Terrazas invasoras

Un restaurante instala mesas a pocos metros de la entrada de

una floristería cuya sombrilla se sobrepone al toldo del local

Alberto Pérez en su negocio con la terraza frente a la entrada de la floristería.

Alberto Pérez en su negocio con la terraza frente a la entrada de la floristería. / M. S. J.

Un negocio de comida japonesa ha instalado en la entrada de una floristería una terraza que cuando abre su sombrilla impide incluso leer lo escrito en el toldo del local de flores. De hecho, hay quienes, según el dueño de Támbara, han hecho el amago de entrar creyendo que es un bar.

Invadido. Así es como se siente el dueño de la floristería Támbara, sita en la calle Perdomo de Triana, desde que un local de restauración instaló a pocos metros de su puerta una terraza que le quita la visibilidad. Y es que está tan cerca que cuando abren la sombrilla que la cubre, esta toca el toldo de la tienda de Alberto Pérez.

Poco más de un cuarto de siglo lleva el propietario de la floristería regentando su pequeño negocio y es la primera vez que se encuentra con esta situación, que le tiene «desanimado», y es que cuenta que el pasado lunes 23 de agosto vio como instalaban un par de mesas justo en la puerta de su local tapando la fachada de tal manera que a simple vista parece un bar y no un local de venta de flores. «Lo que me hace falta es que me hagan señas para que les atienda», ha lamentado Pérez mientras señala a las dos mesas que se sitúan frente a su local y que asegura rehúsan quitar porque alegan tener el permiso correspondiente.

Sin embargo, desde el Ayuntamiento capitalino sostienen que nadie puede colocar una terraza delante de la entrada de un comercio ni de una vivienda y que debe respetarse la libre circulación, algo que, aseguran, ha recalcado a los empresarios de hostelería el concejal de Urbanismo, Javier Doreste, para que las empresas cumplan con estas normativas y destacan que no es con ese fin con el que les han otorgado las licencias. De hecho, explican a este periódico que cuando ocurran este tipo de situaciones se debe comunicar a la Policía Local o trasladar la queja al Servicio de Edificación y Actividades del Consistorio.

El Ayuntamiento explica que no se debe colocar mesas frente a los accesos de un negocio

La frustración que siente el florista es tal que asevera que de haberse enterado de que le instalarían esa terraza en su fachada no hubiese renovado el contrato de alquiler. «Se me han quitado las ganas de mantener abierta la floristería porque es que parece que las mesas son mías», insiste Pérez, al tiempo que resalta que no soporta tan siquiera observar la terraza en la puerta de su local, por lo que una vez que la colocan él cierra sus puertas y se marcha. «Ya casi no duermo, desde las tres de la madrugada estoy despierto pensando en esta situación», se queja el pequeño comerciante.

En un principio, indica el florista, el local de comida japonesa situó sus mesas en la fachada del propio restaurante pero la Policía Local les multó por hacerlo y desde entonces han decidido apostarse en la fachada de la floristería alegando que tienen la licencia para hacerlo. La terraza consta de cuatro mesas que comienza en la puerta de la tienda de flores y termina un poco más a la izquierda adentrándose en la calle Perdomo, por lo que Pérez expone que no tiene problema con el resto de las mesas, sino con las que obstaculizan la visibilidad de su negocio y «perturban» la entrada al mismo.

Calle sin flores

Esta situación ha sido calificada por el florista como «injusta» ya que antes del 31 de marzo de 2016 podía exponer sus flores en la fachada de su negocio pero ese día recibió una multa en la que le indicaban que los floreros que adornaban su fachada debían ser retirados porque obstruían el paso de los peatones. Y pese a solicitar la licencia «costase lo que costase» en varias oportunidades, recibió sólo respuestas negativas. «Parece que les gusta tener la ciudad gris, yo adornaba mi local y la gente venía a tomarse fotos. En otras ciudades de España y del mundo las floristerías exponen su mercancía y eso embellece la ciudad», apunta, al tiempo que critica que a él no se le permita colocar dos floreros en su fachada pero sí se instale una terraza en su puerta.

Lo único que ha logrado a favor de la fachada de su negocio es que accedan a dejarle decorarla en las fechas especiales como el Día de las Madres, el 14 de febrero y durante la campaña navideña.

Por su parte, el presidente de la la Asociación de Empresarios Zona Triana, Carlos Bethencourt, aseguró a este periódico que el local de comida japonesa es asociado de ellos y «tiene la terraza en perfectas condiciones para estar ahí». «Sentimos esta situación e intentaremos mediar para resolver cualquier problema entre los comercios de la zona ya sean asociados o no, pero afortunadamente hemos confirmado que el restaurante tiene los permisos en regla», aseveró Bethencourt.

El florista sostiene que se siente mal con la situación y que ha intentado mediar sin éxito

La normativa indica que las terrazas no pueden obstaculizar el acceso a viviendas y locales. La del local de comida japonesa no instala mesas en la entrada del portal que queda contiguo a la floristería pero sí a pocos metros de la entrada del local comercial. Además, en 2016, el concejal de Urbanismo destacó que la calle en la que están situadas las mesas de la discordia ya estaba saturada de terrazas por lo que se estaba matando al pequeño comercio. Además, Perdomo no sólo es peatonal, sino que tiene un acceso a coches para los garajes de las viviendas de la zona, lo que complica aún más la instalación de las mesas. Este periódico ha intentado conocer la versión de los dueños del local de comida sin que hubiese éxito.

Alberto Pérez también comentó que cuando hizo pública la situación que está atravesando a través de las redes sociales de su negocio, recibió una comunicación por parte de los propietarios del restaurante en la que le matizaban que la instalación de las mesas sería de manera permanente y no era una terraza exprés aprobada producto de la situación sanitaria, lo que ha desatado aún más la desesperanza de este pequeño comerciante que busca mantener su negocio a flote.

Suscríbete para seguir leyendo