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Los gallos desvelan a Salto del Negro

Vecinos del barrio critican que colonias de estas aves les impiden dormir y perjudican su salud

Una colonia de gallos perturba la tranquilidad de vecinos de Salto del Negro La Provincia

El canto del gallo es una imagen bucólica para mucha gente, que cada día se levantan a su son. Pero vecinos de Salto del Negro no pueden dormir porque las colonias se extienden por el barrio.

Para mucha gente, el canto del gallo es una de las imágenes bucólicas de la vida en el campo, que con su sonido intenso suele marcar el comienzo de un nuevo día a primera hora de la mañana. Sin embargo, un grupo de vecinos de Salto del Negro, en plena capital grancanaria y muy lejos del campo, están al borde de la enfermedad porque varias colonias de estas aves se han extendido por el barrio, causándoles numerosos problemas, entre los que sobresale la falta de sueño, puesto que el ruido de estos animales a todas horas, también por la madrugada, les está impidiendo dormir. Por ello, reclaman al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria una actuación más firme de la que ha llevado a cabo hasta la fecha para poder volver a conciliar el sueño.

Mari es una de esas vecinas. Hasta un centenar de gallos, gallinas y pollos hacen vida en las inmediaciones de su casa en la calle principal de subida del barrio, y asegura que el principal problema que causan estos animales se refiere al ruido. «Están todo el día cantando hasta las tantas, parece que supieran cuáles son las horas de descanso en la sobremesa o la madrugada para hacerlo más fuerte», lamenta la mujer, quien señala que está empezando a afectarle seriamente a su salud porque es un «mal descanso a diario». Sobre todo ella, que suele levantarse al amanecer para acudir a su puesto de trabajo, y hay noches en las que prácticamente no consigue encadenar un par de horas de sueño. Y este hecho ocurre «un día tras otro sin parar», con las aves cantando en distintos puntos de la localidad como si mantuvieran una conversación en la distancia y para desgracia de los residentes.

Los animales cantan a todas horas, de día y de noche, y comienzan a causar enfermedades y depresión en la gente

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Además del ruido que suponen, la población del barrio, que lleva denunciando esta situación desde hace alrededor de un año, también se tiene que enfrentar a escandalosas peleas de gallos en los alrededores de sus viviendas, a que se paseen por todas las calles y dejen las aceras llenas de excrementos y plumas o a que crucen las carreteras provocando que los vehículos que transiten por ellas tengan que aminorar la marcha e incluso pararse para evitar atropellarlas, con lo que ello supone de contratiempos para la seguridad vial. De hecho, uno de los primeros en llamar a la Policía Local para que hiciera un informe fue un vecino que suele desplazarse en motocicleta y que una vez tuvo un susto tratando de esquivar a una de estas aves. 

Tras ese informe policial, el equipo de Salud Pública del Consistorio capitalino se acercó hace alrededor de un mes a la zona y, durante un par de días, se dedicó a capturar a algunos de los gallos que había con trampas. Según un vecino, se llevaron una docena. Sin embargo, la población, lejos de menguar, es cada vez más grande y se estima que un centenar de ejemplares pueblan Salto del Negro en la actualidad. Sobre todo porque hay muchas personas que se dedican a darles de comer y beber, pese a que una de las principales recomendaciones del Ayuntamiento para controlar las poblaciones es, precisamente, evitar alimentarles. Uno de esos vecinos indica que lo hace porque le da a su calle «un toque campestre muy bonito», y de esta forma, «los pequeños se divierten y aprenden» dándoles grano a las aves. 

Pese a ello, son muchas las familias a las que la presencia de estos animales ha trastocado su rutina diaria. Uno de los hijos de Mari, por ejemplo, se ve obligado a irse a estudiar a la biblioteca porque el escándalo que hay en los alrededores de su casa no le deja concentrarse. Ella misma, asegura tener que irse por las tardes porque «no soporta escucharles a todas horas». Hasta el punto que se plantea vender la casa en la que vive para irse a otra porque no quiere enfermar o caer en depresión por la falta de horas de sueño. Una idea que también han rondado otras personas a lo largo y ancho de la localidad, entre ellas unos padres que tienen a un bebé de apenas dos años al que también está causando inconvenientes esta situación. Además del calor que hay en el interior de sus viviendas porque no pueden abrir las ventanas para que corra el aire, ya que entran malos olores y ruidos sin amortiguar. 

Para otros vecinos, sin embargo, la presencia de estas aves no supone molestia alguna. «En casa podemos dormir bien, con las ventanas abiertas, y no nos molesta el cantar de los gallos, de hecho, en la actualidad cantan mucho menos que lo que hacían hace un año», asevera uno de esos residentes. En su opinión, estos animales ayudan a acabar con las hormigas, que considera la verdadera plaga de Salto del Negro, así que, si por él fuera, «podían poner hasta 50 más, que no tendría queja alguna». Otro vecino que conducía con su coche por Marianao y tuvo que frenar para dejar cruzar a una familia con sus pollitos detrás también afirma que verles cada día «es lo más bonito que hay» y que no causan inconvenientes a nadie.

Una familia con un bebé de dos años se plantea el vender su hogar en la zona para poder descansar al fin

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Esta misma semana, los concejales de Coalición Canaria-Unidos por Gran Canaria (CC-UxGC) visitaron el barrio y reclamaron al Ayuntamiento una mayor «contundencia» a la hora de controlar las colonias de animales asilvestrados en la ciudad, puesto que generan «malestar entre los vecinos y denuncias constantes por parte de estos». Según el portavoz de la formación nacionalista en el Consistorio capitalino, Francis Candil, «el Ayuntamiento tiene que tomar medidas definitivas con este asunto que, además, en este caso en concreto, impide el descanso de los vecinos». 

En este sentido, el área de Protección Animal del Ayuntamiento realizó el jueves una captura de diez aves en el barrio capitalino de Lomo Los Frailes, tal y como informó en sus redes sociales. Al igual que en Salto del Negro, en ese barrio los gallos y gallinas tampoco dejaban dormir a los vecinos y se estaban reproduciendo sin control, provocando también la proliferación de otras plagas de insectos en la zona. 

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Colonia de gallos y gallinas sueltas por las calles de Salto del Negro Andrés Cruz

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