente está habilitada como un aula magna del Instituto de Formación Profesional Marítimo Pesquero de Las Palmas de Gran Canaria.

Estos dos murales suponen el retorno de Jesús Arencibia a la isla, porque fueron realizados en 1964, el mismo año en que consiguió ser trasladado de la cátedra de dibujo de la Escuela Nacional de Magisterio en Huelva a la de Las Palmas.

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Casa del Marino Juan Carlos Castro

Oratorio

La nave del oratorio, empleada para la docencia, está ocupada por los pupitres hasta llegar a una mampara en mitad de la cual hay una pizarra colgada y a un lado una puerta que oculta el ábside, que actualmente es utilizado como una especie de cuarto trastero. A sendos lados del altar languidecen obliterados de la memoria estos dos murales.

La Casa del Marino y la capilla fueron inauguradas en 1964, año de la conmemoración del 25º aniversario del final de la Guerra Civil, que fue presentado por la propaganda franquista como una victoria del régimen: la fecha elegida tenía una significación especial. Era el 15 de marzo y ese mismo día se cumplían 471 de la llegada de Colón a España de regreso de su primer viaje a América.

Aquel domingo se celebró en esta capilla una misa en presencia del ministro de Trabajo, Jesús Romeo Gorría, su séquito, altas jerarquías del Instituto Social de la Marina y las más eximias autoridades civiles, castrenses y religiosas de la provincia, y valga también el dato de que quien dio misa y bendijo la capilla fue nada menos que el obispo de Canarias Antonio Pildain.

El mural La Virgen de los marinos está diseñado como si se tratase de unas vidrieras.

En la sección central vemos a la Virgen con el Niño a los que se dirige una familia de tres miembros, mientras que al lado aparece San Pedro González Telmo, patrono de los marineros, fácilmente reconocible por su hábito dominico y el barco que porta en la mano.

El interior acoge dos obras maestras casi olvidadas del pintor grancanario Jesús Arencibia

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Esta escena está concebida según un género pictórico común en los polípticos, el de la sacra conversazione, que representa a la Virgen con el Niño acompañada de al menos un santo.

En los paneles laterales hay varios personajes: Cristóbal Colón mostrando un mapa, un remero negro, dos timoneles, un fraile franciscano, dos negros. Pero las cuatro figuras de la parte superior de los laterales simbolizan a los cuatro evangelistas.

El mural del paramento opuesto, Jesús salvando a San Pedro de las aguas, representa este episodio tal como es relatado en el Evangelio de Mateo.

Este pasaje se encuentra transcrito en latín en el mural, a pesar de que un año antes se había aprobado en el Concilio Vaticano II el uso de las lenguas vernáculas en la celebración de la misa, lo que da muestras del clima ideológico de la España de la época, en la cual algunos sectores del catolicismo español eran más reaccionarios que el Vaticano.

Junto a la cita latina hay un hombre que lleva en la mano una pieza larga y afilada, posiblemente José de Arimatea portando un clavo de la crucifixión.

A la hora de interpretar este episodio evangélico, muchos han asegurado que si los discípulos de Jesús no lo reconocieron y pensaron que era un fantasma es porque tenía un aspecto espectral. Por eso está pintado como una aparición.

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