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Tribunales

El Juzgado absuelve a un joven acusado de intentar violar a su amiga en una fiesta

La Fiscalía pedía una condena de cuatro años de prisión y una indemnización de 5.000 euros

El Tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial encabezada por la magistrada presidente Pilar Parejo Pablos.

El Tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial encabezada por la magistrada presidente Pilar Parejo Pablos. M. S. J.

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Las Palmas ha absuelto a un joven de 22 años al que la Fiscalía acusaba de haber intentado violar a su amiga tras invitarla a una fiesta en su domicilio situado en la capital durante el verano del 2018.

La Sala pone de manifiesto que no han quedado acreditadas las circunstancias en las que se produjo la relación sexual entre la denunciante y el acusado ni hasta donde llegó la misma y tampoco «si existió intento de penetración con violencia o intimidación». Según el fallo, la joven que tenía 16 años al momento de los hechos presentó la denuncia en contra de su supuesto agresor, que en ese entonces tenía 18 años, en la que relataba que el 4 de agosto de 2018 estaba en casa de su amigo porque él había organizado una fiesta junto a otras personas. En un momento dado, la afectada «fue a un dormitorio a fumarse un porro» y a los pocos minutos de estar «recostada en la cama apareció el acusado, quien la empujó, le bajó las medias y las bragas» e intentó «introducirle el pene sin conseguirlo».

Mientras que el joven manifestó en acto de juicio que «estuvo besándose» con la entonces menor en el dormitorio y que «ella le pidió que le bajase las medias» pero cuando lo estaba haciendo ella reculó y le dijo que parase «accediendo el acusado a ello cortando ambos desde ese momento todo contacto sexual».

El Tribunal deja claro en su sentencia que la «única prueba de cargo» que tenían en contra del acusado era la declaración de la víctima, la cual no mantuvo la misma versión de los hechos que presentó en la denuncia inicial cuando dijo que había bajado junto a su exnovio a una de las habitaciones «para fumarse un porro» y que apareció su supuesto agresor con el que estuvieron conversando hasta que su expareja subió a la planta superior del piso y fue cuando el joven «comenzó a besarla en la boca a pesar de que ella no quería, la empujó, le bajó las medias y las bragas e intentó penetrarla». La joven negó a preguntas del fiscal que ella hubiese bajado a ese dormitorio junto a su exnovio y que cuando apareció el acusado, éste le «pidió que volvieran a besarse» a lo que ella se opuso y fue cuando ocurrió el supuesto intento de violación.

Por su parte, un testigo que es amigo de ambos, manifestó que los había visto besarse a lo largo de la noche y que la joven le había dicho que tuvo un altercado con el acusado, pero tras pasar unos 30 minutos se fueron todos a cenar y «la noche transcurrió con normalidad» hasta que se fueron marchando todos de la vivienda. A su vez, aseveró que la joven ya había vertido este tipo de acusaciones contra otras parejas.

En la vista oral del juicio contra el joven la denunciante narró que cuando llegó al domicilio del acusado para participar en la fiesta a la que le habían invitado y tras llegar se percató que varios amigos suyos estaban durmiendo porque llevaban ya unas 24 horas de celebración y otros ya se habían marchado por lo mismo. Allí también se enteró de que su exnovio, al que no esperaba ver ya que no tenían buena relación, estaría allí porque iba a ser el que pusiera la música, aunque para el momento en el que ella arribó al domicilio donde ocurrieron los hechos, este no estaba porque había salido a buscar los equipos para la fiesta.

En vista de que las personas que quedaban en la vivienda estaban dormidas el acusado y la denunciante se quedaron solos y se pusieron a ver una película en el salón. Sin embargo, según la joven, este le insistió en que le diera un beso y ella se sintió «presionada» por lo que accedió pese a que no le gustaba y porque, además, le dijo que de no hacerlo dejaría de ser su amiga y tendría que irse de la casa. Pero como ella no podía marcharse porque su padre le puso como condición para ir a esa fiesta que durmiera allí para el recogerla tras salir del trabajo ya que tenía turno nocturno, por lo tanto prefirió ceder, según su testimonio, a los deseos del acusado quien después había intentado, supuestamente agredirla sexualmente en una habitación.

Por lo tanto, la magistrada presidente Pilar Parejo ha resuelto «absolver libremente» al joven del delito de agresión sexual en grado de tentativa del que venía siendo acusado y por el cual el fiscal solicitaba una condena de cuatro años de prisión y 5.000 euros de indemnización. Esta sentencia no es firme y cabe interponer ante ella un recurso de apelación.

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